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En una casa bañada por el sol y las convenciones, una joven debe casarse sin saber por qué. “Cuando venga el amor” es la historia de una inocencia que se despierta tarde, cuando el velo del deber se rompe y asoma la verdad.
Margot, educada para complacer, descubre en la víspera de su boda que su corazón está vacío. Rafael, su prometido, busca en ella un amor que no existe y, al hallarse ante la sinceridad de su renuncia, elige liberarla.
Entre conversaciones frívolas, risas y costumbres burguesas, el texto avanza hacia un duelo íntimo entre la razón y el sentimiento, donde la palabra se convierte en bisturí.
Moock, con lenguaje delicado y moderno, escribe un retrato de la mujer que empieza a pensarse a sí misma, capaz de decir “no” sin odio ni culpa. Una joya del teatro chileno del 1920 que sigue resonando con su pregunta esencial: ¿Qué haremos cuando por fin venga el amor? -
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Valencia, 1833. Un carruaje se detiene en las puertas de la ciudad. Ernesto de Guzmán regresa a su tierra tras años de exilio en América. Pero no vuelve como cualquier hijo pródigo. Vuelve marcado por el fuego de las guerras de independencia, por un amor jurado y por una conciencia que lo llevó a luchar contra las mismas banderas que lo vieron nacer.
En el corazón de este drama palpitante se enfrentan la pasión de Ernesto y Camila —primos unidos desde la infancia por promesas sagradas— contra el orgullo de una familia que no perdona. Don Pedro, símbolo vivo de la vieja España, no puede aceptar que su sobrino, un Guzmán de linaje, haya blandido su espada por la libertad americana. Para él, la traición no tiene justificación, y la conciencia individual no puede desafiar al deber militar.
Ernesto es un grito desgarrado en una España dividida entre el honor y el progreso, la lealtad y la libertad. Con diálogos encendidos, personajes entrañables y un trasfondo histórico vibrante, esta obra nos invita a reflexionar sobre la fidelidad, el sacrificio y las cadenas invisibles que la sociedad impone al corazón humano.
Una historia intensa, romántica y trágica que se despliega como una batalla entre lo que uno es, lo que uno cree... y lo que la sociedad le permite ser.
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Nápoles, siglo XIV. Una corte decadente se deslumbra con banquetes y torneos mientras el reino se desangra entre bandos rivales. En ese escenario irrumpe Andrés de Hungría, un príncipe criado en la rudeza del norte que llega portando una bula papal: será coronado Rey antes de tiempo. Su ideal es simple y temerario: extirpar la corrupción, aligerar los impuestos y rescatar el honor de la corona.
Pero la gloria tiene un precio. Su esposa, la joven Juana, está acostumbrada a que los aduladores conviertan cada capricho en ley. A su lado conspiran la seductora Catalina de Bizancio—tía y tutora—y el apuesto Luis de Tarento, un primo cuyo encanto amenaza la estabilidad del trono. Para completar el laberinto moral, Andrés confía el gobierno al incorruptible Nicolás Acciayoli, sin prever que su devoción por la virtuosa Francisca—la hija del ministro—encenderá rumores, celos y traiciones.Entre decretos severos, bailes fastuosos y carteles infamantes que se clavan de noche en los muros del palacio, la tensión escala vertiginosamente. El ejército duda, el pueblo murmura y la Iglesia observa. Cada acto ofrece un duelo distinto: deber contra pasión, patria contra sangre, verdad contra apariencias.
Bajo el fulgor mediterráneo, Juana de Nápoles disecciona los engranajes del poder: la manipulación política, la violencia de género en la realeza, y la fragilidad de los lazos familiares cuando la ambición los tensa hasta el límite. Con versos vibrantes y escenas de alta intriga, la obra nos invita a preguntar: ¿Qué ocurre cuando el reformador se convierte en objetivo y el amor se usa como moneda para comprar coronas?
Prepárese el espectador: en este drama histórico nadie sale ileso de la corte napolitana. -
Manuel Rodríguez es una apasionante obra de teatro histórico que nos transporta al convulso Santiago de 1817, donde el miedo, la esperanza y el fervor revolucionario laten al compás de la lucha por la independencia. En el centro de la trama se encuentra Manuel Rodríguez, el carismático guerrillero que, oculto entre disfraces y estrategias audaces, desafía al poder colonial representado por el temible Vicente San Bruno. La tensión estalla cuando San Bruno, además de perseguir patriotas, intenta forzar el amor de Elvira, una joven que encarna la dignidad femenina y la resistencia. Su padre Ignacio, símbolo del viejo mundo que aún conserva honor y coraje, y Enrique, su joven prometido, acompañan a Rodríguez en esta gesta donde la libertad es la meta suprema.
La obra ofrece intensas escenas de acción, duelos verbales, conspiraciones secretas y momentos de profundo dramatismo humano. Los personajes están delineados con fuerza poética y convicción política, ofreciendo al público una mirada íntima a los ideales que forjaron una nación. Una pieza imprescindible para quienes buscan redescubrir, desde el teatro, el alma de la independencia chilena.
