Biblioteca

Obras de teatro listas para montar, estudiar o interpretar — acceso digital inmediato.

  • Una cena. Un ídolo. Una familia al borde del colapso.

    En una casa común y corriente, tres mujeres se preparan para recibir al artista más famoso de Chile: Rorostar. La madre, una ex reina del pop barrial venida a menos, está convencida de que esta es su gran noche. La hija, entre vodka con hielo y preguntas existenciales, solo quiere una respuesta: ¿quién es su verdadero padre? La nana, Clarita, la única que guarda silencio, lleva años viendo cómo se desmorona la historia oficial.

    Pero esta no es una obra sobre una estrella. Es una obra sobre lo que construimos para sobrevivir a la ausencia.

    VI AI PI es una comedia negra delirante, deslenguada, absurda y ferozmente chilena. Una crítica descarnada a los ídolos vacíos, a la familia como institución poéticamente disfuncional, y al fanatismo como escape emocional. La obra transita entre lo doméstico y lo grotesco, entre el melodrama y la farsa, entre la ternura y el vómito emocional.

    Cuando finalmente llega el supuesto Rorostar, lo que debía ser una cena mágica se transforma en una escena que nadie olvidará. Una madre que no sabe amar si no es a través del espectáculo. Una hija que busca identidad entre la basura pop. Y una nana que ama en silencio desde el rincón de la historia.

    VI AI PI no es una obra. Es un exorcismo con luces de neón. Un ritual donde se canta, se ríe y se derrumba lo que parecía seguro

  • Una cárcel de arrugas es una obra conmovedora y delirante que nos recuerda que nunca es tarde para amar, desear, equivocarse... o reírse hasta las lágrimas.

    En un comedor cualquiera, Norma y Ernesto—una pareja de ancianos que lleva cuatro décadas juntos—conversan sobre lo que fue y lo que aún podría ser. Ella quiere reír, bailar, amar. Él quiere leer el diario en paz. Pero cuando aparece un misionero mormón (o eso cree él), todo se trastoca: secretos salen a la luz, el tabaco resulta no ser tan tabaco, y la represión sexual de los personajes se libera entre risas, verdades incómodas y un desbordante deseo de vivir.

    Lo que comienza como una discusión marital cotidiana, se transforma en una explosión hilarante de ternura, confesiones y enredos absurdos, que terminan por enfrentar a los protagonistas con sus propios prejuicios, sus miedos a envejecer, y la más profunda necesidad de afecto.

    Una comedia delirante y mordaz que hace reír, conmueve y estremece. Ideal para públicos que disfrutan de los diálogos filosos, la ironía social, el humor generacional y las historias que mezclan la carcajada con la melancolía.

  • En un mundo donde el poder cambia de manos con la violencia de un relámpago, El círculo de tiza caucasiano plantea una pregunta simple y devastadora: ¿a quién pertenece realmente aquello que amamos?

    Cuando un régimen cae y la sangre corre por las calles, una mujer humilde toma una decisión que lo cambia todo. Grusche, sirvienta sin linaje ni fortuna, recoge a un niño abandonado en medio del caos. No es suyo. No debería hacerlo. Y sin embargo, lo hace. A partir de ese instante, su vida se convierte en una larga huida: montañas, hambre, frío, traiciones, renuncias. Amar, aquí, es un acto peligroso.

    Bertolt Brecht entrelaza esta historia íntima con una mirada ferozmente política. El amor maternal no se idealiza: se pone a prueba. La justicia no aparece como un templo sagrado, sino como un espacio frágil donde la inteligencia y la ironía pueden derrotar a la ley ciega. Azdak, juez imprevisible y burlón, desmonta el orden establecido con fallos que parecen absurdos, pero que revelan una lógica profundamente humana.

    La obra no busca consuelo, sino lucidez. Con canciones, narración directa y distanciamiento épico, Brecht nos obliga a mirar de frente: lo justo no siempre coincide con lo legal, y la verdadera propiedad nace del cuidado, no del privilegio.

    Una fábula política, poética y brutalmente vigente.

  • Baal” es una tempestad humana hecha carne. Un poeta salvaje que convierte su vida en su obra, sin pedir permiso al cielo ni al infierno. Mientras los demás escriben sobre la vida, él la bebe, la rompe, la canta.

    Baal habita buhardillas, tabernas y camas ajenas. Ama a las mujeres con la misma violencia con que desprecia la moral. Habla con mendigos, con curas, con carreteros, con árboles; y en cada encuentro se reconoce un poco más animal, un poco más dios.

    Su genio fascina y asusta: los burgueses lo invitan a sus salones para adorarlo y terminan huyendo de su brutal honestidad. Las mujeres lo buscan, lo siguen, se hunden con él. Su mejor amigo, su doble —Ekart— lo acompaña en un viaje donde el arte, la lujuria y la destrucción se confunden.

    Brecht, con un lenguaje poético y salvaje, pinta al artista como un cuerpo sin redención. “Baal” no es un drama convencional, sino un canto primitivo al exceso, a la libertad absoluta y al abismo que la acompaña.
    Es una tragedia vitalista, una celebración oscura de lo que arde en cada ser que se niega a vivir a medias.

  • En una ciudad donde el vapor de las máquinas se mezcla con el olor de la carne y el dinero, una joven cree que la fe puede detener el hambre.

    Juana Dark marcha con tambor y sopa caliente por los mataderos de Chicago. Cree que Dios aún puede ser escuchado entre cuchillas, reses y obreros exhaustos. Cree que la miseria es un problema del alma. Cree que basta cantar más fuerte.

    Pero el mercado no canta.

    Cuando los frigoríficos cierran y decenas de miles quedan en la calle, Juana da un paso que cambiará su destino: decide mirar de frente al poder. Entra en el mundo de los industriales de la carne, donde la compasión es una debilidad y la conciencia un lujo prescindible.

    Allí conoce a hombres que hablan de moral mientras arruinan ciudades enteras. Ve cómo la pobreza no eleva, sino que aplasta. Cómo obliga a mentir, delatar, traicionar. Cómo el hambre no ennoblece: domestica.

    Cada escena empuja a Juana más abajo. Cada respuesta que busca la hunde un poco más. La fe se agrieta. El lenguaje se vuelve insuficiente. La sopa ya no alcanza.

