Tres personas suben a un ascensor.
Solo una tenía un plan.
En el corazón de una empresa fría y vertical, donde el éxito se firma sin mirar y las sonrisas son parte del uniforme, un hombre invisible ha sido elegido “Empleado del Mes”… todos los meses. Sin mérito. Sin razón. Sin ser visto.
Alejo Rivademar observa. Calla. Piensa. Y espera.
Cuando el ascensor se detiene, el tiempo también lo hace. Encerrados sin señal, sin salida clara, lo que comienza como una incomodidad cotidiana se transforma en una radiografía brutal del mundo moderno: el poder heredado, la sumisión elegante, el resentimiento silencioso.
Pero Alejo no está atrapado.
Está ejecutando.
Con una calma inquietante, convierte la conversación en disección. Habla de filosofía, de teorías absurdas, del caos… y desliza una idea peligrosa: ¿y si el mundo pudiera arreglarse eliminando a unos pocos?
Romina duda. Patricio se burla.
Demasiado tarde.
El aire pesa. El cuerpo cede. Las palabras se vuelven veneno antes que el veneno mismo.
“EL EMPLEADO DEL MES” no es solo una obra: es un descenso elegante hacia lo inevitable. Un thriller psicológico donde el verdadero encierro no es el ascensor… sino el sistema que lo construyó.
Y donde el más invisible…
es el más peligroso.









