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Obras de teatro listas para montar, estudiar o interpretar — acceso digital inmediato.

  • Una mujer empuja una carreta a través del infierno europeo. Dentro no lleva esperanza: lleva mercancía. Madre Coraje es comerciante, madre y superviviente en un mundo donde la guerra no es una tragedia ocasional, sino una industria constante.

    Mientras los ejércitos avanzan y retroceden, ella vende botas, aguardiente y pan. Vive de la guerra, la necesita, la maldice y la defiende. A su lado viajan sus hijos: uno temerario, otro honesto, una hija muda que observa en silencio cómo la humanidad se desmorona. Cada uno encarna una respuesta distinta al conflicto: la violencia glorificada, la obediencia ciega, la compasión inútil.

    Brecht construye una obra despiadadamente lúcida. No hay héroes, no hay épica. La guerra aparece como un negocio que exige víctimas constantes, y la moral se vuelve un lujo que nadie puede permitirse. Las canciones interrumpen la acción para recordarnos que estamos mirando un mecanismo, no un melodrama.

    Madre Coraje avanza siempre, aun cuando todo a su alrededor se derrumba. No es una villana ni una heroína: es una mujer atrapada en un sistema que ella misma alimenta. Su tragedia no es perder, sino seguir.

    Una obra fundamental del teatro moderno: política, brutal, irónica y profundamente humana.

  • En una casa modesta de Santiago, un hombre correcto se enfrenta al ruido ensordecedor del poder.

    Esteban Uribe ha vivido creyendo que la ley basta. Que cumplirla es suficiente para caminar erguido, para dormir tranquilo, para mirar a su hijo a los ojos. Pero cuando el Estado le exige que utilice esa misma ley como arma de censura, su mundo comienza a resquebrajarse.

    Un diario incómodo debe ser silenciado. No por delitos comprobados, sino por pensar distinto. La orden es clara, la presión implacable. Esteban se niega. Y entonces los perros comienzan a ladrar.

    Llamadas anónimas, insultos públicos, sospechas, golpes que no siempre dejan marcas visibles. La violencia se filtra en la casa, en la mesa familiar, en la mirada del hijo que empieza a preguntarse si la honestidad no es, en el fondo, una forma elegante de derrota.

    Entre un ministro cínico, un empresario sin escrúpulos y una sociedad que prefiere el silencio cómodo, Esteban resiste. No como héroe épico, sino como hombre común que se aferra a sus principios mientras todo alrededor le exige que los abandone.

    Deja que los perros ladren es un drama político íntimo, ferozmente vigente, que desnuda el costo real de la integridad en un mundo donde la ley puede torcerse y la moral se negocia.
    Una obra sobre el precio de decir no.
    Y sobre lo solos que quedamos cuando lo decimos.

  • En Viña, Sergio Vodanovic convierte la playa —ese espacio de descanso, exhibición y aparente igualdad— en un escenario implacable donde las clases sociales quedan al descubierto. Bajo el sol, en traje de baño, nadie está realmente desnudo: el poder, el dinero y la costumbre siguen marcando quién manda, quién obedece y quién mira.

    Este volumen reúne tres comedias breves e independientes, unidas por una misma mirada crítica y un humor fino, incómodo, profundamente chileno. Con diálogos precisos y situaciones cotidianas llevadas al límite, Vodanovic revela cómo el orden social puede tambalear por un gesto mínimo: un cambio de ropa, una espera forzada, una conversación que ya no puede evitarse.

    En El delantal blanco, un juego aparentemente inocente en la playa expone la fragilidad de las jerarquías y demuestra que el poder depende más de la mirada ajena que de la verdad.
    En La gente como nosotros, una panne nocturna reúne a dos mundos opuestos y deja al descubierto la miseria íntima que atraviesa tanto a quienes compran como a quienes se venden.
    En Las exiliadas, el miedo al otro y la nostalgia del privilegio perdido se transforman en encierro mental, revelando el costo humano de vivir aferrado a un pasado que ya no existe.

    Viña es una obra ágil, mordaz y vigente. Un tríptico teatral donde la risa nunca es cómoda y donde cada escena invita al espectador a reconocerse —o a incomodarse— en el reflejo de una sociedad que sigue creyendo que el lugar que ocupa le pertenece.

  • Un grupo de estudiantes se toma una universidad. Cantan, celebran, levantan consignas. Todo parece histórico. Todo parece urgente. Pero cuando las puertas se cierran y la euforia baja, comienza la verdadera obra.

    Nos tomamos la universidad no retrata la épica del movimiento estudiantil desde afuera, sino su corazón contradictorio desde adentro. Ocho jóvenes —distintos entre sí, desiguales en fuerza, convicción y deseo— quedan atrapados en un edificio vacío, sosteniendo una toma que se va deshilachando a medida que aparecen el cansancio, la burocracia, las jerarquías y la duda.

    Aquí no hay héroes puros. Hay dirigentes que aprenden a mandar, rebeldes que exigen acción, intelectuales desencantados, observadores irónicos, artistas frágiles, mujeres empujadas a los márgenes y otras que se niegan a desaparecer. La revolución convive con el tedio. El discurso con el silencio. La esperanza con la sospecha.

    El gesto central —la construcción de un monigote que representa a la autoridad— se transforma en un ritual inquietante: el símbolo reemplaza a la acción, el rito suplanta al cambio real. ¿Qué se quema cuando se quema un monigote? ¿La autoridad… o la propia fe?

    Escrita en 1969, esta obra sigue siendo brutalmente actual. Vodanovic disecciona con lucidez y humor negro los mecanismos del poder, incluso dentro de los movimientos que dicen combatirlo. Una pieza coral, política y profundamente humana, donde la juventud descubre que tomarse un edificio es fácil; lo difícil es sostener un ideal sin traicionarse.

  • En una vieja casona de Santiago, mientras suena un tango gastado por la repetición, conviven personajes que se resisten a desaparecer.

    Una ex vedette que no acepta el final de su carrera.
    Un jubilado municipal que ama con una fidelidad desesperada.
    Una mujer de clase alta acorralada por la ruina.
    Un poeta joven que cree que el arte aún puede salvarlo todo.
    Un vigilante obsesionado con el orden.
    Y un amante que huye antes de enfrentar la verdad.

    Te llamabas Rosicler es una comedia amarga, profundamente humana, donde el humor convive con la crueldad y la ternura con la humillación. Luis Rivano retrata una sociedad en tránsito, donde los sueños de grandeza chocan contra la precariedad cotidiana, y donde el pasado pesa más que el futuro.

    La obra se despliega entre discusiones feroces, momentos de delirio poético y escenas de una lucidez brutal. El tango no es solo música: es memoria, es identidad, es una forma de resistir al olvido. Cada personaje lucha por no ser expulsado del escenario de la vida, aunque el mundo —y la ciudad— ya no los necesite.

    Una pieza coral, intensa y tragicómica, que habla de la caída de los ídolos, del amor como refugio y condena, y de un país que comienza a borrar sus propias casas para construir algo nuevo… sin saber muy bien qué.

  • En una casa estrecha del barrio Franklin, detrás del ruido del matadero y del olor persistente a carne fresca, una familia sobrevive aferrada a lo único que conoce: el trabajo duro, la sangre en las manos y el silencio heredado.

    Los Matarifes es una radiografía descarnada de la clase obrera chilena, donde el amor familiar convive con la violencia cotidiana, y donde el futuro parece estar escrito antes de nacer. Belisario, el padre, defiende el oficio como una ley ancestral. David, el hijo mayor, carga con la responsabilidad de sostener la casa, pagando con su propia vida los sueños que nunca pudo tener. Roberto, el menor, se rebela sin rumbo: no quiere estudiar, no quiere matar animales, no quiere repetir el destino que lo espera.

    Entre ellos, Teresita sostiene la casa como una columna invisible, postergando su propia felicidad, mientras Carlitos sueña con un amor sencillo que el entorno vuelve casi imposible. En paralelo, una relación amorosa fuera del barrio expone con violencia las fracturas de clase, el machismo, los celos y la culpa de quien intenta escapar de su origen.

    Con un lenguaje directo, popular y profundamente humano, Luis Rivano construye una obra donde cada diálogo sangra realidad. Los Matarifes no juzga: muestra. Y al mostrar, obliga al espectador a mirarse en el reflejo incómodo de una sociedad que devora a los suyos como animales de faena.

  • En un departamento elegante, lleno de libros, música clásica y discursos refinados, irrumpe un hombre que huele a calle, a grasa y a vida real. Un gásfiter en sociedad es una comedia afilada como cuchillo que desnuda las tensiones de clase, cultura y poder en el Chile urbano de los años setenta… tensiones que siguen respirando hoy.

    Angélica Luz, académica brillante y mujer emancipada, decide educar al maestro que llegó a arreglar su baño. Cree que el arte puede redimirlo, elevarlo, transformarlo. Él, Onofre, acepta el juego: aprende, escucha, lee… pero nunca deja de ser quien es. Observa, se burla, absorbe y devuelve la cultura filtrada por su experiencia popular, desmontando sin pedir permiso la solemnidad intelectual.

    Entre ambos aparece Carlos, el exmarido: bancario, clasista, inseguro, símbolo del “caballero” que defiende la tradición sin comprenderla. Su presencia vuelve el experimento peligroso, revelando que la lucha no es solo cultural, sino también sexual, económica y simbólica.

    Rivano construye una obra hilarante y cruel, donde el lenguaje es un campo de batalla y el humor un arma política. Nadie queda limpio. Nadie es héroe. La cultura se muestra como lo que muchas veces es: un privilegio que se disfraza de generosidad.