    Brecht construye aquí una tragedia moderna: no la de una heroína vencida por el mal, sino la de una mujer honesta derrotada por un sistema que no necesita villanos, solo engranajes obedientes.

    Santa Juana de los Mataderos no pregunta si el mundo es injusto. Pregunta algo más incómodo:
    ¿qué valor tiene la bondad cuando no se atreve a cambiar las condiciones materiales de la vida?

  • ¿Qué pasaría si un hombre sabio, en la cima de su conocimiento, sintiera que nada de lo aprendido puede llenar su alma? ¿Y si, en ese abismo de frustración, apareciera el mismísimo diablo ofreciéndole el universo a cambio de su alma?

    Fausto, obra monumental de Goethe, es el retrato de una humanidad hambrienta de sentido, placer y trascendencia. El doctor Fausto, erudito consumido por la desesperación, se siente traicionado por los límites de la ciencia y la religión. En su desesperación, invoca a los poderes oscuros y sella un pacto con Mefistófeles, espíritu burlón y astuto que le promete todo lo que desee: conocimiento sin límites, placeres mundanos, juventud, amor. Pero hay una condición: si alguna vez dice "¡Detente, instante, eres tan bello!", su alma pertenecerá al infierno.

    La obra nos lleva desde lo filosófico hasta lo trágicamente humano: Fausto recobra la juventud y se enamora de la inocente Gretchen, a quien arrastra a la ruina. Muerte, culpa, fe y redención se entrelazan en un descenso que es tanto espiritual como emocional. Gretchen, víctima y símbolo, atraviesa el dolor más desgarrador, pero es también quien resplandece con mayor luz al final.

    Fausto no es solo una historia de pacto con el diablo. Es una meditación sobre el deseo, la ambición, la pérdida y el precio de la experiencia. Cada escena revela algo profundo: la dualidad humana, el poder destructivo del ego, pero también la posibilidad de redención.

    Un clásico eterno que nos desafía a mirar hacia adentro.

  • En un Santiago lluvioso de los años sesenta, una casa elegante esconde un campo de batalla íntimo.
    Una joven prostituta entra por error —o por destino— al living de una familia que vive de las apariencias. Lo que comienza como una solución práctica se convierte en una grieta irreparable.

    Nancy, vital, irónica y brutalmente honesta, acepta reemplazar a una empleada doméstica. Allí conoce a Lola, una mujer olvidada, antigua cupletista, madre incómoda, memoria viva de un pasado que nadie quiere recordar. Entre tragos, canciones y confesiones, ambas descubren que comparten algo más profundo que la marginalidad: la lucha por no desaparecer.

    Mientras tanto, Paula, dueña de casa, construyó su identidad negando sus orígenes. Su obsesión por el estatus la ha llevado a encerrar a su madre y a vaciar de sentido su propio matrimonio. Carlos Alberto, su marido, sobrevive refugiado en el billar y en recuerdos de un tiempo donde soñó ser otra cosa.

    La obra cruza con humor ácido y crudeza temas incómodos: la prostitución visible y la invisible, la hipocresía de clase, la maternidad fallida, la memoria artística como amenaza, y la violencia simbólica del “buen vivir”.

    Rivano no juzga: expone.
    Y lo hace con una lengua viva, popular, musical, ferozmente chilena.

    ¿Dónde estará la Jeannette? no busca respuestas fáciles.
    Golpea donde duele.
    Y obliga a mirar de frente aquello que se esconde bajo el mantel bien planchado.

  • Una familia se muda a la casa de sus sueños.
    Pero algo no entra con ellos.

    Un hombre que lo consiguió todo… menos paz.
    Una mujer que perdió más de lo que ganó.
    Un hijo que no cree en el sacrificio.
    Una hija que aún quiere creer.

    Entre cajas, recuerdos y muebles nuevos, se desata una batalla invisible:
    la del origen contra la ambición, la memoria contra el progreso.

    Él construyó su mundo desde la nada—recogiendo lo que otros desechan, viendo valor donde nadie lo ve.
    Pero ahora que tiene dinero, espacio, status… descubre que lo más difícil no es subir.

    Es sostenerse sin romperlo todo.

    Con humor ácido, lenguaje directo y una crudeza profundamente chilena, esta obra revela el precio del ascenso social:
    la familia se convierte en campo de batalla,
    el amor en reproche,
    y el éxito… en una forma silenciosa de soledad.

    Porque no basta con cambiar de casa.
    Hay cosas que no se mudan.

    Y otras… que nunca te sueltan.

  • En una pieza mal iluminada del centro de Santiago, tres vidas chocan como cuchillos sin funda.
    El rucio de los cuchillos nos sumerge en el corazón del bajo mundo chileno de los años sesenta, donde la supervivencia no es una metáfora, sino una rutina.

    Vinizio, recién salido de la cárcel, arrastra un pasado manchado de sangre y un miedo paralizante a volver a caer. La calle lo reconoce, la policía lo persigue y el futuro parece una puerta cerrada. La Guille, prostituta independiente, irónica y ferozmente lúcida, ha aprendido a negociar con la vida sin pedir permiso: vende su cuerpo, pero protege con uñas y dientes su dignidad. El Tolo, su cafiche, vive obsesionado con el poder, el respeto y la posesión, atrapado entre el amor, los celos y la violencia.

    Entre mates, tangos, discusiones y recuerdos, emerge una idea improbable: participar en un concurso de baile. El Teatro Caupolicán se convierte en un sueño frágil, casi absurdo, pero cargado de esperanza. Bailar no es solo moverse: es desafiar al destino, vengarse del desprecio, intentar, aunque sea por una noche, ser otro.

    Luis Rivano escribe con crudeza y poesía popular una obra donde el humor convive con la tragedia, donde los personajes hablan como la calle y piensan como filósofos heridos. El rucio de los cuchillos no juzga: observa. No idealiza: expone. Y en ese gesto honesto, brutal y tierno, nos obliga a mirar de frente una humanidad que rara vez quiere ser vista.

  • En una casa estrecha del barrio Franklin, detrás del ruido del matadero y del olor persistente a carne fresca, una familia sobrevive aferrada a lo único que conoce: el trabajo duro, la sangre en las manos y el silencio heredado.

