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Obras de teatro listas para montar, estudiar o interpretar — acceso digital inmediato.

  • En un comedor donde nada parece salirse del guion, cinco personajes numerados viven la rutina de un almuerzo estructurado al extremo. Un libro —el "Manual de Comportamiento"— se convierte en la nueva biblia del grupo, dictando cada gesto, cada palabra, cada masticada. Pero ¿qué pasa cuando una simple pregunta sobre Dios rompe con el protocolo y desata el caos? ¿Qué ocurre cuando uno de los comensales decide salirse del molde, quitarse la ropa, pintarse de azul y bailar?

    El Almuerzo Infectado es una comedia absurda cargada de sátira y metáfora, que desafía las normas establecidas con humor ácido y escenas delirantes. A través de personajes sin nombre, la obra retrata con crudeza lo que implica vivir bajo reglas impuestas, temer al castigo y ceder al adoctrinamiento disfrazado de cortesía.

    Un manual, un plato de comida, una campanita, una servidumbre cuestionadora y el sótano: elementos que se mezclan para construir una obra incómoda, irreverente y lúcida. Perfecta para montajes provocadores, escuelas teatrales o espacios alternativos, esta obra invita a preguntarse: ¿es más peligroso cuestionar o obedecer?

    Ideal para 5 intérpretes, esta pieza es un espejo absurdo del orden social y una fiesta para actores que buscan personajes cargados de contraste, subtexto y juego escénico.

  • En la noche de su cumpleaños número dieciséis, Úrsula prepara una pequeña celebración en casa junto al hombre que la crió: Leopoldo Martínez, famoso locutor radial conocido en todo Chile como “La Voz de la Verdad”. Carismático, exitoso, admirado por miles, Leo parece el padre perfecto. Pero tras las sonrisas, los regalos y la torta de cumpleaños, algo oscuro se esconde entre ambos.

    Lo que comienza como una velada íntima y aparentemente inocente pronto se transforma en un peligroso juego psicológico donde cada palabra pesa, cada mirada oculta una intención y cada copa acerca más a los personajes al abismo. Mientras el whisky corre y las máscaras comienzan a caer, viejas heridas resurgen, secretos enterrados emergen a la superficie y una verdad insoportable amenaza con destruirlo todo.

    Úrsula ya no es una niña. Esta noche ha decidido enfrentar el pasado, arrancar las vendas de antiguas cicatrices y obligar a Leo a mirar de frente aquello de lo que ha escapado durante años. Pero cuando el amor, la culpa, la obsesión y la venganza chocan bajo un mismo techo, la celebración se convierte en una pesadilla de la que nadie saldrá ileso.

    “Dulces 16” es un intenso thriller teatral cargado de tensión, manipulación emocional y giros devastadores, donde la línea entre víctima y victimario se vuelve difusa, y donde las verdades más dolorosas no siempre son las que se dicen… sino las que se callan.

    Una obra oscura, provocadora y profundamente humana sobre la culpa, el trauma, la obsesión y los monstruos que nacen cuando el amor se mezcla con el dolor.

    e mezcla con el dolor.

  • ¿Qué pasa cuando el amor nace donde nadie lo espera? ¿Qué hacemos con lo diferente, cuando lo diferente ama, desea y se expresa?

    En una casa donde cada rincón tiene un secreto, donde el arte convive con los tarareos y las tijeras de peluquería con castillos de naipes, vive una familia disfuncional sostenida por el miedo y el sacrificio. Mirna, madre soltera y peluquera, se desvive por sus hijos mellizos: Abel, frustrado y enamorado de la joven ayudante; y David, un artista autista que ve el mundo a través de la pintura y los sonidos.

    Lucia, la joven empleada que estudia sociología, será la chispa que encienda el incendio. Se acerca a David con una ternura que desarma, lo acaricia sin tocarlo, lo ama sin reglas, y lo escucha sin pedirle que cambie. Lo que para ella es humanidad, para Mirna es peligro. Lo que para Abel es traición, para David es poesía.