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Una Cenicienta con alma de poeta y corazón de reina.
María Cenicienta es una joya olvidada del teatro chileno escrita en 1898 por Amelia Solar de Claro, una versión conmovedora y elevada del clásico cuento de hadas. En esta versión en verso y dividida en tres actos, María no solo es una joven humillada por su familia, sino también un espíritu noble que guarda en su interior la luz del perdón, la esperanza y la bondad inquebrantable.
Desde una cocina fría y oscura, donde vive relegada por una madrastra cruel y dos hermanas vanidosas, María eleva sus pensamientos al cielo, buscando consuelo. Cuando la magia irrumpe en su vida mediante su Hada Madrina, María es transformada en una princesa que deslumbra en el baile real. El príncipe, que busca más que belleza —una auténtica conexión del alma—, queda fascinado por aquella joven misteriosa que no revela su nombre.
Pero el encanto es efímero, y la realidad vuelve con fuerza. Aun así, el destino no ha terminado de obrar: el escarpín perdido será la clave para una resolución poética, donde la justicia y el amor triunfan. La coronación de María como reina no es solo un final feliz, sino un acto sublime de perdón hacia quienes le hicieron daño.
Ideal para públicos de todas las edades, esta obra rescata la ternura, la ironía social y el poder transformador de la humildad y la virtud. Una lectura encantadora, visualmente rica y emocionalmente luminosa.
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El General Daza es una farsa política chispeante escrita en pleno 1879 por Juan Rafael Allende, donde la sátira y la picardía se convierten en armas de denuncia y orgullo nacional. Ambientada en un teatro de La Paz durante una noche de máscaras, la obra desenmascara —literal y simbólicamente— la decadencia moral, el autoritarismo grotesco y la ineptitud de las élites militares bolivianas frente a la ocupación chilena de Antofagasta.
Con personajes caricaturescos, versos ágiles y situaciones absurdas, esta obra retrata cómo un grupo de ciudadanos chilenos, con ingenio y valentía, desafía el poder desde el corazón del absurdo. Entre ellos destaca una mujer audaz, Filomena, y un "roto chileno" que —con humor e irreverencia— se convierte en símbolo de dignidad, coraje y resistencia popular.
La pieza combina crítica política, humor mordaz y aguda observación social, reflejando el sentir popular del pueblo chileno en tiempos de tensión geopolítica. Es una joya de la dramaturgia patriótica satírica, perfecta para montajes contemporáneos que deseen rescatar memoria histórica desde la comedia.
Ideal para públicos que disfrutan del humor político, el teatro popular y la crítica social con tintes de carnaval y rebelión.
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La obra se abre en la noche, antes de medianoche, cerca del castillo de Machecoul. Dos hombres —Morigandais y Blanchet— esperan a Gilles de Raiz. Desde el inicio, la atmósfera es fatal: la noche no es solo un tiempo, es un estado del alma. Todo anuncia un pacto.
Aparecen mujeres atraídas por la luz del castillo. Una Madre intenta salvar a su Hija, pero la joven está hechizada por una fuerza que llama amor, deseo, destino. Otra Mujer regresa del castillo: rota, marcada, delirante. Recognocemos que el castillo no concede placer sin aniquilación. Gilles de Raiz es descrito como un imán absoluto: hermoso, cruel, místico, monstruoso.
La Bruja confirma el mito: Gilles es alquimista, astrólogo, brujo, encantador. No ama como los hombres comunes: persigue algo que está más allá del amor, una esencia inalcanzable.
Llega Gilles. Su presencia quema. Una mujer muere tras implorar el “filtro del olvido”. Gilles la besa muerta. El horror no es escénico: es filosófico. El cadáver sirve para la invocación.
Se traza el círculo. Blanchet huye. Morigandais duda. Gilles queda solo y convoca a Lucifer. El demonio aparece no como bestia, sino como camarada lúcido, casi irónico. El pacto se sella: Gilles entrega su alma a cambio de amor eterno, poder absoluto, sabiduría sin límites y juventud perpetua.
Entonces ocurre el núcleo trágico: Gilles confiesa su pasado con Juana de Arco. Revela que fue creación política, un milagro fabricado que terminó superando a sus creadores. Juana creyó, ardió y fue sacrificada. Gilles fue testigo y cómplice.
Desde ahí, la obra se vuelve metafísica: Gilles no busca mujeres, busca lo que está detrás del amor. Ama el deseo, pero odia la materia. Es un místico sin dios, un poeta sin redención. Lucifer lo comprende: Gilles está perdido porque quiere lo absoluto.
La tragedia no es el pacto.