    Los Matarifes es una radiografía descarnada de la clase obrera chilena, donde el amor familiar convive con la violencia cotidiana, y donde el futuro parece estar escrito antes de nacer. Belisario, el padre, defiende el oficio como una ley ancestral. David, el hijo mayor, carga con la responsabilidad de sostener la casa, pagando con su propia vida los sueños que nunca pudo tener. Roberto, el menor, se rebela sin rumbo: no quiere estudiar, no quiere matar animales, no quiere repetir el destino que lo espera.

    Entre ellos, Teresita sostiene la casa como una columna invisible, postergando su propia felicidad, mientras Carlitos sueña con un amor sencillo que el entorno vuelve casi imposible. En paralelo, una relación amorosa fuera del barrio expone con violencia las fracturas de clase, el machismo, los celos y la culpa de quien intenta escapar de su origen.

    Con un lenguaje directo, popular y profundamente humano, Luis Rivano construye una obra donde cada diálogo sangra realidad. Los Matarifes no juzga: muestra. Y al mostrar, obliga al espectador a mirarse en el reflejo incómodo de una sociedad que devora a los suyos como animales de faena.

  • Tres hombres encerrados. Ninguna condena clara. Ninguna culpa demostrada.
    Solo la sospecha.

    En una celda fría y sucia, mientras una radio suena a ratos desde el pasillo, se cruzan tres mundos que rara vez se miran de frente. Un delincuente profesional que conoce el sistema mejor que nadie. Un trabajador honrado que cree que el esfuerzo lo salva de todo. Y un muchacho que acaba de cometer su primer error.

    El encierro los obliga a hablar. A provocarse. A defenderse. A confesarse.
    Las risas esconden miedo. El humor es un escudo. La violencia siempre está a punto de estallar.

    Por sospecha no es solo una obra sobre presos: es una radiografía brutal de una sociedad donde la justicia no es igual para todos, donde la pobreza se castiga antes que el delito y donde el poder se ejerce desde la impunidad. Luis Rivano construye un texto ferozmente humano, cargado de oralidad chilena, ironía popular y una lucidez política que golpea sin pedir permiso.

    En ese pequeño calabozo caben la historia reciente del país, el miedo heredado, la tortura silenciada, la corrupción cotidiana y una pregunta que atraviesa toda la obra:
    ¿quién es realmente culpable?

    Con una estructura simple y un lenguaje directo, la obra avanza como una pelea verbal, un duelo ideológico y emocional donde nadie sale ileso. El tiempo se estira, la espera asfixia y la sospecha se vuelve una forma de condena.

    Una obra intensa, incómoda y necesaria. Teatro social en estado puro.

  • En el interior de un teatro venido a menos, mientras se ensaya una nueva revista musical, Sexy Boom desnuda —con humor feroz y humanidad cruda— la trastienda del espectáculo chileno de los años ochenta.

    Tres bailarinas y su coreógrafo sobreviven entre lentejuelas, música nostálgica y órdenes gritadas. Ensayan, se provocan, se confiesan y se hieren. Aquí el camarín es ring, confesionario y trinchera. El cuerpo es herramienta de trabajo, moneda de cambio y campo de batalla. El arte, una excusa frágil para no hundirse.

    Lalo, el coreógrafo, sueña con el reconocimiento que nunca llegó. Se burla del sistema mientras lo obedece. Las bailarinas cargan historias de hambre, abuso, ambición y deseo de dignidad. Fabiola exige respeto; Rebeca se aferra al pasado glorioso; Soledad, la más joven, comienza a entender que la injusticia no se resuelve sola.

    Entre números musicales, discusiones violentas y risas obscenas, emerge una pregunta incómoda:
    ¿hasta dónde se puede ceder para seguir trabajando?

    Sexy Boom es una comedia amarga, una sátira social y un retrato feroz del poder, la precariedad y la resistencia femenina. Una obra que hace reír mientras aprieta la garganta. El espectáculo continúa, sí… pero el precio es alto.

  • En una vieja casona de Santiago, mientras suena un tango gastado por la repetición, conviven personajes que se resisten a desaparecer.

    Una ex vedette que no acepta el final de su carrera.
    Un jubilado municipal que ama con una fidelidad desesperada.
    Una mujer de clase alta acorralada por la ruina.
    Un poeta joven que cree que el arte aún puede salvarlo todo.
    Un vigilante obsesionado con el orden.
    Y un amante que huye antes de enfrentar la verdad.

    Te llamabas Rosicler es una comedia amarga, profundamente humana, donde el humor convive con la crueldad y la ternura con la humillación. Luis Rivano retrata una sociedad en tránsito, donde los sueños de grandeza chocan contra la precariedad cotidiana, y donde el pasado pesa más que el futuro.

    La obra se despliega entre discusiones feroces, momentos de delirio poético y escenas de una lucidez brutal. El tango no es solo música: es memoria, es identidad, es una forma de resistir al olvido. Cada personaje lucha por no ser expulsado del escenario de la vida, aunque el mundo —y la ciudad— ya no los necesite.

    Una pieza coral, intensa y tragicómica, que habla de la caída de los ídolos, del amor como refugio y condena, y de un país que comienza a borrar sus propias casas para construir algo nuevo… sin saber muy bien qué.

  • En una casa gastada por el tiempo, donde la luz apenas entra y la vida se sostiene con lo justo, un hombre decide desaparecer sin irse.

    Hugo fue artista. Fue aplauso, maquillaje, escenario. Hoy es sombra. Vive encerrado, escuchando una y otra vez los viejos discos de Al Jolson, como si en esa voz quebrada aún latiera lo que fue… o lo que nunca terminó de ser.

    Su madre, Mamy Chabela, no cree en fantasmas. Cree en la olla, en la feria, en sobrevivir. Lo empuja, lo sacude, lo enfrenta: hay trabajo esperando allá afuera. Un hombre insiste en la puerta. Pero Hugo no abre.

    Porque abrir la puerta es volver.
    Y volver significa recordar.

    En ese espacio íntimo, áspero y profundamente humano, emerge una historia que no se cuenta: se desgarra.
    La de Rossie.
    Una niña de la calle convertida en bailarina, en compañía, en necesidad.
    Un vínculo que no cabe en ninguna etiqueta, pero que dejó una marca imposible de borrar.