    La Jirafa es una obra conmovedora, irónica y profundamente humana sobre la maternidad, la diferencia, la discapacidad, el deseo, y los límites del cuidado. Con diálogos agudos, escenas cargadas de tensión y una sensibilidad poco común, la obra nos obliga a preguntarnos: ¿a quién hay que proteger realmente? ¿Quién decide lo que está bien? ¿Y qué pasa cuando el más vulnerable se convierte en el más lúcido?

    Un texto actual, provocador, tierno y doloroso, que nos enfrenta a nuestras propias contradicciones y prejuicios.

  • En una celda impecable, donde solo queda el marco de una puerta, un padre y un hijo se encuentran cada día. Uno está preso por crímenes cometidos en la oscuridad de una dictadura; el otro, atrapado por la sangre que lo une a su origen.

    “Peligro, peligro de mí”, de Flavia Radrigán, es una obra descarnada, feroz y profundamente humana. A través de un juego verbal afilado y cruel, padre e hijo enfrentan sus culpas, sus amores distorsionados y las marcas de una violencia que no termina en los cuerpos, sino que se extiende al alma y a la memoria.

    Julián, el hijo, es mucho más que un visitante: es escriba, confidente y verdugo emocional. Marcial, el padre, se aferra a su monstruosidad como si fuera lo último que le queda. Juntos bailan, se insultan, se abrazan y reviven una historia de atrocidades en la que ambos fueron cómplices, víctimas y testigos.

    Esta obra estremecedora nos enfrenta a preguntas que duelen: ¿Puede un hijo seguir amando a quien lo destruyó? ¿Se heredan las culpas? ¿Dónde termina la obediencia y comienza la redención?

    Con un lenguaje brutalmente poético y escenas cargadas de simbolismo, “Peligro, peligro de mí” nos obliga a mirar de frente lo más oscuro de nuestra historia reciente y de nuestras relaciones más íntimas.

  • Cuatro cuerpos. Una casa. Y un pasado que no se apaga… solo arde más lento.

    El descanso de las velas nos arrastra a un espacio donde la memoria no es recuerdo: es condena. Dos hermanas, dos hermanos, unidos por la sangre, el deseo y una red de secretos que nunca debieron sobrevivir.

    Aquí nadie está sano. Nadie está libre.

    Amelia enciende velas como quien invoca algo que ya no responde. Sofía vive encerrada, pero su verdadera prisión es el deseo que no logra saciar. Eduardo evita, esquiva, se deshace en excusas mientras el cuerpo lo traiciona. Roberto carga con la guerra, con la muerte, con una idea de amor que no alcanza.

    Las relaciones se cruzan, se contaminan, se rompen: infidelidades, juegos de poder, provocaciones sexuales, dependencia emocional. Pero lo que realmente habita en esta casa no es el escándalo… es el vacío.

    Un vacío que viene de lejos.

    Infancias violentadas. Cuerpos usados. Lenguas obligadas a callar. Historias que nadie quiso escuchar y que ahora regresan deformadas, convertidas en ritual, en juego, en locura.

    Cada escena es un fragmento de algo mayor: una verdad imposible de mirar de frente.

    Y mientras preparan una cena familiar —como si la normalidad fuera posible— la tensión crece, el lenguaje se quiebra y los límites desaparecen.

    Porque en esta casa no se conversa:
    se sobrevive.
    se repite.
    se devora.

    Una obra cruda, incómoda y profundamente humana que expone lo que ocurre cuando el dolor no encuentra salida.

    Las velas no iluminan.
    Las velas observan.

  • Un pueblo olvidado.
    Una guerra sin balas.
    Y un enemigo que no dispara… pero devora.

    En lo alto de la montaña, donde antes reinaban las termas y el descanso, ahora solo queda el eco de los vehículos militares y el vacío en los estómagos. No hay armas. No hay héroes. Solo hombres comunes enfrentados a una decisión imposible: resistir… o sobrevivir.

    Cuando todo parece perdido, surge una idea tan incómoda como inevitable.

    No lucharán con fusiles.
    Lucharán con deseo.