    Una obra profundamente chilena, incómoda, divertida y ferozmente lúcida, que pone al espectador frente a una pregunta sin respuesta fácil:
    ¿Quién educa a quién… y para qué?

  • Tres hombres encerrados. Ninguna condena clara. Ninguna culpa demostrada.
    Solo la sospecha.

    En una celda fría y sucia, mientras una radio suena a ratos desde el pasillo, se cruzan tres mundos que rara vez se miran de frente. Un delincuente profesional que conoce el sistema mejor que nadie. Un trabajador honrado que cree que el esfuerzo lo salva de todo. Y un muchacho que acaba de cometer su primer error.

    El encierro los obliga a hablar. A provocarse. A defenderse. A confesarse.
    Las risas esconden miedo. El humor es un escudo. La violencia siempre está a punto de estallar.

    Por sospecha no es solo una obra sobre presos: es una radiografía brutal de una sociedad donde la justicia no es igual para todos, donde la pobreza se castiga antes que el delito y donde el poder se ejerce desde la impunidad. Luis Rivano construye un texto ferozmente humano, cargado de oralidad chilena, ironía popular y una lucidez política que golpea sin pedir permiso.

    En ese pequeño calabozo caben la historia reciente del país, el miedo heredado, la tortura silenciada, la corrupción cotidiana y una pregunta que atraviesa toda la obra:
    ¿quién es realmente culpable?

    Con una estructura simple y un lenguaje directo, la obra avanza como una pelea verbal, un duelo ideológico y emocional donde nadie sale ileso. El tiempo se estira, la espera asfixia y la sospecha se vuelve una forma de condena.

    Una obra intensa, incómoda y necesaria. Teatro social en estado puro.

  • En un Santiago lluvioso de los años sesenta, una casa elegante esconde un campo de batalla íntimo.
    Una joven prostituta entra por error —o por destino— al living de una familia que vive de las apariencias. Lo que comienza como una solución práctica se convierte en una grieta irreparable.

    Nancy, vital, irónica y brutalmente honesta, acepta reemplazar a una empleada doméstica. Allí conoce a Lola, una mujer olvidada, antigua cupletista, madre incómoda, memoria viva de un pasado que nadie quiere recordar. Entre tragos, canciones y confesiones, ambas descubren que comparten algo más profundo que la marginalidad: la lucha por no desaparecer.

    Mientras tanto, Paula, dueña de casa, construyó su identidad negando sus orígenes. Su obsesión por el estatus la ha llevado a encerrar a su madre y a vaciar de sentido su propio matrimonio. Carlos Alberto, su marido, sobrevive refugiado en el billar y en recuerdos de un tiempo donde soñó ser otra cosa.

    La obra cruza con humor ácido y crudeza temas incómodos: la prostitución visible y la invisible, la hipocresía de clase, la maternidad fallida, la memoria artística como amenaza, y la violencia simbólica del “buen vivir”.

    Rivano no juzga: expone.
    Y lo hace con una lengua viva, popular, musical, ferozmente chilena.

    ¿Dónde estará la Jeannette? no busca respuestas fáciles.
    Golpea donde duele.
    Y obliga a mirar de frente aquello que se esconde bajo el mantel bien planchado.

  • En una vieja sala de cine que se cae a pedazos, un grupo de espectadores se aferra a la oscuridad como quien se aferra a la última trinchera. Cinema Utopía es una obra sobre quienes ya no encajan en el mundo, pero tampoco se resignan a abandonarlo.

    Mientras en la pantalla se proyecta la vida de un joven exiliado que sobrevive en los márgenes de Europa, en la platea se revela otra película igual de intensa: la de seres solitarios, rotos, tiernos y peligrosamente humanos. El cine se transforma en un territorio donde los sueños aún respiran, donde la memoria insiste, donde la ficción es más verdadera que la realidad.

    Ramón Griffero construye un teatro profundamente cinematográfico, poético y político, donde los personajes cruzan la frontera entre espectador y protagonista, entre recuerdo y presente, entre vida y representación. Cinema Utopía habla del amor perdido, de la violencia que marca una época, de la fragilidad de los cuerpos y de la obstinada necesidad de creer que algo —aunque sea una imagen proyectada— todavía puede salvarnos.

    Una obra clave del teatro chileno contemporáneo, lúcida y conmovedora, que invita al público a mirarse en la pantalla… y reconocer lo que aún duele, lo que aún arde, lo que todavía no muere.

  • En un edificio de muros verdes y puertas metálicas, donde los cuerpos llegan sin nombre y se van con certificados impecables, la muerte trabaja en horario de oficina.
    Ese lugar es 99 La Morgue.

    Aquí, la autopsia no es ciencia: es discurso.
    La ficha no es verdad: es silencio firmado.

    Germán, un joven interno que pinta para no volverse piedra, empuja camillas mientras observa cómo la muerte es administrada con eficiencia y cinismo. A su lado, Fernanda limpia, canta y cree; el Director brinda con champagne y dicta lecciones morales mientras decide qué cadáver merece existir y cuál será borrado.

    Pero la morgue no está sola.
    La habitan fantasmas: mujeres coloniales encerradas por deseo, próceres paralíticos, madres que buscan a sus hijas, dioses antiguos, vírgenes tutelares y cadáveres que no aceptan la versión oficial de su muerte.

    El tiempo se quiebra. Las escenas se repiten como una pesadilla burocrática. Las voces del pasado irrumpen en el presente. El poder se disfraza de médico, de emperador romano, de patriota. La violencia se justifica con palabras técnicas, latín, protocolos y aplausos.

    En medio de este engranaje, Germán intenta algo imposible: mirar.
    Mirar los cuerpos.
    Mirar la historia.
    Mirar lo que todos prefieren negar.

    99 La Morgue no cuenta un crimen: lo disecciona.
    No acusa con consignas: invoca con imágenes, cantos y visiones.
    Es una obra donde el teatro se convierte en autopsia del país y el escenario en una fosa común iluminada.

    Aquí, la pregunta no es quién murió.
    La pregunta es: quién firmó el informe.

  • En el interior de un teatro venido a menos, mientras se ensaya una nueva revista musical, Sexy Boom desnuda —con humor feroz y humanidad cruda— la trastienda del espectáculo chileno de los años ochenta.

    Tres bailarinas y su coreógrafo sobreviven entre lentejuelas, música nostálgica y órdenes gritadas. Ensayan, se provocan, se confiesan y se hieren. Aquí el camarín es ring, confesionario y trinchera. El cuerpo es herramienta de trabajo, moneda de cambio y campo de batalla. El arte, una excusa frágil para no hundirse.

    Lalo, el coreógrafo, sueña con el reconocimiento que nunca llegó. Se burla del sistema mientras lo obedece. Las bailarinas cargan historias de hambre, abuso, ambición y deseo de dignidad. Fabiola exige respeto; Rebeca se aferra al pasado glorioso; Soledad, la más joven, comienza a entender que la injusticia no se resuelve sola.

    Entre números musicales, discusiones violentas y risas obscenas, emerge una pregunta incómoda:
    ¿hasta dónde se puede ceder para seguir trabajando?

    Sexy Boom es una comedia amarga, una sátira social y un retrato feroz del poder, la precariedad y la resistencia femenina. Una obra que hace reír mientras aprieta la garganta. El espectáculo continúa, sí… pero el precio es alto.

  • En un país suspendido frente a las cámaras, a minutos de un anuncio histórico, algo falta. No es un discurso. No es una orden. Es la Roza.

    Fotosíntesis por “No” la Roza es una obra feroz y visionaria que cruza política, sexualidad, religión y medios de comunicación en una puesta en escena fragmentada y simultánea. Mientras un General ensaya su victoria televisiva, la transmisión se contamina. Un joven quiere ser estrella mirando pornografía. Una mujer sangra y recuerda. Otra gana la lotería y predica la pureza. Un ángel no logra bajar a la tierra. Un niño corre con un objeto que nadie puede recuperar.

    La obra no explica: expone. Los cuerpos hablan antes que las ideas. La televisión se vuelve altar. El sexo, mercancía. La flor, herida. Todo ocurre al mismo tiempo, como un país que no logra ordenar su memoria.

    Ramón Griffero construye un teatro de imágenes, de choque, de poesía violenta, donde la dictadura no se nombra: se filtra. La Roza irrumpe en la pantalla, en el cuerpo, en la historia, desarmando el lenguaje oficial y obligando al espectador a mirar aquello que fue ocultado.

    Una obra indispensable del teatro chileno contemporáneo. Incómoda. Bellísima. Radical. Un ritual escénico donde la vida insiste incluso bajo las bombas.

  • En una pieza mal iluminada del centro de Santiago, tres vidas chocan como cuchillos sin funda.
    El rucio de los cuchillos nos sumerge en el corazón del bajo mundo chileno de los años sesenta, donde la supervivencia no es una metáfora, sino una rutina.

    Vinizio, recién salido de la cárcel, arrastra un pasado manchado de sangre y un miedo paralizante a volver a caer. La calle lo reconoce, la policía lo persigue y el futuro parece una puerta cerrada. La Guille, prostituta independiente, irónica y ferozmente lúcida, ha aprendido a negociar con la vida sin pedir permiso: vende su cuerpo, pero protege con uñas y dientes su dignidad. El Tolo, su cafiche, vive obsesionado con el poder, el respeto y la posesión, atrapado entre el amor, los celos y la violencia.