    Entre recuerdos, reproches y momentos de humor brutalmente honesto, la obra revela un mundo olvidado: el teatro de revista, sus luces pobres, sus cuerpos expuestos, sus sueños baratos… y sus heridas reales.

    Aquí no hay héroes.
    Solo gente que hizo lo que pudo.

    Y mientras la música sigue sonando en la penumbra, una pregunta queda suspendida:
    ¿Qué pasa cuando lo único que te sostiene… ya terminó?

  • En un departamento elegante, lleno de libros, música clásica y discursos refinados, irrumpe un hombre que huele a calle, a grasa y a vida real. Un gásfiter en sociedad es una comedia afilada como cuchillo que desnuda las tensiones de clase, cultura y poder en el Chile urbano de los años setenta… tensiones que siguen respirando hoy.

    Angélica Luz, académica brillante y mujer emancipada, decide educar al maestro que llegó a arreglar su baño. Cree que el arte puede redimirlo, elevarlo, transformarlo. Él, Onofre, acepta el juego: aprende, escucha, lee… pero nunca deja de ser quien es. Observa, se burla, absorbe y devuelve la cultura filtrada por su experiencia popular, desmontando sin pedir permiso la solemnidad intelectual.

    Entre ambos aparece Carlos, el exmarido: bancario, clasista, inseguro, símbolo del “caballero” que defiende la tradición sin comprenderla. Su presencia vuelve el experimento peligroso, revelando que la lucha no es solo cultural, sino también sexual, económica y simbólica.

    Rivano construye una obra hilarante y cruel, donde el lenguaje es un campo de batalla y el humor un arma política. Nadie queda limpio. Nadie es héroe. La cultura se muestra como lo que muchas veces es: un privilegio que se disfraza de generosidad.

    Una obra profundamente chilena, incómoda, divertida y ferozmente lúcida, que pone al espectador frente a una pregunta sin respuesta fácil:
    ¿Quién educa a quién… y para qué?

  • Mahagonny nace en el desierto como una promesa indecente: una ciudad donde no existen prohibiciones, donde el placer reemplaza a la ley y el dinero dicta la moral. Allí llegan hombres agotados de trabajar, mujeres que aprendieron a sobrevivir vendiendo afecto, y fundadores que entienden el negocio del deseo mejor que nadie.

    Pero cuando todo está permitido, surge una pregunta incómoda: ¿qué significa ser feliz?
    Uno de los recién llegados, un leñador llamado Jim Mahoney, comienza a sospechar que el verdadero peligro no es la miseria, sino el vacío. Su voz rompe la calma artificial de la ciudad y empuja a Mahagonny a mirarse al espejo.

    Brecht construye una sátira feroz: canciones luminosas para hablar de la muerte, humor para desnudar la injusticia, placer para exhibir la crueldad del sistema. Mahagonny no es una ciudad imaginaria: es una advertencia.

    Una obra incómoda, musical y brutalmente actual.

  • En una casa modesta de Santiago, un hombre correcto se enfrenta al ruido ensordecedor del poder.

    Esteban Uribe ha vivido creyendo que la ley basta. Que cumplirla es suficiente para caminar erguido, para dormir tranquilo, para mirar a su hijo a los ojos. Pero cuando el Estado le exige que utilice esa misma ley como arma de censura, su mundo comienza a resquebrajarse.

    Un diario incómodo debe ser silenciado. No por delitos comprobados, sino por pensar distinto. La orden es clara, la presión implacable. Esteban se niega. Y entonces los perros comienzan a ladrar.

    Llamadas anónimas, insultos públicos, sospechas, golpes que no siempre dejan marcas visibles. La violencia se filtra en la casa, en la mesa familiar, en la mirada del hijo que empieza a preguntarse si la honestidad no es, en el fondo, una forma elegante de derrota.

    Entre un ministro cínico, un empresario sin escrúpulos y una sociedad que prefiere el silencio cómodo, Esteban resiste. No como héroe épico, sino como hombre común que se aferra a sus principios mientras todo alrededor le exige que los abandone.

    Deja que los perros ladren es un drama político íntimo, ferozmente vigente, que desnuda el costo real de la integridad en un mundo donde la ley puede torcerse y la moral se negocia.
    Una obra sobre el precio de decir no.
    Y sobre lo solos que quedamos cuando lo decimos.

  • Un grupo de estudiantes se toma una universidad. Cantan, celebran, levantan consignas. Todo parece histórico. Todo parece urgente. Pero cuando las puertas se cierran y la euforia baja, comienza la verdadera obra.

    Nos tomamos la universidad no retrata la épica del movimiento estudiantil desde afuera, sino su corazón contradictorio desde adentro. Ocho jóvenes —distintos entre sí, desiguales en fuerza, convicción y deseo— quedan atrapados en un edificio vacío, sosteniendo una toma que se va deshilachando a medida que aparecen el cansancio, la burocracia, las jerarquías y la duda.

    Aquí no hay héroes puros. Hay dirigentes que aprenden a mandar, rebeldes que exigen acción, intelectuales desencantados, observadores irónicos, artistas frágiles, mujeres empujadas a los márgenes y otras que se niegan a desaparecer. La revolución convive con el tedio. El discurso con el silencio. La esperanza con la sospecha.

    El gesto central —la construcción de un monigote que representa a la autoridad— se transforma en un ritual inquietante: el símbolo reemplaza a la acción, el rito suplanta al cambio real. ¿Qué se quema cuando se quema un monigote? ¿La autoridad… o la propia fe?

    Escrita en 1969, esta obra sigue siendo brutalmente actual. Vodanovic disecciona con lucidez y humor negro los mecanismos del poder, incluso dentro de los movimientos que dicen combatirlo. Una pieza coral, política y profundamente humana, donde la juventud descubre que tomarse un edificio es fácil; lo difícil es sostener un ideal sin traicionarse.

  • Un hombre regresa del exilio creyendo que vuelve a casa.
    Pero la casa ya no existe.

    En una buhardilla suspendida sobre una ciudad transformada por el progreso y el olvido, El Gordo y el Flaco enfrenta a dos amigos marcados por una juventud revolucionaria y un presente irreconciliable. Andrés vuelve cargando memoria, culpa y sueños intactos. Esteban se quedó, se adaptó, triunfó. Ambos creen tener razón. Ambos saben que algo se perdió para siempre.

