En una celda impecable, donde solo queda el marco de una puerta, un padre y un hijo se encuentran cada día. Uno está preso por crímenes cometidos en la oscuridad de una dictadura; el otro, atrapado por la sangre que lo une a su origen.
“Peligro, peligro de mí”, de Flavia Radrigán, es una obra descarnada, feroz y profundamente humana. A través de un juego verbal afilado y cruel, padre e hijo enfrentan sus culpas, sus amores distorsionados y las marcas de una violencia que no termina en los cuerpos, sino que se extiende al alma y a la memoria.
Julián, el hijo, es mucho más que un visitante: es escriba, confidente y verdugo emocional. Marcial, el padre, se aferra a su monstruosidad como si fuera lo último que le queda. Juntos bailan, se insultan, se abrazan y reviven una historia de atrocidades en la que ambos fueron cómplices, víctimas y testigos.
Esta obra estremecedora nos enfrenta a preguntas que duelen: ¿Puede un hijo seguir amando a quien lo destruyó? ¿Se heredan las culpas? ¿Dónde termina la obediencia y comienza la redención?
Con un lenguaje brutalmente poético y escenas cargadas de simbolismo, “Peligro, peligro de mí” nos obliga a mirar de frente lo más oscuro de nuestra historia reciente y de nuestras relaciones más íntimas.