    Entre mates, tangos, discusiones y recuerdos, emerge una idea improbable: participar en un concurso de baile. El Teatro Caupolicán se convierte en un sueño frágil, casi absurdo, pero cargado de esperanza. Bailar no es solo moverse: es desafiar al destino, vengarse del desprecio, intentar, aunque sea por una noche, ser otro.

    Luis Rivano escribe con crudeza y poesía popular una obra donde el humor convive con la tragedia, donde los personajes hablan como la calle y piensan como filósofos heridos. El rucio de los cuchillos no juzga: observa. No idealiza: expone. Y en ese gesto honesto, brutal y tierno, nos obliga a mirar de frente una humanidad que rara vez quiere ser vista.

  • Un hombre regresa del exilio creyendo que vuelve a casa.
    Pero la casa ya no existe.

    En una buhardilla suspendida sobre una ciudad transformada por el progreso y el olvido, El Gordo y el Flaco enfrenta a dos amigos marcados por una juventud revolucionaria y un presente irreconciliable. Andrés vuelve cargando memoria, culpa y sueños intactos. Esteban se quedó, se adaptó, triunfó. Ambos creen tener razón. Ambos saben que algo se perdió para siempre.

    La obra se despliega como un duelo verbal intenso, lúcido y profundamente humano. No hay héroes ni villanos: hay elecciones. El dinero, la familia, el miedo, la comodidad, la lealtad, el amor y la vergüenza circulan en cada escena como corrientes subterráneas.

    La llegada de una mujer perseguida por razones políticas reactiva la urgencia del pasado y obliga a los personajes a definirse. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad moral? ¿Qué precio tiene la coherencia? ¿Es posible seguir creyendo cuando todo alrededor invita a olvidar?

    Sergio Vodanovic construye un drama íntimo y político, atravesado por humor amargo, recuerdos compartidos y canciones que funcionan como fantasmas del tiempo perdido. La buhardilla se transforma en un campo de batalla simbólico donde se enfrentan la memoria y la amnesia colectiva.

    El Gordo y el Flaco no habla solo del pasado chileno: habla de todos aquellos que alguna vez soñaron con cambiar el mundo y despertaron en uno que ya no reconocen.

  • Un joven camina por la ciudad como si fuera un templo en ruinas.
    No busca placer. No busca amor. No busca poder.
    Busca pureza. Busca martirio. Busca santidad.

    Andrés no vive la fe: la sangra.
    Se marca el cuerpo. Castiga su deseo. Renuncia al goce. Persigue la perfección como si fuera una herida abierta. En un mundo atravesado por la miseria, la violencia, la represión, la marginalidad y la hipocresía moral, su espiritualidad se transforma en un delirio místico que lo empuja cada vez más lejos de la humanidad.

    A su alrededor, orbitan figuras tan humanas como rotas:
    una abuela fanática, que convierte la religión en control y miedo;
    Esteban, el amigo que ama la vida pero teme al vacío;
    María, la ternura atrapada entre fe y deseo;
    sacerdotes, delincuentes, travestis, clientas, militares, pobres, víctimas y verdugos que construyen un paisaje urbano donde lo sagrado y lo monstruoso conviven sin fronteras.

    La ciudad se vuelve altar.
    La calle se vuelve confesionario.
    El cuerpo se vuelve templo.
    La fe se vuelve enfermedad.

    Éxtasis o La Senda de la Santidad es una obra brutalmente poética que cruza misticismo cristiano, erotismo, violencia social, delirio religioso, represión sexual y crítica política. Un viaje al interior de una mente que confunde salvación con destrucción y pureza con aniquilación.

    Aquí la santidad no es luz.
    Es fiebre.
    Es obsesión.
    Es abismo.

    Una dramaturgia intensa, visceral y simbólica, donde la espiritualidad se convierte en carne, la carne en sacrificio, y el sacrificio en una pregunta sin respuesta:
    ¿qué ocurre cuando alguien intenta ser santo en un mundo enfermo?

  • Un pueblo olvidado.
    Una guerra sin balas.
    Y un enemigo que no dispara… pero devora.

    En lo alto de la montaña, donde antes reinaban las termas y el descanso, ahora solo queda el eco de los vehículos militares y el vacío en los estómagos. No hay armas. No hay héroes. Solo hombres comunes enfrentados a una decisión imposible: resistir… o sobrevivir.

    Cuando todo parece perdido, surge una idea tan incómoda como inevitable.

    No lucharán con fusiles.
    Lucharán con deseo.

    La vieja posada del pueblo se transformará en un cabaret improvisado. Música, cuerpos, sonrisas… una ilusión de placer en medio de la guerra. Los soldados vendrán. Comerán. Beberán. Y quizás, en la intimidad, hablen más de la cuenta.

    Pero cada paso hacia esa estrategia abre una herida.

    ¿Qué vale más: la dignidad o la supervivencia?
    ¿Qué se sacrifica primero: el cuerpo… o la moral?
    ¿Dónde termina el patriotismo y comienza la conveniencia?

    Mientras las esposas “respetables” se convierten en artistas, mientras el hambre dicta nuevas reglas y mientras la guerra se vuelve absurda, el pueblo entero entra en un juego peligroso donde nadie saldrá intacto.

    Porque aquí no hay héroes puros.

    Solo personas.

    Y en tiempos de guerra… eso basta para romperse.

  • Una familia se muda a la casa de sus sueños.
    Pero algo no entra con ellos.

    Un hombre que lo consiguió todo… menos paz.
    Una mujer que perdió más de lo que ganó.
    Un hijo que no cree en el sacrificio.
    Una hija que aún quiere creer.

    Entre cajas, recuerdos y muebles nuevos, se desata una batalla invisible:
    la del origen contra la ambición, la memoria contra el progreso.

    Él construyó su mundo desde la nada—recogiendo lo que otros desechan, viendo valor donde nadie lo ve.
    Pero ahora que tiene dinero, espacio, status… descubre que lo más difícil no es subir.

    Es sostenerse sin romperlo todo.

    Con humor ácido, lenguaje directo y una crudeza profundamente chilena, esta obra revela el precio del ascenso social:
    la familia se convierte en campo de batalla,
    el amor en reproche,
    y el éxito… en una forma silenciosa de soledad.

    Porque no basta con cambiar de casa.
    Hay cosas que no se mudan.

    Y otras… que nunca te sueltan.

  • Hay veranos que queman la piel… y otros que queman por dentro.

    En un pequeño departamento frente al mar, una mujer observa. No habla mucho, no se expone, no seduce. Mira. Espera. Imagina.

    Abajo, en la playa, el mundo sucede: cuerpos jóvenes, risas, deseo inmediato. Su amiga vive ese mundo sin pudor, devorando noches, hombres y experiencias como si el tiempo no existiera. Pero ella no. Ella habita otro territorio: el del anhelo.

    Cada día, desde su silla, contempla al salvavidas. Fuerte, distante, casi mítico. Él no sabe que existe… pero ella ya ha construido una historia entera entre ambos. Una historia donde él la ve, la elige, la salva.

    Porque a veces amar no es tocar. Es imaginar hasta que duele.

    Entre silencios, fantasías y pequeñas osadías, esta mujer se enfrenta a su mayor enemigo: la certeza de no ser mirada. Y entonces decide hacer algo que lo cambia todo… o al menos, eso cree.

    “La Gorda” es un retrato crudo y delicado sobre el deseo no correspondido, la invisibilidad social y la necesidad brutal de ser amado. Una obra donde lo más importante no ocurre afuera… sino dentro.

    Y ahí es donde realmente arde.

  • Tres mujeres limpian un teatro vacío. Pero no limpian polvo… limpian lo que queda de sus vidas.

    En el escenario donde otros brillan, ellas barren restos de belleza ajena. Sin embargo, algo se filtra: la ficción comienza a poseerlas. Una canta, otra sueña, otra recuerda lo que nunca fue. Por un instante, dejan de ser invisibles.

    Pero la noche las espera.

    Al salir, la calle no es un tránsito… es una emboscada. Un joven aparece, seduce, promete música, risas, un escape mínimo. La Maritza —fuego sin miedo— acepta. La otra —mirada profunda, casi profética— duda. Pero va. Porque algo le dice que no puede dejarla sola.

    El departamento es una trampa vestida de normalidad.

    Las palabras se vuelven viscosas. Las miradas, hambre. El deseo muta en violencia.

    Entonces ocurre lo inevitable.

    Un cuerpo es invadido. El alma, en cambio, se eleva.

    Y cuando todo parece perdido, cuando la noche revela su verdadera forma —cruel, grotesca, animal—, una de ellas deja de ser víctima.

    Toma un cuchillo. Pero no es un cuchillo.

    Es justicia.
    Es furia.
    Es fe.

    Y lo que sigue no es venganza… es un acto de salvación.

    Las Aseadoras de Ópera no es solo una obra. Es un grito.
    Un choque entre lo sagrado y lo sucio.
    Entre lo que somos… y lo que el mundo intenta romper.

  • Un edificio. Un río. Y vidas que se deslizan lentamente hacia el abismo.

    “Río Abajo” no es solo una obra: es una herida abierta. Un retrato crudo, poético y brutal de una generación atrapada entre la memoria, la pobreza y el deseo de escapar.

    Aquí no hay héroes. Hay sobrevivientes.

    Waldo observa el mundo desde la orilla del río, como si entendiera algo que los demás no. Lorena sueña con amor mientras carga un pasado que la persigue en silencio. Marcia arde en la necesidad de ser vista, de ser elegida, de no desaparecer. Cristián busca ternura en un entorno que castiga la diferencia.