    La obra se despliega como un duelo verbal intenso, lúcido y profundamente humano. No hay héroes ni villanos: hay elecciones. El dinero, la familia, el miedo, la comodidad, la lealtad, el amor y la vergüenza circulan en cada escena como corrientes subterráneas.

    La llegada de una mujer perseguida por razones políticas reactiva la urgencia del pasado y obliga a los personajes a definirse. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad moral? ¿Qué precio tiene la coherencia? ¿Es posible seguir creyendo cuando todo alrededor invita a olvidar?

    Sergio Vodanovic construye un drama íntimo y político, atravesado por humor amargo, recuerdos compartidos y canciones que funcionan como fantasmas del tiempo perdido. La buhardilla se transforma en un campo de batalla simbólico donde se enfrentan la memoria y la amnesia colectiva.

    El Gordo y el Flaco no habla solo del pasado chileno: habla de todos aquellos que alguna vez soñaron con cambiar el mundo y despertaron en uno que ya no reconocen.

  • Un pueblo olvidado.
    Una guerra sin balas.
    Y un enemigo que no dispara… pero devora.

    En lo alto de la montaña, donde antes reinaban las termas y el descanso, ahora solo queda el eco de los vehículos militares y el vacío en los estómagos. No hay armas. No hay héroes. Solo hombres comunes enfrentados a una decisión imposible: resistir… o sobrevivir.

    Cuando todo parece perdido, surge una idea tan incómoda como inevitable.

    No lucharán con fusiles.
    Lucharán con deseo.

    La vieja posada del pueblo se transformará en un cabaret improvisado. Música, cuerpos, sonrisas… una ilusión de placer en medio de la guerra. Los soldados vendrán. Comerán. Beberán. Y quizás, en la intimidad, hablen más de la cuenta.

    Pero cada paso hacia esa estrategia abre una herida.

    ¿Qué vale más: la dignidad o la supervivencia?
    ¿Qué se sacrifica primero: el cuerpo… o la moral?
    ¿Dónde termina el patriotismo y comienza la conveniencia?

    Mientras las esposas “respetables” se convierten en artistas, mientras el hambre dicta nuevas reglas y mientras la guerra se vuelve absurda, el pueblo entero entra en un juego peligroso donde nadie saldrá intacto.

    Porque aquí no hay héroes puros.

    Solo personas.

    Y en tiempos de guerra… eso basta para romperse.

  • Cuatro cuerpos. Una casa. Y un pasado que no se apaga… solo arde más lento.

    El descanso de las velas nos arrastra a un espacio donde la memoria no es recuerdo: es condena. Dos hermanas, dos hermanos, unidos por la sangre, el deseo y una red de secretos que nunca debieron sobrevivir.

    Aquí nadie está sano. Nadie está libre.

    Amelia enciende velas como quien invoca algo que ya no responde. Sofía vive encerrada, pero su verdadera prisión es el deseo que no logra saciar. Eduardo evita, esquiva, se deshace en excusas mientras el cuerpo lo traiciona. Roberto carga con la guerra, con la muerte, con una idea de amor que no alcanza.

    Las relaciones se cruzan, se contaminan, se rompen: infidelidades, juegos de poder, provocaciones sexuales, dependencia emocional. Pero lo que realmente habita en esta casa no es el escándalo… es el vacío.

    Un vacío que viene de lejos.

    Infancias violentadas. Cuerpos usados. Lenguas obligadas a callar. Historias que nadie quiso escuchar y que ahora regresan deformadas, convertidas en ritual, en juego, en locura.

    Cada escena es un fragmento de algo mayor: una verdad imposible de mirar de frente.

    Y mientras preparan una cena familiar —como si la normalidad fuera posible— la tensión crece, el lenguaje se quiebra y los límites desaparecen.

    Porque en esta casa no se conversa:
    se sobrevive.
    se repite.
    se devora.

    Una obra cruda, incómoda y profundamente humana que expone lo que ocurre cuando el dolor no encuentra salida.

    Las velas no iluminan.
    Las velas observan.

  • En una celda impecable, donde solo queda el marco de una puerta, un padre y un hijo se encuentran cada día. Uno está preso por crímenes cometidos en la oscuridad de una dictadura; el otro, atrapado por la sangre que lo une a su origen.

    “Peligro, peligro de mí”, de Flavia Radrigán, es una obra descarnada, feroz y profundamente humana. A través de un juego verbal afilado y cruel, padre e hijo enfrentan sus culpas, sus amores distorsionados y las marcas de una violencia que no termina en los cuerpos, sino que se extiende al alma y a la memoria.

    Julián, el hijo, es mucho más que un visitante: es escriba, confidente y verdugo emocional. Marcial, el padre, se aferra a su monstruosidad como si fuera lo último que le queda. Juntos bailan, se insultan, se abrazan y reviven una historia de atrocidades en la que ambos fueron cómplices, víctimas y testigos.

    Esta obra estremecedora nos enfrenta a preguntas que duelen: ¿Puede un hijo seguir amando a quien lo destruyó? ¿Se heredan las culpas? ¿Dónde termina la obediencia y comienza la redención?

    Con un lenguaje brutalmente poético y escenas cargadas de simbolismo, “Peligro, peligro de mí” nos obliga a mirar de frente lo más oscuro de nuestra historia reciente y de nuestras relaciones más íntimas.

  • ¿Qué pasa cuando el amor nace donde nadie lo espera? ¿Qué hacemos con lo diferente, cuando lo diferente ama, desea y se expresa?

    En una casa donde cada rincón tiene un secreto, donde el arte convive con los tarareos y las tijeras de peluquería con castillos de naipes, vive una familia disfuncional sostenida por el miedo y el sacrificio. Mirna, madre soltera y peluquera, se desvive por sus hijos mellizos: Abel, frustrado y enamorado de la joven ayudante; y David, un artista autista que ve el mundo a través de la pintura y los sonidos.

    Lucia, la joven empleada que estudia sociología, será la chispa que encienda el incendio. Se acerca a David con una ternura que desarma, lo acaricia sin tocarlo, lo ama sin reglas, y lo escucha sin pedirle que cambie. Lo que para ella es humanidad, para Mirna es peligro. Lo que para Abel es traición, para David es poesía.