    La vieja posada del pueblo se transformará en un cabaret improvisado. Música, cuerpos, sonrisas… una ilusión de placer en medio de la guerra. Los soldados vendrán. Comerán. Beberán. Y quizás, en la intimidad, hablen más de la cuenta.

    Pero cada paso hacia esa estrategia abre una herida.

    ¿Qué vale más: la dignidad o la supervivencia?
    ¿Qué se sacrifica primero: el cuerpo… o la moral?
    ¿Dónde termina el patriotismo y comienza la conveniencia?

    Mientras las esposas “respetables” se convierten en artistas, mientras el hambre dicta nuevas reglas y mientras la guerra se vuelve absurda, el pueblo entero entra en un juego peligroso donde nadie saldrá intacto.

    Porque aquí no hay héroes puros.

    Solo personas.

    Y en tiempos de guerra… eso basta para romperse.

  • Un hombre regresa del exilio creyendo que vuelve a casa.
    Pero la casa ya no existe.

    En una buhardilla suspendida sobre una ciudad transformada por el progreso y el olvido, El Gordo y el Flaco enfrenta a dos amigos marcados por una juventud revolucionaria y un presente irreconciliable. Andrés vuelve cargando memoria, culpa y sueños intactos. Esteban se quedó, se adaptó, triunfó. Ambos creen tener razón. Ambos saben que algo se perdió para siempre.

    La obra se despliega como un duelo verbal intenso, lúcido y profundamente humano. No hay héroes ni villanos: hay elecciones. El dinero, la familia, el miedo, la comodidad, la lealtad, el amor y la vergüenza circulan en cada escena como corrientes subterráneas.

    La llegada de una mujer perseguida por razones políticas reactiva la urgencia del pasado y obliga a los personajes a definirse. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad moral? ¿Qué precio tiene la coherencia? ¿Es posible seguir creyendo cuando todo alrededor invita a olvidar?

    Sergio Vodanovic construye un drama íntimo y político, atravesado por humor amargo, recuerdos compartidos y canciones que funcionan como fantasmas del tiempo perdido. La buhardilla se transforma en un campo de batalla simbólico donde se enfrentan la memoria y la amnesia colectiva.

    El Gordo y el Flaco no habla solo del pasado chileno: habla de todos aquellos que alguna vez soñaron con cambiar el mundo y despertaron en uno que ya no reconocen.

  • Un grupo de estudiantes se toma una universidad. Cantan, celebran, levantan consignas. Todo parece histórico. Todo parece urgente. Pero cuando las puertas se cierran y la euforia baja, comienza la verdadera obra.

    Nos tomamos la universidad no retrata la épica del movimiento estudiantil desde afuera, sino su corazón contradictorio desde adentro. Ocho jóvenes —distintos entre sí, desiguales en fuerza, convicción y deseo— quedan atrapados en un edificio vacío, sosteniendo una toma que se va deshilachando a medida que aparecen el cansancio, la burocracia, las jerarquías y la duda.

    Aquí no hay héroes puros. Hay dirigentes que aprenden a mandar, rebeldes que exigen acción, intelectuales desencantados, observadores irónicos, artistas frágiles, mujeres empujadas a los márgenes y otras que se niegan a desaparecer. La revolución convive con el tedio. El discurso con el silencio. La esperanza con la sospecha.

    El gesto central —la construcción de un monigote que representa a la autoridad— se transforma en un ritual inquietante: el símbolo reemplaza a la acción, el rito suplanta al cambio real. ¿Qué se quema cuando se quema un monigote? ¿La autoridad… o la propia fe?

    Escrita en 1969, esta obra sigue siendo brutalmente actual. Vodanovic disecciona con lucidez y humor negro los mecanismos del poder, incluso dentro de los movimientos que dicen combatirlo. Una pieza coral, política y profundamente humana, donde la juventud descubre que tomarse un edificio es fácil; lo difícil es sostener un ideal sin traicionarse.

  • En una casa modesta de Santiago, un hombre correcto se enfrenta al ruido ensordecedor del poder.