    Y mientras tanto, el edificio late: cuerpos que se cruzan, noches que se confunden, música que anestesia… hasta que la violencia se vuelve inevitable.

    El narcotráfico seduce, la marginalidad aprieta, los vínculos se rompen. Cada personaje toma decisiones que parecen pequeñas… pero que los empujan, sin darse cuenta, hacia un destino común.

    “Río Abajo” es una experiencia sensorial y emocional: un montaje coral donde lo íntimo y lo político se funden. Una obra donde el pasado no está muerto, y el futuro… ya está ocurriendo.

    Porque algunos ríos no llevan agua.

    Llevan vidas.

  • En medio del desierto más árido del mundo, donde la vida parece un error, se levanta Sebastopol: una ciudad creada por el hombre… y sostenida por el sufrimiento.

    Allí, bajo un sol que no perdona, conviven dos realidades que nunca se tocan realmente. Arriba, la élite extranjera celebra el progreso: té, música, discursos de civilización. Abajo, los obreros se consumen entre vapor, polvo y hambre, soñando con un futuro que parece imposible.

    Luis llega desde el sur con esperanza. Cree que podrá trabajar, ahorrar, volver. Pero la pampa no devuelve nada. Solo transforma.

    Mary Jo, en cambio, parece no pertenecer a ningún tiempo. Habla de ciudades que aún no existen, de televisores, de un futuro que nadie más ve. Dice que no se llama así. Dice que está atrapada.

    Entre ellos nace algo frágil: una conexión que desafía el tiempo, el sistema… y la cordura.

    Mientras tanto, la tensión crece. Los obreros comienzan a organizarse. Exigen lo básico: dignidad, justicia, humanidad. Pero en Sebastopol, pedir es un acto peligroso.

    El sistema no dialoga. Castiga.

    La pampa escucha todo. El viento arrastra voces. El pasado se mezcla con el futuro.

    Y cuando la violencia llega, no deja espacio para la duda: aquí el progreso tiene un precio… y alguien siempre paga.

    Sebastopol es un viaje al corazón de la explotación, pero también al origen de la rebeldía. Una obra donde el tiempo se rompe, el amor es incierto… y la memoria nunca se extingue.

  • Un hombre espera su muerte. Pero no está solo.

    En un corredor que parece suspendido fuera del tiempo, rodeado de silenciosas peceras donde los salmones observan como testigos mudos, un condenado reconstruye su vida mientras el final se acerca inevitable.

    Él fue muchas cosas: amante, escritor, monstruo, niño abandonado. Ahora es solo un cuerpo que respira sus últimos instantes… y una mente que no deja de crear.

    A su lado, un guardián que duda, que se quiebra, que ya no sabe si custodia o acompaña. Y una mujer simple, cotidiana, que limpia el mundo mientras todo se derrumba.

    La realidad comienza a fragmentarse. Los roles se confunden. Sócrates aparece. Gabriela Mistral respira. Los recuerdos se mezclan con fantasías, y la verdad deja de ser una línea clara.

    ¿Qué es un crimen? ¿Qué es la culpa? ¿Dónde termina el cuerpo y comienza la memoria?

    Esta no es una historia sobre la muerte. Es sobre el instante antes. Ese momento suspendido donde todo cobra sentido… o lo pierde para siempre.

    Una obra cruda, poética y perturbadora que enfrenta al espectador con lo más incómodo: la humanidad incluso en lo monstruoso.

  • En un rincón olvidado de la ciudad, donde la infancia se pudre antes de florecer, una familia lucha —o se destruye— bajo el peso de su propia sangre.

    Un padre quebrado, una madre que se apaga, dos niños que aprenden demasiado pronto lo que nadie debería saber… y una muerte que lo cambia todo.

    Malacrianza no es solo una obra: es un golpe seco al pecho. Un viaje crudo por la marginalidad, donde el amor se confunde con la violencia y la inocencia se deforma hasta volverse irreconocible.

    A través de escenas fragmentadas, voces que se cruzan y recuerdos que sangran, el espectador entra en un mundo donde no hay refugio. Donde la calle educa, el hambre enseña, y el cuerpo paga.

    Pancho y Girlén no juegan: sobreviven. Cantan en micros, esquivan manos, inventan futuros que nunca llegan. Mientras tanto, el padre —fantasma de sí mismo— se hunde en la culpa, la negación y el deseo más oscuro.

    Pero toda violencia deja huella.
    Y toda herida, tarde o temprano… responde.

    Una obra intensa, incómoda y profundamente humana, que expone sin filtros la fractura de la familia y la crudeza de una realidad que muchos prefieren no mirar.

     
  • Una tierra dormida.
    Unos hombres que deciden despertarla.

    “Viva la República” no es solo una obra histórica: es una explosión de ideas, cuerpos y sueños en medio de una colonia que no sabe que está a punto de quebrarse.

    Desde Europa llegan palabras peligrosas: libertad, igualdad, razón. Pero al tocar América, esas palabras cambian. Se ensucian con barro, con sangre, con deseo.

    Tres hombres —un soñador, un ambicioso y un estratega— se atreven a imaginar lo imposible: una república en un mundo donde todo pertenece al rey. No tienen ejército. No tienen poder. Solo tienen una idea… y eso basta para encender el fuego.

    A su alrededor, mujeres que sienten antes de entender. Que observan cómo el mundo tiembla. Que tejen, aman, temen… mientras algo invisible se acerca.

    Pero toda revolución tiene su sombra.

    La traición no llega con estruendo. Llega suave. Cercana. Inevitable.

    Y entonces… todo cae.

    O quizás no.

    Porque en esta obra, la historia no termina: se repite, se mezcla, se sueña. Los muertos siguen hablando. Las ideas no se hunden. Flotan.

    “Viva la República” es teatro vivo, poético y brutal.
    Una obra que no cuenta el pasado… lo hace estallar en el presente.

  • Una voz atraviesa los siglos. No grita… advierte.

    Desde los templos del antiguo Egipto hasta los cerros de Chile contemporáneo, Las Copas de la Ira despliega un viaje brutal por la historia humana, donde cada época revela la misma herida: la incapacidad de escuchar.

    Un faraón que teme a su propio linaje.
    Un niño que presencia mensajes divinos que anuncian el fin.
    Un marginal que transforma la violencia en destino.
    Un oficial que convierte el horror en rutina.

    Y por sobre todos, un profeta que ha vivido mil vidas… y que sigue hablando, aunque nadie quiera oír.

    Esta obra no ofrece consuelo. No promete redención fácil. Es un espejo oscuro donde la humanidad se reconoce —o decide no hacerlo.

    Con una estructura fragmentada, poética y profundamente política, Ramón Griffero construye una pieza que no narra una historia lineal, sino una acumulación de advertencias. Cada escena es un golpe. Cada personaje, una señal.

    Aquí no hay héroes.
    Solo testigos del derrumbe.

    Y tú, espectador…
    ¿Escucharás esta vez?

  • En una casa gastada por el tiempo, donde la luz apenas entra y la vida se sostiene con lo justo, un hombre decide desaparecer sin irse.

    Hugo fue artista. Fue aplauso, maquillaje, escenario. Hoy es sombra. Vive encerrado, escuchando una y otra vez los viejos discos de Al Jolson, como si en esa voz quebrada aún latiera lo que fue… o lo que nunca terminó de ser.

    Su madre, Mamy Chabela, no cree en fantasmas. Cree en la olla, en la feria, en sobrevivir. Lo empuja, lo sacude, lo enfrenta: hay trabajo esperando allá afuera. Un hombre insiste en la puerta. Pero Hugo no abre.

    Porque abrir la puerta es volver.
    Y volver significa recordar.

    En ese espacio íntimo, áspero y profundamente humano, emerge una historia que no se cuenta: se desgarra.
    La de Rossie.
    Una niña de la calle convertida en bailarina, en compañía, en necesidad.
    Un vínculo que no cabe en ninguna etiqueta, pero que dejó una marca imposible de borrar.

    Entre recuerdos, reproches y momentos de humor brutalmente honesto, la obra revela un mundo olvidado: el teatro de revista, sus luces pobres, sus cuerpos expuestos, sus sueños baratos… y sus heridas reales.

    Aquí no hay héroes.
    Solo gente que hizo lo que pudo.

    Y mientras la música sigue sonando en la penumbra, una pregunta queda suspendida:
    ¿Qué pasa cuando lo único que te sostiene… ya terminó?

  • Un cuerpo habla. Pero no es uno.
    Son muchos. Son todos.

    TUS DESEOS EN FRAGMENTOS no cuenta una historia: la desarma.

    Un hombre —o lo que queda de él— recorre su mente como si fuera un museo en ruinas. Salas abiertas, recuerdos sin orden, amantes que se confunden, cuerpos que se buscan y se pierden antes de tocarse realmente.

    Aquí el amor no es promesa: es intento.
    El deseo no es plenitud: es urgencia.
    La identidad no es fija: es un reflejo que cambia según quién mira.

    Entre encuentros sexuales fugaces, fantasías no cumplidas, violencia íntima y memorias que sangran, emergen preguntas incómodas:
    ¿A quién amamos realmente?
    ¿A quién imaginamos?
    ¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?

    Las escenas se cruzan como sueños: un chat erótico, una despedida que nunca ocurre, un viaje que no fue, un cuerpo que cae, una historia que se repite. Todo sucede al mismo tiempo. Todo se rompe.

    Y en el fondo… una certeza silenciosa:
    la vida no se vive completa… se vive en fragmentos.