    La Jirafa es una obra conmovedora, irónica y profundamente humana sobre la maternidad, la diferencia, la discapacidad, el deseo, y los límites del cuidado. Con diálogos agudos, escenas cargadas de tensión y una sensibilidad poco común, la obra nos obliga a preguntarnos: ¿a quién hay que proteger realmente? ¿Quién decide lo que está bien? ¿Y qué pasa cuando el más vulnerable se convierte en el más lúcido?

    Un texto actual, provocador, tierno y doloroso, que nos enfrenta a nuestras propias contradicciones y prejuicios.

  • En la noche de su cumpleaños número dieciséis, Úrsula prepara una pequeña celebración en casa junto al hombre que la crió: Leopoldo Martínez, famoso locutor radial conocido en todo Chile como “La Voz de la Verdad”. Carismático, exitoso, admirado por miles, Leo parece el padre perfecto. Pero tras las sonrisas, los regalos y la torta de cumpleaños, algo oscuro se esconde entre ambos.

    Lo que comienza como una velada íntima y aparentemente inocente pronto se transforma en un peligroso juego psicológico donde cada palabra pesa, cada mirada oculta una intención y cada copa acerca más a los personajes al abismo. Mientras el whisky corre y las máscaras comienzan a caer, viejas heridas resurgen, secretos enterrados emergen a la superficie y una verdad insoportable amenaza con destruirlo todo.

    Úrsula ya no es una niña. Esta noche ha decidido enfrentar el pasado, arrancar las vendas de antiguas cicatrices y obligar a Leo a mirar de frente aquello de lo que ha escapado durante años. Pero cuando el amor, la culpa, la obsesión y la venganza chocan bajo un mismo techo, la celebración se convierte en una pesadilla de la que nadie saldrá ileso.

    “Dulces 16” es un intenso thriller teatral cargado de tensión, manipulación emocional y giros devastadores, donde la línea entre víctima y victimario se vuelve difusa, y donde las verdades más dolorosas no siempre son las que se dicen… sino las que se callan.

    Una obra oscura, provocadora y profundamente humana sobre la culpa, el trauma, la obsesión y los monstruos que nacen cuando el amor se mezcla con el dolor.

    e mezcla con el dolor.

  • En un comedor donde nada parece salirse del guion, cinco personajes numerados viven la rutina de un almuerzo estructurado al extremo. Un libro —el "Manual de Comportamiento"— se convierte en la nueva biblia del grupo, dictando cada gesto, cada palabra, cada masticada. Pero ¿qué pasa cuando una simple pregunta sobre Dios rompe con el protocolo y desata el caos? ¿Qué ocurre cuando uno de los comensales decide salirse del molde, quitarse la ropa, pintarse de azul y bailar?

    El Almuerzo Infectado es una comedia absurda cargada de sátira y metáfora, que desafía las normas establecidas con humor ácido y escenas delirantes. A través de personajes sin nombre, la obra retrata con crudeza lo que implica vivir bajo reglas impuestas, temer al castigo y ceder al adoctrinamiento disfrazado de cortesía.

    Un manual, un plato de comida, una campanita, una servidumbre cuestionadora y el sótano: elementos que se mezclan para construir una obra incómoda, irreverente y lúcida. Perfecta para montajes provocadores, escuelas teatrales o espacios alternativos, esta obra invita a preguntarse: ¿es más peligroso cuestionar o obedecer?

    Ideal para 5 intérpretes, esta pieza es un espejo absurdo del orden social y una fiesta para actores que buscan personajes cargados de contraste, subtexto y juego escénico.

  • santaImaginá un mundo donde los sueños no se sueñan: se fabrican. Así arranca El mejor sueño de todos los tiempos, una aventura teatral rebosante de imaginación, ternura y humor.

    Nonino, un entrañable ex fabricante de sueños, nos introduce en los Estados del Sueño, un universo paralelo en donde el trabajo de soñar es cosa seria. Sus hijas, Lila y Blanca, heredan el oficio: una se encarga de los sueños bellos, la otra, de las pesadillas. Todo funciona como un perfecto engranaje... hasta que Blanca se rebela. ¿Qué pasa cuando quien fabrica pesadillas quiere empezar a soñar en colores?

    Lo que sigue es una travesía fantástica. Lila, decidida a encontrar a su hermana, se lanza en una odisea que cruza distintos mundos dentro del mismo sueño. Se encontrará con una cazadora de ruidos, un portero emocional, un cazador excéntrico y elementos escurridizos como ratones rojos, tortugas mensajeras o globos que estallan sueños.

    Con diálogos chispeantes, personajes inolvidables y escenas cargadas de magia, esta obra nos habla de lo invisible: de los vínculos, del valor de elegir un camino propio y de cómo construir en lugar de solo soñar. Ideal para toda la familia, mezcla poesía, comedia y ternura en partes iguales.

    El mejor sueño de todos los tiempos no es solo una historia, es una experiencia sensorial que evoca lo que todos necesitamos: un buen sueño que nos despierte a lo mejor de nosotros mismos.

  • Este no es un libro cómodo.
    El teatro y su doble es una herida abierta.

    Antonin Artaud escribe desde el borde, contra un teatro domesticado, intelectual, obediente al texto y al buen gusto. Para él, el teatro occidental está enfermo porque ha olvidado su origen ritual, su potencia física, su capacidad de actuar sobre el cuerpo antes que sobre la razón.

    Aquí, el teatro es comparado con la peste: una fuerza invisible que desarma el orden social, hace caer las máscaras y obliga a los seres humanos a enfrentarse con lo que esconden. Artaud no busca representar la realidad, sino provocarla. Quiere un teatro que ataque los nervios, que queme el lenguaje, que sacuda al espectador como un cataclismo.

    El texto proclama el nacimiento del Teatro de la Crueldad, una crueldad entendida como necesidad vital, como rigor sin concesiones. Un teatro hecho de gritos, silencios, música, cuerpos en trance, luces violentas y gestos precisos. Un teatro donde el actor no interpreta: encarna.

    Inspirado por rituales orientales, por la alquimia, por la peste, Artaud propone un arte que deje de ser espectáculo y vuelva a ser experiencia. Nada de psicología, nada de literatura muerta. El escenario se transforma en un campo de fuerzas donde se libera lo reprimido y se expone lo imposible.