    Esteban Uribe ha vivido creyendo que la ley basta. Que cumplirla es suficiente para caminar erguido, para dormir tranquilo, para mirar a su hijo a los ojos. Pero cuando el Estado le exige que utilice esa misma ley como arma de censura, su mundo comienza a resquebrajarse.

    Un diario incómodo debe ser silenciado. No por delitos comprobados, sino por pensar distinto. La orden es clara, la presión implacable. Esteban se niega. Y entonces los perros comienzan a ladrar.

    Llamadas anónimas, insultos públicos, sospechas, golpes que no siempre dejan marcas visibles. La violencia se filtra en la casa, en la mesa familiar, en la mirada del hijo que empieza a preguntarse si la honestidad no es, en el fondo, una forma elegante de derrota.

    Entre un ministro cínico, un empresario sin escrúpulos y una sociedad que prefiere el silencio cómodo, Esteban resiste. No como héroe épico, sino como hombre común que se aferra a sus principios mientras todo alrededor le exige que los abandone.

    Deja que los perros ladren es un drama político íntimo, ferozmente vigente, que desnuda el costo real de la integridad en un mundo donde la ley puede torcerse y la moral se negocia.
    Una obra sobre el precio de decir no.
    Y sobre lo solos que quedamos cuando lo decimos.

  • Mahagonny nace en el desierto como una promesa indecente: una ciudad donde no existen prohibiciones, donde el placer reemplaza a la ley y el dinero dicta la moral. Allí llegan hombres agotados de trabajar, mujeres que aprendieron a sobrevivir vendiendo afecto, y fundadores que entienden el negocio del deseo mejor que nadie.

    Pero cuando todo está permitido, surge una pregunta incómoda: ¿qué significa ser feliz?
    Uno de los recién llegados, un leñador llamado Jim Mahoney, comienza a sospechar que el verdadero peligro no es la miseria, sino el vacío. Su voz rompe la calma artificial de la ciudad y empuja a Mahagonny a mirarse al espejo.

    Brecht construye una sátira feroz: canciones luminosas para hablar de la muerte, humor para desnudar la injusticia, placer para exhibir la crueldad del sistema. Mahagonny no es una ciudad imaginaria: es una advertencia.

    Una obra incómoda, musical y brutalmente actual.

  • En un departamento elegante, lleno de libros, música clásica y discursos refinados, irrumpe un hombre que huele a calle, a grasa y a vida real. Un gásfiter en sociedad es una comedia afilada como cuchillo que desnuda las tensiones de clase, cultura y poder en el Chile urbano de los años setenta… tensiones que siguen respirando hoy.

    Angélica Luz, académica brillante y mujer emancipada, decide educar al maestro que llegó a arreglar su baño. Cree que el arte puede redimirlo, elevarlo, transformarlo. Él, Onofre, acepta el juego: aprende, escucha, lee… pero nunca deja de ser quien es. Observa, se burla, absorbe y devuelve la cultura filtrada por su experiencia popular, desmontando sin pedir permiso la solemnidad intelectual.

    Entre ambos aparece Carlos, el exmarido: bancario, clasista, inseguro, símbolo del “caballero” que defiende la tradición sin comprenderla. Su presencia vuelve el experimento peligroso, revelando que la lucha no es solo cultural, sino también sexual, económica y simbólica.

    Rivano construye una obra hilarante y cruel, donde el lenguaje es un campo de batalla y el humor un arma política. Nadie queda limpio. Nadie es héroe. La cultura se muestra como lo que muchas veces es: un privilegio que se disfraza de generosidad.

    Una obra profundamente chilena, incómoda, divertida y ferozmente lúcida, que pone al espectador frente a una pregunta sin respuesta fácil:
    ¿Quién educa a quién… y para qué?

  • En una casa gastada por el tiempo, donde la luz apenas entra y la vida se sostiene con lo justo, un hombre decide desaparecer sin irse.

    Hugo fue artista. Fue aplauso, maquillaje, escenario. Hoy es sombra. Vive encerrado, escuchando una y otra vez los viejos discos de Al Jolson, como si en esa voz quebrada aún latiera lo que fue… o lo que nunca terminó de ser.