    Una obra cruda, poética y brutalmente contemporánea que convierte el escenario en un espejo incómodo donde el espectador no observa… se reconoce.

  • Un cuerpo desnudo.
    Un traje dibujado sobre la piel.
    Una voz que ordena: “entra en escena y olvida que estás vivo.”

    Fin del eclipse no es una historia… es un viaje al interior de todas las historias que nos han construido.

    En un escenario que muta como un sueño febril, personajes atraviesan guerras, conquistas, amores imposibles, revoluciones y tragedias íntimas. Un hombre es muchos hombres: conquistador, amante, soldado, actor. Una mujer es todas las mujeres: musa, autora, verdugo, memoria.

    Las escenas se rompen, se repiten, se contradicen.
    Un actor ensaya mientras otro muere.
    Un amante susurra mientras un imperio cae.
    Un disparo en el cielo hiere a Dios… o quizás a la conciencia.

    Aquí no hay tiempo lineal, ni verdad única.
    Hay cuerpos que desean, que matan, que recuerdan.
    Hay palabras que crean realidades… y las destruyen.

    Entre el humor ácido, la crudeza política y la poesía descarnada, la obra desnuda una pregunta brutal:

    👉 ¿Somos dueños de nuestra historia… o simples actores repitiendo un guion que no comprendemos?

    “Fin del eclipse” es una experiencia escénica intensa, fragmentada y profundamente contemporánea, donde cada espectador deberá reconstruir su propio sentido… o aceptar perderse en la oscuridad.

  • La puesta en escena, que cuenta con el apoyo del Fondart Bicentenario, entrecruza canto y bailes, colores y texturas para representar distintos pasajes de nuestro patrimonio teatral, con diez actores en escena que dan vida a más de cuarenta personajes. “Camila, la patrióta de Sud-América”, de Camilo Henríquez (1810), “La Independencia de Chile”, de José Antonio Torres (1840), “La batalla de Tarapacá”, de Carlos Segundo Lathrop (1880), y “La República de Jauja”, de Juan Rafael Allende (1900) son las obras escogidas como punto de partida para este festivo montaje. Algunas de ellas fueron publicadas en una antología de dramaturgia que encargara el presidente Montt con motivo del centenario de la República, pero ninguna ha vuelto a presentarse después de su estreno en alguno de los teatros nacientes de nuestra ciudad.
  • Hay hombres que actúan.
    Y hay otros que cambian el escenario completo.

    Esta es la historia de uno de ellos.

    En un Chile donde el teatro se desmoronaba entre crisis, olvido y espectáculo vacío, surge una figura obstinada, casi invisible al principio, pero imparable: un hombre que no buscaba aplausos… sino sentido.

    Desde los campos del sur hasta los grandes centros culturales, su vida se convierte en una lucha constante por devolverle al teatro su dignidad. No como entretenimiento pasajero, sino como una herramienta capaz de transformar la conciencia de un país entero.

    Entre actores improvisados, escenarios precarios y una sociedad en tensión, nace una revolución silenciosa: el teatro como disciplina, como pensamiento, como comunidad.

    Pero toda revolución tiene un precio.

    Conflictos políticos, incomprensión, exilio… y una pregunta que atraviesa cada página:
    ¿vale la pena entregar la vida a un arte que el mundo no siempre está dispuesto a sostener?

    Este libro no es solo memoria.
    Es un espejo incómodo.
    Es una invitación.

    Porque el teatro —como la vida— no se hereda: se construye.

    Y alguien tiene que atreverse a comenzar.

  • En un liceo chileno, siete jóvenes viven el día a día entre bromas, clases, romances y conflictos. Beatriz, una alumna brillante pero tímida y tartamuda, intenta sobrevivir en un entorno donde la diferencia es sinónimo de burla. Jonathan, un compañero de origen humilde, oscila entre la lealtad y el miedo al qué dirán, mientras Ratona, la líder del grupo, impone su poder a través del sarcasmo y la humillación. En este microcosmos adolescente, las risas esconden dolor y los silencios se vuelven cómplices. La obra desnuda el lado más cruel de la adolescencia y muestra cómo la indiferencia colectiva puede transformarse en tragedia. “Bullying” no solo refleja un conflicto escolar, sino una radiografía del Chile actual: desigual, intolerante y profundamente marcado por la falta de empatía. A través de un lenguaje cotidiano y escenas intensas, Julieta Flores invita al espectador a cuestionar su rol frente al acoso, recordando que cada palabra tiene el poder de salvar o destruir.
  • En medio de la niebla, entre pastizales infinitos y una tierra cargada de secretos, un hombre regresa al lugar donde todo comenzó. No vuelve por nostalgia. No vuelve por amor. Vuelve porque hay heridas que no cicatrizan… y preguntas que exigen sangre para ser respondidas.

    Marcado desde su nacimiento por una deformidad que lo convirtió en leyenda, abandonado por quienes debieron amarlo y condenado a crecer lejos de su origen, este hombre carga una vida entera de rabia, vergüenza y abandono. Durante años solo ha vivido con una certeza: algo le fue arrebatado. Su infancia, su identidad, su historia… su lugar en el mundo.

    Ahora, tras décadas de ausencia, retorna al campo donde nació para enfrentar a aquellos que lo dejaron atrás. Pero en ese terreno húmedo, donde la memoria se mezcla con superstición y los muertos parecen negarse a descansar, el pasado no yace enterrado… respira bajo la tierra.

    A través de un relato fragmentado, poético y ferozmente visceral, Heme construye una pesadilla teatral donde realidad, mito y locura se entrelazan. Lo que comienza como la historia de un hombre buscando respuestas pronto se transforma en una tragedia sobre el abandono, la herencia del dolor y la desesperada necesidad humana de saber quiénes somos y de dónde venimos.

    Oscura, brutal y profundamente simbólica, Heme es una obra que explora cómo el sufrimiento puede deformar el alma hasta volver monstruo al hombre más herido. Una experiencia teatral intensa, incómoda y hermosa, donde cada escena parece surgir desde un sueño febril o un recuerdo enterrado demasiado tiempo.

    Porque hay dolores que no desaparecen.
    Solo esperan… hasta encontrar el momento de volver.

  • Cuatro cuerpos. Una casa. Y un pasado que no se apaga… solo arde más lento.

    El descanso de las velas nos arrastra a un espacio donde la memoria no es recuerdo: es condena. Dos hermanas, dos hermanos, unidos por la sangre, el deseo y una red de secretos que nunca debieron sobrevivir.

    Aquí nadie está sano. Nadie está libre.

    Amelia enciende velas como quien invoca algo que ya no responde. Sofía vive encerrada, pero su verdadera prisión es el deseo que no logra saciar. Eduardo evita, esquiva, se deshace en excusas mientras el cuerpo lo traiciona. Roberto carga con la guerra, con la muerte, con una idea de amor que no alcanza.

    Las relaciones se cruzan, se contaminan, se rompen: infidelidades, juegos de poder, provocaciones sexuales, dependencia emocional. Pero lo que realmente habita en esta casa no es el escándalo… es el vacío.

    Un vacío que viene de lejos.

    Infancias violentadas. Cuerpos usados. Lenguas obligadas a callar. Historias que nadie quiso escuchar y que ahora regresan deformadas, convertidas en ritual, en juego, en locura.

    Cada escena es un fragmento de algo mayor: una verdad imposible de mirar de frente.

    Y mientras preparan una cena familiar —como si la normalidad fuera posible— la tensión crece, el lenguaje se quiebra y los límites desaparecen.

    Porque en esta casa no se conversa:
    se sobrevive.
    se repite.
    se devora.

    Una obra cruda, incómoda y profundamente humana que expone lo que ocurre cuando el dolor no encuentra salida.

    Las velas no iluminan.
    Las velas observan.

  • Ópera, teatro, danza, circo, música, performances, espectáculos en vivo… Las artes escénicas pueden adquirir diversas y muy variadas formas y detrás de cada una de ellas se encuentran los técnicos y diseñadores de las artes escénicas, un grupo humano clave en el desarrollo cultural del país y cuya experiencia, muchas veces aprendida en la práctica y a través de maestros, pasa desapercibida para el espectador. Diseñadores, iluminadores, escenógrafos, vestuaristas, tramoyas, sonidistas, artesanos y tantos otros dan vida a un espectáculo en que cada elemento que aparece en escena es producto de su experiencia, creatividad y saberes que, dentro de un proceso y un lenguaje común, permiten crear una experiencia única e irrepetible. Valorizar, ejemplificar y dar cuenta de su labor, es el principal objetivo de la colección Herramientas para los Técnicos en Artes Escénicas, realizada por el Consejo de la Cultura y las Artes de la Región Metropolitana en conjunto con la Agrupación de Diseñadores, Técnicos y Realizadores Escénicos (ADTRES). Así, para fortalecer las capacidades y competencias de los técnicos de las artes escénicas y establecer un lenguaje común que permita elevar los estándares de un sector altamente dinámico, se abordan como temas de esta colección: el diseño de las áreas creativas; las regulaciones vigentes para la protección social y seguridad de los trabajadores y la habilidades necesarias para despeñarse en este oficio.
  • En la noche de su cumpleaños número dieciséis, Úrsula prepara una pequeña celebración en casa junto al hombre que la crió: Leopoldo Martínez, famoso locutor radial conocido en todo Chile como “La Voz de la Verdad”. Carismático, exitoso, admirado por miles, Leo parece el padre perfecto. Pero tras las sonrisas, los regalos y la torta de cumpleaños, algo oscuro se esconde entre ambos.

