Yomevoy es un monólogo explosivo, tierno y demoledor sobre el enojo, la convivencia y la vida misma. Un hombre entra al escenario pateando una valija, arrojado simbólicamente por un afuera que lo expulsa y al que él también quiere dejar atrás. Pero no se va sin antes dejarlo todo dicho.
A lo largo de la obra, este personaje, hilarante y profundamente humano, atraviesa una montaña rusa de emociones mientras se desahoga sobre lo que más lo irrita: desde el vino mal interpretado, los médicos de letra indescifrable, hasta los orientales del supermercado, los adornos comestibles y los cursos absurdos. Con inteligencia filosa y un humor desbordante, convierte cada pequeño fastidio en una gran reflexión filosófica sobre el mundo y las relaciones humanas.
Pero no es solo un “hombre enojado”. Es alguien que piensa con profundidad, que siente, que se duele. Su enojo no es rabia vacía: es su forma de amar, de vivir, de resistir. Y en esa confesión al público —que se convierte en su confidente— se desvela la paradoja de esta obra encantadora: a veces, lo que más nos une no es el amor, sino el enojo compartido.
Una obra perfecta para quienes disfrutan del humor ácido, los personajes intensos y las verdades incómodas que se dicen con gracia y poesía. Yomevoy es una pieza potente, fresca y profundamente teatral.