    Leer El teatro y su doble es entrar en una visión extrema del arte escénico. No ofrece respuestas tranquilizadoras. Ofrece una pregunta feroz:
    ¿y si el teatro aún pudiera cambiar la vida?

  • Heliogábalo no gobierna: irrumpe.
    No asciende al poder por derecho, sino por exceso. Antonin Artaud no escribe una biografía histórica, escribe un exorcismo político y metafísico, donde el Imperio Romano es apenas una carcasa agotada y el cuerpo del emperador se vuelve campo de batalla entre fuerzas más antiguas que la ley.

    Desde Siria, tierra de dioses solares, piedras vivas y ritos anteriores a la razón, emerge Heliogábalo: niño, sacerdote, emperador y herejía encarnada. Su figura no obedece a los principios de Occidente. No distingue entre masculino y femenino, religión y carne, poder y ceremonia. Todo se mezcla, todo arde. El Sol no es metáfora: es principio activo, violento, hambriento.

    Artaud reconstruye su mundo como un teatro total donde el rito es política y el cuerpo es doctrina. Las mujeres —Julia Domna, Julia Mesa— no son figuras secundarias: son estrategas del caos, portadoras de una inteligencia antigua que Roma no comprende. Frente a ellas, el Imperio aparece viejo, jurídico, seco, incapaz de contener lo que desborda.

    El texto avanza como una marea ritual: piedras que hablan, templos que respiran, sacrificios que no buscan redención sino transformación. No hay moral, hay fuerzas. No hay psicología, hay choque de principios: Sol contra Luna, orden contra anarquía, razón contra trance.

    Heliogábalo o el anarquista coronado no pide ser entendido: exige ser atravesado. Es un manifiesto contra la domesticación del cuerpo, contra el teatro representativo, contra el poder que se disfraza de normalidad. Aquí el emperador no cae por debilidad, sino por haber llevado el poder hasta su verdad insoportable.

    Artaud escribe desde el límite, y nos deja ahí: frente a un poder que no administra, sino quema.

  • ¿Cómo se construye una emoción verdadera en escena?

    La Rueda de las Emociones es mucho más que un manual para actores: es una brújula poética y corporal para explorar la complejidad emocional del ser humano. Partiendo de las investigaciones de Paul Ekman, Susan Bloch y Robert Plutchik, este libro fusiona ciencia, filosofía y práctica teatral en una propuesta única, dirigida a quienes buscan actuar con autenticidad.

    Desde la respiración hasta la mirada, desde lo visceral hasta lo simbólico, este glosario emocional guía a los artistas por un viaje donde la emoción no se finge, se encarna. A través de 6 emociones escénicas fundamentales (alegría, tristeza, ira, miedo, deseo y ternura) y su combinación en 36 estados emocionales mixtos, el lector aprenderá a nombrar, respirar y transformar sus emociones con precisión y belleza.

    Con una escritura clara y apasionada, La Rueda de las Emociones ofrece ejercicios prácticos, reflexiones filosóficas y mapas emocionales que pueden usarse tanto para construir un personaje como para habitar la vida con mayor conciencia.

    Un libro para quienes sienten antes de hablar. Para quienes creen que actuar no es fingir, sino decir la verdad con el cuerpo.

  • ¿Qué pasa cuando los sueños de grandeza chocan con la realidad?

    "Peer Gynt", del genial dramaturgo Henrik Ibsen, es un vertiginoso viaje entre la fantasía, la sátira y la búsqueda existencial. Esta obra monumental nos presenta a Peer, un joven mentiroso y egocéntrico que aspira a ser rey, emperador y héroe... pero que no logra ser dueño de sí mismo.

    Desde los valles noruegos hasta los desiertos árabes, desde bailes populares hasta palacios de trols, Peer salta entre mundos reales e imaginarios, persiguiendo una grandeza ilusoria mientras escapa de todo compromiso. Pero ¿quién es realmente Peer? ¿Un soñador, un canalla, un loco, un hombre perdido?

    Acompañado por personajes inolvidables como su sufrida madre Aase, la etérea Solveig, y criaturas grotescas como el Rey de los Trols, Peer Gynt mezcla humor, crudeza, poesía y filosofía para preguntarnos: ¿vale más ser uno mismo o aparentar ser alguien grande?

    Con una estructura épica, momentos cómicos y escenas desgarradoras, esta obra es una montaña rusa emocional que cuestiona los ideales modernos de éxito, autenticidad y redención. Una obra maestra que, aún hoy, sigue hablándonos con fuerza sobre el ego, el amor, y el precio de huir de uno mismo.

  • Como En Casa es una obra en tres actos que narra la vida de Ángela, una madre soltera y trabajadora del área sanitaria, y su hijo Alejandro, un joven con síndrome de Down. La historia se despliega desde una mirada profundamente humana, resaltando las injusticias sociales, la discriminación y la lucha diaria por dignidad. Ángela relata con amor y humor su experiencia criando a Alejandro en soledad tras el abandono del padre. La vida cotidiana se entrelaza con la crisis sanitaria del COVID-19, revelando las desigualdades del sistema de salud y vivienda, culminando trágicamente con la muerte de Ángela.

    Tras esta pérdida, Alejandro es apoyado por la entrañable señora Edelmira y su familia, quienes contrastan con la frialdad y el desprecio de la familia materna. Alejandro se descubre como un talentoso cocinero, y con ayuda de su profesora Sandra, se embarca en un camino emprendedor. La historia cobra fuerza cuando su negocio comienza a prosperar, enfrentando un intento de estafa por parte de un primo oportunista. Gracias al apoyo de su nueva familia y amigos, Alejandro triunfa, logra justicia y expande su restaurante “Como En Casa” a nivel nacional, consolidándose como un ejemplo de inclusión, esfuerzo y esperanza.

  • ¿Puede una noche sellar el destino de un hombre para toda la eternidad?

    En una Salamanca envuelta por la niebla del alma, Don Félix de Montemar —galán, jugador, duelista, y seductor sin escrúpulos— camina con paso seguro por las calles del pecado y el olvido. Ha conquistado a Elvira Pastrana, ha jugado con su corazón, y la ha dejado rota. Pero el amor, cuando es verdadero, no se extingue: florece o maldice. Y Elvira... no ha olvidado.