    Lo que comienza como una velada íntima y aparentemente inocente pronto se transforma en un peligroso juego psicológico donde cada palabra pesa, cada mirada oculta una intención y cada copa acerca más a los personajes al abismo. Mientras el whisky corre y las máscaras comienzan a caer, viejas heridas resurgen, secretos enterrados emergen a la superficie y una verdad insoportable amenaza con destruirlo todo.

    Úrsula ya no es una niña. Esta noche ha decidido enfrentar el pasado, arrancar las vendas de antiguas cicatrices y obligar a Leo a mirar de frente aquello de lo que ha escapado durante años. Pero cuando el amor, la culpa, la obsesión y la venganza chocan bajo un mismo techo, la celebración se convierte en una pesadilla de la que nadie saldrá ileso.

    “Dulces 16” es un intenso thriller teatral cargado de tensión, manipulación emocional y giros devastadores, donde la línea entre víctima y victimario se vuelve difusa, y donde las verdades más dolorosas no siempre son las que se dicen… sino las que se callan.

    Una obra oscura, provocadora y profundamente humana sobre la culpa, el trauma, la obsesión y los monstruos que nacen cuando el amor se mezcla con el dolor.

    e mezcla con el dolor.

  • En un comedor donde nada parece salirse del guion, cinco personajes numerados viven la rutina de un almuerzo estructurado al extremo. Un libro —el "Manual de Comportamiento"— se convierte en la nueva biblia del grupo, dictando cada gesto, cada palabra, cada masticada. Pero ¿qué pasa cuando una simple pregunta sobre Dios rompe con el protocolo y desata el caos? ¿Qué ocurre cuando uno de los comensales decide salirse del molde, quitarse la ropa, pintarse de azul y bailar?

    El Almuerzo Infectado es una comedia absurda cargada de sátira y metáfora, que desafía las normas establecidas con humor ácido y escenas delirantes. A través de personajes sin nombre, la obra retrata con crudeza lo que implica vivir bajo reglas impuestas, temer al castigo y ceder al adoctrinamiento disfrazado de cortesía.

    Un manual, un plato de comida, una campanita, una servidumbre cuestionadora y el sótano: elementos que se mezclan para construir una obra incómoda, irreverente y lúcida. Perfecta para montajes provocadores, escuelas teatrales o espacios alternativos, esta obra invita a preguntarse: ¿es más peligroso cuestionar o obedecer?

    Ideal para 5 intérpretes, esta pieza es un espejo absurdo del orden social y una fiesta para actores que buscan personajes cargados de contraste, subtexto y juego escénico.

  • En una celda impecable, donde solo queda el marco de una puerta, un padre y un hijo se encuentran cada día. Uno está preso por crímenes cometidos en la oscuridad de una dictadura; el otro, atrapado por la sangre que lo une a su origen.

    “Peligro, peligro de mí”, de Flavia Radrigán, es una obra descarnada, feroz y profundamente humana. A través de un juego verbal afilado y cruel, padre e hijo enfrentan sus culpas, sus amores distorsionados y las marcas de una violencia que no termina en los cuerpos, sino que se extiende al alma y a la memoria.

    Julián, el hijo, es mucho más que un visitante: es escriba, confidente y verdugo emocional. Marcial, el padre, se aferra a su monstruosidad como si fuera lo último que le queda. Juntos bailan, se insultan, se abrazan y reviven una historia de atrocidades en la que ambos fueron cómplices, víctimas y testigos.

    Esta obra estremecedora nos enfrenta a preguntas que duelen: ¿Puede un hijo seguir amando a quien lo destruyó? ¿Se heredan las culpas? ¿Dónde termina la obediencia y comienza la redención?

    Con un lenguaje brutalmente poético y escenas cargadas de simbolismo, “Peligro, peligro de mí” nos obliga a mirar de frente lo más oscuro de nuestra historia reciente y de nuestras relaciones más íntimas.

  • En Ante Sobre Tras, Leandro Marcos González nos sumerge en una noche atrapada entre el deber, el deseo y la decadencia. En una oficina gris, un oficial de policía cita a su exesposa con un motivo trivial: entregarle un sobre extraviado. Pero detrás de este gesto se esconde una necesidad desesperada de contacto, de control, de no perder el último lazo con una vida que se le deshace entre los dedos.

    A medida que la conversación avanza, se despliega una intrincada red de celos, hipocresías, resentimientos y vigilancias dignas de una novela negra. El hombre, afectado por hoplofobia —fobia a las armas de fuego— se debate entre la vulnerabilidad y el abuso de poder, mientras la mujer revela una lucidez punzante que lo desnuda emocionalmente. Él la sigue, la espía, detiene a su nuevo amante, manipula a sus subordinados, e intenta hacer pasar sus acciones como actos de amor. Ella, con una mezcla de ironía y dolor, lo enfrenta, lo desafía, lo confronta.

    La tensión no da tregua. En esta obra íntima y feroz, los roles se invierten una y otra vez: el débil se vuelve opresor, el victimario se convierte en víctima. Con diálogos afilados y un ritmo vertiginoso, Ante Sobre Tras es un duelo actoral potente donde cada palabra dispara un conflicto.

    Perfecta para actores y actrices que buscan intensidad dramática, ambigüedad moral y una historia de amor… pero del tipo que deja cicatrices.

  • En medio de un escenario abandonado, entre luces rotas, música de circo y ecos de aplausos muertos, una mujer irrumpe como una herida abierta frente al mundo.

    “Violeta” no es una biografía.
    Es una explosión.

    Inspirada en la figura inmortal de Violeta Parra, esta obra nos arrastra por un viaje visceral hacia el corazón de una mujer indomable: cantora, madre, amante, poeta, revolucionaria… y bestia herida.

    Aquí no hay homenaje limpio ni retrato decoroso.
    Hay carne, rabia, sudor, música y sangre.

    Atrapada dentro de un grotesco espectáculo donde todos intentan convertirla en producto, reliquia o monstruo de exhibición, Violeta lucha contra quienes buscan domesticar su arte, callar su voz o embellecer su miseria. Frente a productores, amantes, críticos, patriotas y oportunistas, ella responde con guitarra en mano y el alma hecha cuchillo.

    La obra recorre sus pasiones, sus pérdidas, sus amores devastadores, su maternidad, su lucha política y su obsesiva necesidad de crear belleza desde el dolor. Cada escena se transforma en poema, canción, protesta o delirio mientras la protagonista se hunde cada vez más en la contradicción de ser admirada por todos… pero verdaderamente comprendida por nadie.

    “Violeta” es una experiencia teatral intensa, feroz y profundamente latinoamericana que retrata el precio de vivir con demasiada pasión en un mundo que castiga a quienes sienten demasiado.

    Una obra sobre el arte, el dolor, la libertad y la inmortalidad de quienes nacieron demasiado grandes para este mundo.

  • En una noche suspendida entre la memoria, la furia y la muerte, un anciano Pablo de Rokha se enfrenta a los fantasmas de su propia existencia. Rodeado de papeles, vino, piedras y recuerdos, el legendario poeta chileno revive los episodios que marcaron su vida: el amor feroz por Winétt de Rokha, la tragedia de sus hijos perdidos, las luchas políticas que incendiaron su pensamiento, las disputas con la intelectualidad de su tiempo y la incansable batalla de un hombre que jamás supo doblarse ante nadie.

    “De Rokha” no es una biografía convencional: es una inmersión visceral en la mente y el corazón de uno de los personajes más intensos, contradictorios y apasionados de la literatura chilena. A través de una puesta en escena profundamente poética, la obra transforma al célebre escritor en un mito viviente; un toro herido, un profeta maldito, un padre devastado, un amante feroz, un revolucionario que convirtió la palabra en arma y la poesía en piedra.

    Entre recuerdos fragmentados, apariciones fantasmales y diálogos cargados de crudeza, humor y lirismo, el espectador presencia la construcción y destrucción de un hombre monumental que dedicó su vida a escribir con rabia, amar con violencia y vivir sin pedir permiso. Cada escena revela el precio de su genialidad, el peso de sus convicciones y la soledad inevitable de quien elige enfrentarse al mundo entero antes que traicionar su verdad.

    Con una estética intensa y profundamente teatral, “De Rokha” es un homenaje feroz al artista indomable, al hombre político, al padre quebrado y al poeta inmortal. Una obra sobre la creación, el dolor, la memoria y la lucha de un hombre cuya voz fue demasiado grande para su tiempo… y demasiado salvaje para ser olvidada.

  • En una vieja oficina salitrera abandonada, donde aún parecen resonar los ecos de un Chile obrero olvidado, un grupo de actores se reúne para representar la vida de uno de los hombres más influyentes y controversiales de la historia nacional: Luis Emilio Recabarren. Pero lo que comienza como una simple puesta en escena pronto se transforma en un intenso viaje entre la memoria, la política y los fantasmas del pasado.

    Recabarren es una obra poderosa y profundamente humana que revive la figura del fundador del movimiento obrero chileno, mostrando no solo al líder revolucionario, al periodista, al educador y al incansable defensor de los trabajadores, sino también al hombre detrás del símbolo: un ser apasionado, brillante y agotado por el peso de sus convicciones.

    Entre discusiones, rupturas teatrales y momentos cargados de humor, ironía y emoción, la obra recorre episodios fundamentales de su vida: su despertar intelectual, la creación de la prensa obrera, la organización sindical, sus enfrentamientos con el poder político y religioso, y el alto costo personal de dedicar la vida a una causa mayor que uno mismo.