    Su madre, Mamy Chabela, no cree en fantasmas. Cree en la olla, en la feria, en sobrevivir. Lo empuja, lo sacude, lo enfrenta: hay trabajo esperando allá afuera. Un hombre insiste en la puerta. Pero Hugo no abre.

    Porque abrir la puerta es volver.
    Y volver significa recordar.

    En ese espacio íntimo, áspero y profundamente humano, emerge una historia que no se cuenta: se desgarra.
    La de Rossie.
    Una niña de la calle convertida en bailarina, en compañía, en necesidad.
    Un vínculo que no cabe en ninguna etiqueta, pero que dejó una marca imposible de borrar.

    Entre recuerdos, reproches y momentos de humor brutalmente honesto, la obra revela un mundo olvidado: el teatro de revista, sus luces pobres, sus cuerpos expuestos, sus sueños baratos… y sus heridas reales.

    Aquí no hay héroes.
    Solo gente que hizo lo que pudo.

    Y mientras la música sigue sonando en la penumbra, una pregunta queda suspendida:
    ¿Qué pasa cuando lo único que te sostiene… ya terminó?

  • En una vieja casona de Santiago, mientras suena un tango gastado por la repetición, conviven personajes que se resisten a desaparecer.

    Una ex vedette que no acepta el final de su carrera.
    Un jubilado municipal que ama con una fidelidad desesperada.
    Una mujer de clase alta acorralada por la ruina.
    Un poeta joven que cree que el arte aún puede salvarlo todo.
    Un vigilante obsesionado con el orden.
    Y un amante que huye antes de enfrentar la verdad.

    Te llamabas Rosicler es una comedia amarga, profundamente humana, donde el humor convive con la crueldad y la ternura con la humillación. Luis Rivano retrata una sociedad en tránsito, donde los sueños de grandeza chocan contra la precariedad cotidiana, y donde el pasado pesa más que el futuro.

    La obra se despliega entre discusiones feroces, momentos de delirio poético y escenas de una lucidez brutal. El tango no es solo música: es memoria, es identidad, es una forma de resistir al olvido. Cada personaje lucha por no ser expulsado del escenario de la vida, aunque el mundo —y la ciudad— ya no los necesite.

    Una pieza coral, intensa y tragicómica, que habla de la caída de los ídolos, del amor como refugio y condena, y de un país que comienza a borrar sus propias casas para construir algo nuevo… sin saber muy bien qué.

  • En el interior de un teatro venido a menos, mientras se ensaya una nueva revista musical, Sexy Boom desnuda —con humor feroz y humanidad cruda— la trastienda del espectáculo chileno de los años ochenta.

    Tres bailarinas y su coreógrafo sobreviven entre lentejuelas, música nostálgica y órdenes gritadas. Ensayan, se provocan, se confiesan y se hieren. Aquí el camarín es ring, confesionario y trinchera. El cuerpo es herramienta de trabajo, moneda de cambio y campo de batalla. El arte, una excusa frágil para no hundirse.

    Lalo, el coreógrafo, sueña con el reconocimiento que nunca llegó. Se burla del sistema mientras lo obedece. Las bailarinas cargan historias de hambre, abuso, ambición y deseo de dignidad. Fabiola exige respeto; Rebeca se aferra al pasado glorioso; Soledad, la más joven, comienza a entender que la injusticia no se resuelve sola.

    Entre números musicales, discusiones violentas y risas obscenas, emerge una pregunta incómoda:
    ¿hasta dónde se puede ceder para seguir trabajando?

    Sexy Boom es una comedia amarga, una sátira social y un retrato feroz del poder, la precariedad y la resistencia femenina. Una obra que hace reír mientras aprieta la garganta. El espectáculo continúa, sí… pero el precio es alto.

  • Tres hombres encerrados. Ninguna condena clara. Ninguna culpa demostrada.
    Solo la sospecha.

    En una celda fría y sucia, mientras una radio suena a ratos desde el pasillo, se cruzan tres mundos que rara vez se miran de frente. Un delincuente profesional que conoce el sistema mejor que nadie. Un trabajador honrado que cree que el esfuerzo lo salva de todo. Y un muchacho que acaba de cometer su primer error.