    La Estudiantina es un relato poético, vibrante y estremecedor. Una adaptación contemporánea del clásico romántico de Espronceda, escrita por Amparo Romero, que mantiene la esencia trágica de la obra original y la actualiza con un lenguaje escénico potente, cinematográfico y simbólico. El espectador es arrastrado por las calles nocturnas de una ciudad dormida, por jardines en los que la locura florece, por tabernas donde la muerte apuesta con los vivos, y por cementerios donde las puertas no solo se abren… también esperan.

    Narrada desde la voz grave y lírica de un Guardia Civil, esta pieza nos enfrenta con la sombra de nuestros actos, con el precio del desprecio, y con la certeza de que todo amor traicionado deja huellas… incluso más allá de la vida. Elvira no busca venganza: solo espera. Don Félix no teme al duelo, pero ignora que su verdadero enemigo no está afuera… sino en su propia conciencia.

    Una obra perfecta para quienes aman la belleza del verso, el misterio de lo sobrenatural y las historias de amor que no mueren: se transforman.

  • En Viña, Sergio Vodanovic convierte la playa —ese espacio de descanso, exhibición y aparente igualdad— en un escenario implacable donde las clases sociales quedan al descubierto. Bajo el sol, en traje de baño, nadie está realmente desnudo: el poder, el dinero y la costumbre siguen marcando quién manda, quién obedece y quién mira.

    Este volumen reúne tres comedias breves e independientes, unidas por una misma mirada crítica y un humor fino, incómodo, profundamente chileno. Con diálogos precisos y situaciones cotidianas llevadas al límite, Vodanovic revela cómo el orden social puede tambalear por un gesto mínimo: un cambio de ropa, una espera forzada, una conversación que ya no puede evitarse.

    En El delantal blanco, un juego aparentemente inocente en la playa expone la fragilidad de las jerarquías y demuestra que el poder depende más de la mirada ajena que de la verdad.
    En La gente como nosotros, una panne nocturna reúne a dos mundos opuestos y deja al descubierto la miseria íntima que atraviesa tanto a quienes compran como a quienes se venden.
    En Las exiliadas, el miedo al otro y la nostalgia del privilegio perdido se transforman en encierro mental, revelando el costo humano de vivir aferrado a un pasado que ya no existe.

    Viña es una obra ágil, mordaz y vigente. Un tríptico teatral donde la risa nunca es cómoda y donde cada escena invita al espectador a reconocerse —o a incomodarse— en el reflejo de una sociedad que sigue creyendo que el lugar que ocupa le pertenece.

  • ¿Qué harías si pudieras tener dos empleos, dos sueldos… y el doble de comida?
    Truffaldino, un sirviente pícaro y eternamente hambriento, encuentra la oportunidad perfecta cuando decide trabajar en secreto para dos amos distintos en la misma ciudad. Pero lo que parece una idea brillante, pronto se convierte en una montaña rusa de enredos, mentiras y malentendidos hilarantes.

    Mientras tanto, en la elegante y caótica Venecia, una joven disfrazada de su hermano muerto busca el amor perdido y el dinero que le pertenece, sin imaginar que su amado está más cerca de lo que cree… ni que comparten al mismo criado. Promesas rotas, matrimonios frustrados, secretos escondidos bajo ropas ajenas y cartas cruzadas van dando forma a una comedia brillante y vertiginosa.

    Carlo Goldoni despliega aquí todo su ingenio y maestría del teatro popular italiano para ofrecernos una obra donde el disfraz, el deseo y el absurdo se entrelazan magistralmente. "El Sirviente De Dos Amos" tambien conocida como "Servidor De Dos patrones" es una fiesta de equívocos y carcajadas, ideal para actores versátiles y público de buen humor.

  • ¿Qué harías si un desconocido entra a tu bar una noche de tormenta y comienza a contarte todo lo que creías que nadie sabía sobre vos? ¿Y si, además, sabe lo que soñás, lo que escondés, lo que temés?

    Ambrotos Bar es una obra de humor ácido, inteligente y profundamente humana. Una conversación entre dos hombres: uno aparentemente común, dueño de un bar de barrio; el otro, un enigmático visitante que parece conocer demasiado y que lentamente va quebrando todas las certezas del anfitrión. Lo que empieza como un encuentro casual, va tomando el ritmo de un duelo verbal donde se enfrentan dos visiones del mundo: la de quien quiere prolongar la vida a toda costa, y la de quien parece tener la eternidad en sus manos.

    Con diálogos ágiles, sarcasmo, momentos de ternura y una atmósfera cargada de preguntas existenciales, esta pieza nos sumerge en un universo donde nada es lo que parece. Entre anécdotas, teorías delirantes y confesiones personales, el espectador se ve envuelto en una reflexión hilarante y profunda sobre el miedo a morir, el deseo de perdurar, y las ironías de la condición humana. Ideal para el público que busca reír, conmoverse y cuestionar todo lo que cree saber sobre el tiempo y la vida.

  • En Ante Sobre Tras, Leandro Marcos González nos sumerge en una noche atrapada entre el deber, el deseo y la decadencia. En una oficina gris, un oficial de policía cita a su exesposa con un motivo trivial: entregarle un sobre extraviado. Pero detrás de este gesto se esconde una necesidad desesperada de contacto, de control, de no perder el último lazo con una vida que se le deshace entre los dedos.

    A medida que la conversación avanza, se despliega una intrincada red de celos, hipocresías, resentimientos y vigilancias dignas de una novela negra. El hombre, afectado por hoplofobia —fobia a las armas de fuego— se debate entre la vulnerabilidad y el abuso de poder, mientras la mujer revela una lucidez punzante que lo desnuda emocionalmente. Él la sigue, la espía, detiene a su nuevo amante, manipula a sus subordinados, e intenta hacer pasar sus acciones como actos de amor. Ella, con una mezcla de ironía y dolor, lo enfrenta, lo desafía, lo confronta.

    La tensión no da tregua. En esta obra íntima y feroz, los roles se invierten una y otra vez: el débil se vuelve opresor, el victimario se convierte en víctima. Con diálogos afilados y un ritmo vertiginoso, Ante Sobre Tras es un duelo actoral potente donde cada palabra dispara un conflicto.

    Perfecta para actores y actrices que buscan intensidad dramática, ambigüedad moral y una historia de amor… pero del tipo que deja cicatrices.

Go to Top