    Pero Recabarren no es solo una reconstrucción histórica; es también una reflexión aguda sobre el presente. A través de un lenguaje metateatral y poético, la obra cuestiona el verdadero legado de las revoluciones, el desgaste de los ideales y la fragilidad de aquellos hombres que la historia transforma en monumentos.

    Con una atmósfera cargada de simbolismo, tensión ideológica y memoria social, Recabarren se convierte en una experiencia teatral intensa, emotiva y provocadora, que invita al espectador a mirar de frente el pasado político de Chile y preguntarse qué queda hoy de aquellos sueños de justicia, igualdad y transformación social.

  • Una cárcel de arrugas es una obra conmovedora y delirante que nos recuerda que nunca es tarde para amar, desear, equivocarse... o reírse hasta las lágrimas.

    En un comedor cualquiera, Norma y Ernesto—una pareja de ancianos que lleva cuatro décadas juntos—conversan sobre lo que fue y lo que aún podría ser. Ella quiere reír, bailar, amar. Él quiere leer el diario en paz. Pero cuando aparece un misionero mormón (o eso cree él), todo se trastoca: secretos salen a la luz, el tabaco resulta no ser tan tabaco, y la represión sexual de los personajes se libera entre risas, verdades incómodas y un desbordante deseo de vivir.

    Lo que comienza como una discusión marital cotidiana, se transforma en una explosión hilarante de ternura, confesiones y enredos absurdos, que terminan por enfrentar a los protagonistas con sus propios prejuicios, sus miedos a envejecer, y la más profunda necesidad de afecto.

    Una comedia delirante y mordaz que hace reír, conmueve y estremece. Ideal para públicos que disfrutan de los diálogos filosos, la ironía social, el humor generacional y las historias que mezclan la carcajada con la melancolía.

  • Una cena. Un ídolo. Una familia al borde del colapso.

    En una casa común y corriente, tres mujeres se preparan para recibir al artista más famoso de Chile: Rorostar. La madre, una ex reina del pop barrial venida a menos, está convencida de que esta es su gran noche. La hija, entre vodka con hielo y preguntas existenciales, solo quiere una respuesta: ¿quién es su verdadero padre? La nana, Clarita, la única que guarda silencio, lleva años viendo cómo se desmorona la historia oficial.

    Pero esta no es una obra sobre una estrella. Es una obra sobre lo que construimos para sobrevivir a la ausencia.

    VI AI PI es una comedia negra delirante, deslenguada, absurda y ferozmente chilena. Una crítica descarnada a los ídolos vacíos, a la familia como institución poéticamente disfuncional, y al fanatismo como escape emocional. La obra transita entre lo doméstico y lo grotesco, entre el melodrama y la farsa, entre la ternura y el vómito emocional.

    Cuando finalmente llega el supuesto Rorostar, lo que debía ser una cena mágica se transforma en una escena que nadie olvidará. Una madre que no sabe amar si no es a través del espectáculo. Una hija que busca identidad entre la basura pop. Y una nana que ama en silencio desde el rincón de la historia.

    VI AI PI no es una obra. Es un exorcismo con luces de neón. Un ritual donde se canta, se ríe y se derrumba lo que parecía seguro

  • En una ciudad que lentamente parece vaciarse de habitantes, donde los edificios quedan abandonados, las calles se vuelven silenciosas y el mundo conocido comienza a desmoronarse sin explicación, Manuel, un escritor solitario atrapado en su propia mente, vive consumido por la obsesión, el deseo y los fantasmas de una realidad que parece fracturarse ante sus ojos.

    Mientras la ciudad cae en decadencia y quienes permanecen intentan comprender qué está ocurriendo, Manuel se aferra a una rutina inquietante marcada por la presencia de Samuel, un joven vecino que encarna todo aquello que él anhela: juventud, compañía, afecto y una segunda oportunidad para reconstruir la vida que siente haber perdido. Pero entre recuerdos deformados, conversaciones repetidas y situaciones que cambian constantemente de forma, la línea entre la realidad, la fantasía y la ficción comienza a borrarse.

    A medida que extraños personajes irrumpen en escena, cuerpos aparecen abandonados en terrenos baldíos y la paranoia se instala sobre los pocos habitantes que aún resisten en la ciudad, el relato se transforma en un inquietante juego metateatral donde cada personaje parece cuestionar su propia existencia, su papel dentro de la historia y el valor de ser recordado.

    Novela es un thriller psicológico y una experiencia teatral profundamente perturbadora que explora la obsesión, la identidad, el deseo reprimido, la creación artística y la fragilidad de la mente humana. Una obra donde la realidad se descompone frente al espectador y donde cada escena parece arrastrarnos más profundo dentro de la conciencia rota de un hombre incapaz de distinguir entre el amor, la ficción y la locura.

    Oscura, poética y ferozmente contemporánea, Novela invita al espectador a recorrer un universo donde toda historia puede ser manipulada, toda verdad puede ser inventada y toda mente puede convertirse en su propio escenario de horror.

    Freddy Araya Pedrero - Director general - Teatro del Puente.

  • En el Reino de los Claveles, donde la belleza parece eterna y el amor se celebra como ley, la joven princesa Claribel cae en un sueño profundo del que nadie logra despertarla. Lo que comienza como una tragedia inexplicable pronto revela una verdad inquietante: Claribel no está muerta… pero tampoco vive del todo.

    Mientras el reino se sumerge en el silencio y la incertidumbre, su madre, la reina Ingrid, se niega a aceptar lo inevitable. Atrapada entre la esperanza y el dolor, decide enfrentarse a aquello que nadie más se atreve a nombrar: una fuerza oscura que ha cruzado los límites de la vida y la muerte.

    En un mundo donde el tiempo se descompone y los recuerdos adquieren voz propia, la historia avanza entre susurros, presencias invisibles y secretos que nunca debieron despertar. El amor toma distintas formas: el amor puro que protege, el amor que resiste… y el amor que, deformado por la obsesión, es capaz de destruirlo todo.

    Claribel: Tan Suave Como El Amor es una obra de fantasía dramática cargada de emoción, donde la inocencia pende de un hilo invisible y una madre desafía lo imposible para recuperar a su hija.

    Porque hay vínculos que ni la muerte puede romper…
    y decisiones que cambian el destino para siempre.

  • Tres personas suben a un ascensor.
    Solo una tenía un plan.

    En el corazón de una empresa fría y vertical, donde el éxito se firma sin mirar y las sonrisas son parte del uniforme, un hombre invisible ha sido elegido “Empleado del Mes”… todos los meses. Sin mérito. Sin razón. Sin ser visto.

    Alejo Rivademar observa. Calla. Piensa. Y espera.

    Cuando el ascensor se detiene, el tiempo también lo hace. Encerrados sin señal, sin salida clara, lo que comienza como una incomodidad cotidiana se transforma en una radiografía brutal del mundo moderno: el poder heredado, la sumisión elegante, el resentimiento silencioso.

    Pero Alejo no está atrapado.

    Está ejecutando.

    Con una calma inquietante, convierte la conversación en disección. Habla de filosofía, de teorías absurdas, del caos… y desliza una idea peligrosa: ¿y si el mundo pudiera arreglarse eliminando a unos pocos?

    Romina duda. Patricio se burla.
    Demasiado tarde.

    El aire pesa. El cuerpo cede. Las palabras se vuelven veneno antes que el veneno mismo.

    “EL EMPLEADO DEL MES” no es solo una obra: es un descenso elegante hacia lo inevitable. Un thriller psicológico donde el verdadero encierro no es el ascensor… sino el sistema que lo construyó.

    Y donde el más invisible…
    es el más peligroso.

  • En una habitación donde la luz miente y los cuerpos negocian lo que el alma no puede, un joven entra buscando cura… y encuentra juicio.

    “Eleya” no es una historia de prostitución. Es una cirugía sin anestesia sobre el deseo, la culpa y la violencia invisible que define quiénes podemos ser.

    Ella —una mujer que juega a ser ciega— ve más que todos. Él —un joven quebrado— cree estar enfermo por sentir. Lo que comienza como un encuentro incómodo se transforma en un duelo feroz: palabras que golpean, caricias que invaden, verdades que desgarran.

    Entre risas irónicas y momentos de brutal intimidad, la obra desarma los discursos heredados sobre la masculinidad, la sexualidad y la normalidad. Aquí, el amor es sospechoso, el deseo es juzgado y la identidad se construye a golpes.

    Pero hay algo más oscuro latiendo: un crimen, una familia rota, una herencia que no se puede matar con una bala.

    “Eleya” es un espejo incómodo. Un espacio donde lo humano se vuelve animal, donde la ternura convive con la crueldad, y donde la pregunta no es quién eres… sino cuánto estás dispuesto a destruir para encajar.

    No saldrás igual.
    Porque en esta obra, la verdadera enfermedad no es el deseo…
    es el miedo a vivirlo.

  • ¿Qué harías si la NASA te eligiera para una misión espacial… siendo trabajadora social en Buenos Aires?

    Asistencia Perfecta es una comedia dramática intensa, delirante y profundamente humana que nos presenta a Dalya y Sara, dos mujeres comunes que, sin esperarlo, son seleccionadas para representar a su país en una expedición al espacio. ¿La razón? Nadie la sabe con certeza, ni siquiera ellas. Pero el desafío las pone cara a cara con todo lo que han sido, lo que soñaron ser… y lo que aún no se atreven a sentir.