    El encierro los obliga a hablar. A provocarse. A defenderse. A confesarse.
    Las risas esconden miedo. El humor es un escudo. La violencia siempre está a punto de estallar.

    Por sospecha no es solo una obra sobre presos: es una radiografía brutal de una sociedad donde la justicia no es igual para todos, donde la pobreza se castiga antes que el delito y donde el poder se ejerce desde la impunidad. Luis Rivano construye un texto ferozmente humano, cargado de oralidad chilena, ironía popular y una lucidez política que golpea sin pedir permiso.

    En ese pequeño calabozo caben la historia reciente del país, el miedo heredado, la tortura silenciada, la corrupción cotidiana y una pregunta que atraviesa toda la obra:
    ¿quién es realmente culpable?

    Con una estructura simple y un lenguaje directo, la obra avanza como una pelea verbal, un duelo ideológico y emocional donde nadie sale ileso. El tiempo se estira, la espera asfixia y la sospecha se vuelve una forma de condena.

    Una obra intensa, incómoda y necesaria. Teatro social en estado puro.

  • En una casa estrecha del barrio Franklin, detrás del ruido del matadero y del olor persistente a carne fresca, una familia sobrevive aferrada a lo único que conoce: el trabajo duro, la sangre en las manos y el silencio heredado.

    Los Matarifes es una radiografía descarnada de la clase obrera chilena, donde el amor familiar convive con la violencia cotidiana, y donde el futuro parece estar escrito antes de nacer. Belisario, el padre, defiende el oficio como una ley ancestral. David, el hijo mayor, carga con la responsabilidad de sostener la casa, pagando con su propia vida los sueños que nunca pudo tener. Roberto, el menor, se rebela sin rumbo: no quiere estudiar, no quiere matar animales, no quiere repetir el destino que lo espera.

    Entre ellos, Teresita sostiene la casa como una columna invisible, postergando su propia felicidad, mientras Carlitos sueña con un amor sencillo que el entorno vuelve casi imposible. En paralelo, una relación amorosa fuera del barrio expone con violencia las fracturas de clase, el machismo, los celos y la culpa de quien intenta escapar de su origen.

    Con un lenguaje directo, popular y profundamente humano, Luis Rivano construye una obra donde cada diálogo sangra realidad. Los Matarifes no juzga: muestra. Y al mostrar, obliga al espectador a mirarse en el reflejo incómodo de una sociedad que devora a los suyos como animales de faena.

  • En una pieza mal iluminada del centro de Santiago, tres vidas chocan como cuchillos sin funda.
    El rucio de los cuchillos nos sumerge en el corazón del bajo mundo chileno de los años sesenta, donde la supervivencia no es una metáfora, sino una rutina.

    Vinizio, recién salido de la cárcel, arrastra un pasado manchado de sangre y un miedo paralizante a volver a caer. La calle lo reconoce, la policía lo persigue y el futuro parece una puerta cerrada. La Guille, prostituta independiente, irónica y ferozmente lúcida, ha aprendido a negociar con la vida sin pedir permiso: vende su cuerpo, pero protege con uñas y dientes su dignidad. El Tolo, su cafiche, vive obsesionado con el poder, el respeto y la posesión, atrapado entre el amor, los celos y la violencia.

    Entre mates, tangos, discusiones y recuerdos, emerge una idea improbable: participar en un concurso de baile. El Teatro Caupolicán se convierte en un sueño frágil, casi absurdo, pero cargado de esperanza. Bailar no es solo moverse: es desafiar al destino, vengarse del desprecio, intentar, aunque sea por una noche, ser otro.

    Luis Rivano escribe con crudeza y poesía popular una obra donde el humor convive con la tragedia, donde los personajes hablan como la calle y piensan como filósofos heridos. El rucio de los cuchillos no juzga: observa. No idealiza: expone. Y en ese gesto honesto, brutal y tierno, nos obliga a mirar de frente una humanidad que rara vez quiere ser vista.

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