Un edificio. Un río. Y vidas que se deslizan lentamente hacia el abismo.
“Río Abajo” no es solo una obra: es una herida abierta. Un retrato crudo, poético y brutal de una generación atrapada entre la memoria, la pobreza y el deseo de escapar.
Aquí no hay héroes. Hay sobrevivientes.
Waldo observa el mundo desde la orilla del río, como si entendiera algo que los demás no. Lorena sueña con amor mientras carga un pasado que la persigue en silencio. Marcia arde en la necesidad de ser vista, de ser elegida, de no desaparecer. Cristián busca ternura en un entorno que castiga la diferencia.
Y mientras tanto, el edificio late: cuerpos que se cruzan, noches que se confunden, música que anestesia… hasta que la violencia se vuelve inevitable.
El narcotráfico seduce, la marginalidad aprieta, los vínculos se rompen. Cada personaje toma decisiones que parecen pequeñas… pero que los empujan, sin darse cuenta, hacia un destino común.
“Río Abajo” es una experiencia sensorial y emocional: un montaje coral donde lo íntimo y lo político se funden. Una obra donde el pasado no está muerto, y el futuro… ya está ocurriendo.
Porque algunos ríos no llevan agua.
Llevan vidas.







