    Con una estética minimalista y un humor cargado de ironía, la obra nos arrastra por diálogos veloces, escenas absurdas y momentos de confesión desgarradora entre vinos, globos terráqueos, pruebas de resistencia, simulacros de levante y reflexiones filosóficas sobre el conocimiento, la amistad y la sinceridad brutal.

    A medio camino entre el realismo sucio y la ciencia ficción cotidiana, esta pieza teatral no sólo nos hace reír con carcajadas cómplices, sino también emocionarnos con la fragilidad de dos mujeres que se animan a soñar… y a fallar. La misión espacial se vuelve una excusa para hablar del amor, del abandono, de los cuerpos, de las heridas no cerradas y de las etiquetas sociales que cargamos como trajes espaciales demasiado ajustados.

    Ideal para elencos femeninos que buscan roles potentes, actuales y cargados de humor e intensidad emocional. Un viaje interior disfrazado de viaje galáctico. ¿Estás lista para despegar?

  • En un patio trasero cualquiera, donde cuelga la ropa y se acumulan recuerdos, tres personajes se enfrentan a la noticia más devastadora: la madre ha muerto. Pero el verdadero temblor no proviene del deceso, sino de las palabras que alcanzó a pronunciar antes de partir. Palabras que derriban certezas, que ponen en duda la sangre, la identidad y los lazos más íntimos.

    Mamá Muerta nos sumerge en un drama cargado de humor ácido, ternura quebrada y estallidos de dolor. Carlos, el hijo solterón que entregó su vida al cuidado de su madre, se ve obligado a escuchar que quizá nunca fue su hijo. A su lado, Susana, la hermana resentida por el favoritismo materno, lidia con la herida de no haber sido suficientemente querida. Entre ellos, Bertolucci, una joven vinculada a la funeraria, oscila entre lo profesional y lo personal, revelando su propia vulnerabilidad mientras se convierte en testigo incómodo de la intimidad familiar.

    Con diálogos que pasan de la risa nerviosa al grito desgarrado, la obra desnuda lo más incómodo de las relaciones familiares: las deudas afectivas, los secretos guardados, las comparaciones hirientes. La muerte, lejos de ser un cierre, abre un abismo: ¿qué es lo que nos une realmente? ¿La sangre, los cuidados, la costumbre, o el amor?

    A medio camino entre el drama social y el absurdo existencial, Mamá Muerta es un espejo oscuro que interpela al espectador sobre el peso de la familia y la fragilidad de la identidad. Un teatro intenso, provocador y conmovedor, donde lo trágico y lo grotesco se abrazan en una ceremonia imposible de olvidar.

  • “El tesoro del bosque de olivillo” es una emocionante y conmovedora obra de teatro infantil que nos sumerge en una aventura mágica llena de humor, crítica social y amor por la naturaleza.

    Lili, una niña inquieta y generosa, entra al bosque siguiendo un mapa que promete llevarla a un tesoro escondido. Pero lo que encuentra es mucho más valioso que el oro: conoce a Kona, un excéntrico y entrañable guardián del bosque, cuya visión del mundo –alejada del egoísmo humano– lo convierte en un héroe muy especial. Juntos aprenden el valor de la amistad, el respeto al medio ambiente y la importancia de defender lo que realmente importa.

    Sin embargo, no todo es alegría. La codiciosa Evelyn Angelini, una empresaria dispuesta a destruir la flora y fauna con tal de enriquecerse, amenaza con arrasar el bosque si nadie la detiene. Lo que sigue es una carrera contra el tiempo, llena de canciones, situaciones absurdamente graciosas, reflexiones profundas y momentos tiernos que conectan con el corazón del público.

    Ideal para grandes y pequeños, esta obra no solo entretiene, sino que invita a reflexionar sobre el consumismo, la desconexión con la naturaleza y el poder transformador de la empatía. Un cuento ecológico moderno que termina recordándonos que el tesoro más grande no está enterrado: vive en los árboles, los animales… y en las personas que cuidan de ellos.

  • "La extraordinaria aventura de Tate en la selva" es una encantadora obra de teatro infantil que mezcla humor, emoción y enseñanzas profundas. Con una narrativa ágil y llena de canciones, seguimos a Tate, una niña decidida a vivir una experiencia única, pero que, por desobedecer a sus padres, se ve atrapada en medio de la selva con su globo aerostático atorado en lo alto de un árbol.

    En su camino por encontrar ayuda, Tate conocerá a sorprendentes animales: un camaleón carismático y vanidoso, un mono lleno de energía y lecciones ecológicas, un león incomprendido con un gran corazón y una jirafa maternal con un pasado doloroso. Cada uno de estos personajes no solo ofrece ayuda, sino también sabiduría sobre la importancia de la obediencia, el respeto, la empatía, el cuidado del medioambiente y la amistad.

    La obra está llena de momentos hilarantes, como el mono resbalando con su propia cáscara, y otros profundamente conmovedores, como la historia del hijo perdido de la jirafa. Las canciones originales enriquecen la historia, conectando a los personajes con el público y haciendo de esta pieza un espectáculo interactivo y memorable.

    Diseñada para entretener y educar, esta aventura teatral es ideal para montajes escolares, compañías de teatro infantil y actividades pedagógicas. “La extraordinaria aventura de Tate en la selva” invita a niños y adultos a reflexionar sobre nuestras acciones, el valor de la familia y la necesidad urgente de proteger nuestro planeta. Una experiencia teatral que encantará corazones y dejará una valiosa huella.

  • santaImaginá un mundo donde los sueños no se sueñan: se fabrican. Así arranca El mejor sueño de todos los tiempos, una aventura teatral rebosante de imaginación, ternura y humor.

    Nonino, un entrañable ex fabricante de sueños, nos introduce en los Estados del Sueño, un universo paralelo en donde el trabajo de soñar es cosa seria. Sus hijas, Lila y Blanca, heredan el oficio: una se encarga de los sueños bellos, la otra, de las pesadillas. Todo funciona como un perfecto engranaje... hasta que Blanca se rebela. ¿Qué pasa cuando quien fabrica pesadillas quiere empezar a soñar en colores?

    Lo que sigue es una travesía fantástica. Lila, decidida a encontrar a su hermana, se lanza en una odisea que cruza distintos mundos dentro del mismo sueño. Se encontrará con una cazadora de ruidos, un portero emocional, un cazador excéntrico y elementos escurridizos como ratones rojos, tortugas mensajeras o globos que estallan sueños.

    Con diálogos chispeantes, personajes inolvidables y escenas cargadas de magia, esta obra nos habla de lo invisible: de los vínculos, del valor de elegir un camino propio y de cómo construir en lugar de solo soñar. Ideal para toda la familia, mezcla poesía, comedia y ternura en partes iguales.

    El mejor sueño de todos los tiempos no es solo una historia, es una experiencia sensorial que evoca lo que todos necesitamos: un buen sueño que nos despierte a lo mejor de nosotros mismos.

  • ¿Qué pasa cuando el amor nace donde nadie lo espera? ¿Qué hacemos con lo diferente, cuando lo diferente ama, desea y se expresa?

    En una casa donde cada rincón tiene un secreto, donde el arte convive con los tarareos y las tijeras de peluquería con castillos de naipes, vive una familia disfuncional sostenida por el miedo y el sacrificio. Mirna, madre soltera y peluquera, se desvive por sus hijos mellizos: Abel, frustrado y enamorado de la joven ayudante; y David, un artista autista que ve el mundo a través de la pintura y los sonidos.

    Lucia, la joven empleada que estudia sociología, será la chispa que encienda el incendio. Se acerca a David con una ternura que desarma, lo acaricia sin tocarlo, lo ama sin reglas, y lo escucha sin pedirle que cambie. Lo que para ella es humanidad, para Mirna es peligro. Lo que para Abel es traición, para David es poesía.

    La Jirafa es una obra conmovedora, irónica y profundamente humana sobre la maternidad, la diferencia, la discapacidad, el deseo, y los límites del cuidado. Con diálogos agudos, escenas cargadas de tensión y una sensibilidad poco común, la obra nos obliga a preguntarnos: ¿a quién hay que proteger realmente? ¿Quién decide lo que está bien? ¿Y qué pasa cuando el más vulnerable se convierte en el más lúcido?

    Un texto actual, provocador, tierno y doloroso, que nos enfrenta a nuestras propias contradicciones y prejuicios.

  • Una mujer que recuerda haber sido muchas. Una filósofa veneciana exiliada, madre, amante, guerrillera, amiga de iguanas y disidente de todos los sistemas. La iguana de Alessandra, de Ramón Griffero, es una travesía sensorial y poética por distintos territorios geográficos, históricos y emocionales.

    Desde el esplendor melancólico de una Venecia asediada por la guerra, hasta los valles chilenos y los confines revolucionarios de China y Siria, esta obra nos sumerge en un viaje onírico donde el tiempo se pliega y se expande. A través de Alessandra, viajamos con los astros y las lagartijas, con los refugiados y las niñas filósofas, con amantes imposibles y guerrilleros rotos.

    Griffero nos entrega una pieza de teatro político y poético donde conviven las grandes preguntas del siglo XX con el humor, el dolor, la identidad, el deseo, la familia, el género y la revolución. Cada escena es una postal de resistencia frente al olvido. Una obra coral, exuberante y radical, donde lo real se funde con lo mítico y lo íntimo con lo universal.

    Ideal para montajes experimentales, con gran despliegue visual, música, danza, multiescena y voces múltiples. Un canto a la vida en medio del naufragio. Una iguana que sobrevive al fuego, a la nieve y al exilio, para recordarnos que en toda herida también germina una flor.

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