La tragedia es que ni siquiera el infierno puede darle lo que busca. -
Una mujer fuera de la ley. Un hombre que se cree dueño de su voluntad. Una sociedad que castiga lo que desea. Ambientada en el Buenos Aires moderno de 1920, La Serpiente es una comedia de alta temperatura moral, donde las pasiones se entrelazan con la inteligencia y la ironía. Luciana, una mujer separada y amante de un escritor famoso, encarna la rebeldía de una época que empezaba a cuestionar los límites entre el amor, la moral y la libertad. Pedro, el intelectual que la ama, pretende dominar su propia naturaleza a través de la razón, pero termina devorado por aquello que niega: el deseo. Entre conversaciones elegantes, cafés, perfumes, cigarrillos y teorías sobre la “voluntad”, los personajes se enfrentan a un espejo social que los desnuda. Detrás de la comedia late una tragedia sutil: la lucha entre el instinto y la conciencia, entre la apariencia y la verdad. La obra se sostiene en un diálogo ágil, moderno, cargado de humor irónico y observación psicológica. Su mirada sobre la mujer emancipada y el feminismo naciente la convierte en una pieza sorprendentemente vigente. “La Serpiente” es una joya del teatro chileno‑rioplatense que retrata con inteligencia el drama del amor moderno, donde nadie queda ileso y todos muerden o son mordidos.
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Imagina un reino dividido por el amor… o por la falta de él. El Rey Lear es una tragedia monumental que explora las profundidades del alma humana y los desastres provocados por la arrogancia, la ingratitud y el autoengaño. En esta obra inolvidable, un monarca anciano decide retirarse y entregar su reino a las hijas que mejor lo halaguen. Pero lo que parece una simple ceremonia se transforma en una trampa mortal cuando el rey confunde las palabras vacías con el amor verdadero.
Lear, cegado por el orgullo, repudia a su hija menor, Cordelia, quien es la única que lo ama sinceramente. Las hijas mayores, Goneril y Regan, al obtener el poder, revelan su verdadero rostro: ambición desmedida, crueldad y traición. El rey, humillado y errante, inicia una dolorosa travesía hacia la locura, acompañado solo por un fiel bufón y un noble disfrazado.
En una segunda trama, el conde de Gloster es víctima de un engaño similar, traicionado por su hijo bastardo Edmond, que urde una conspiración contra su propio hermano legítimo. Ambas historias se entrelazan en una danza de caos, redención y fatalidad, donde cada personaje paga un alto precio por sus decisiones.
Con escenas de tormentas, traiciones familiares, lealtades inquebrantables y enfrentamientos desgarradores, El Rey Lear es una obra que cuestiona la justicia, el poder, el amor y la locura con la potencia de una tragedia universal. Shakespeare nos entrega aquí uno de sus textos más duros y conmovedores, donde los lazos de sangre se tensan hasta romperse, y el alma humana queda expuesta en toda su vulnerabilidad. Perfecta para el lector o espectador que busca intensidad, profundidad emocional y un drama atemporal que sigue resonando en cada época.
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En la oscura corte de Dinamarca, un joven príncipe se debate entre la razón y la locura cuando el fantasma de su padre asesinado le encomienda una misión imposible: vengar su muerte. Hamlet es mucho más que una historia de venganza; es una profunda exploración de la conciencia humana, la traición, el amor frustrado, y la decadencia de la moral en los pasillos del poder.
Con un lenguaje poético, lleno de imágenes potentes y reflexiones filosóficas, esta obra de Shakespeare nos sitúa frente a los dilemas más íntimos del alma: ¿Qué es la justicia? ¿Dónde termina el deber y comienza la venganza? ¿Podemos confiar en lo que vemos? A través de un protagonista agudo, melancólico y contradictorio, el espectador recorre un paisaje emocional lleno de intrigas, juegos de poder y preguntas sin respuestas.
Hamlet es, sin duda, una de las piezas más universales y conmovedoras del teatro clásico. Su genialidad reside en que, aunque se desarrolla en una corte lejana y aristocrática, toca fibras profundamente humanas. Acompaña a este príncipe en su búsqueda de sentido, en su dolor por una madre que ha vuelto a casarse demasiado pronto, en su rabia por un mundo podrido de mentiras y apariencias. Una historia donde cada palabra importa, donde cada gesto oculta una intención, y donde la muerte no es el final, sino el principio de todo.
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Julio César es una de las tragedias más poderosas de Shakespeare, donde se entrelazan la política, el honor, la traición y el destino con una maestría atemporal. Ambientada en la turbulenta Roma republicana, la obra gira en torno a la figura imponente de Julio César, cuya creciente influencia amenaza con romper el equilibrio de poder. Mientras los ciudadanos lo aclaman, en las sombras se fragua una conspiración que pondrá a prueba la lealtad de los más nobles corazones.
Marco Bruto, respetado por su virtud y racionalidad, se ve arrastrado por un dilema moral: ¿es más noble la amistad o el deber hacia la república? Su decisión lo conducirá a un camino sin retorno donde los ideales se enfrentan al caos, y las consecuencias de los actos resuenan como truenos en una Roma al borde de la guerra civil.
El discurso de Marco Antonio en el funeral de César —una de las escenas más citadas del teatro universal— es apenas una muestra del poder retórico y emocional de esta obra. Con personajes intensos, presagios oscuros, sueños proféticos y dilemas humanos profundos, Julio César nos recuerda que el destino de las naciones puede depender del conflicto interior de un solo hombre.
Ideal para montajes teatrales intensos, lecturas críticas o adaptaciones contemporáneas con fuerte carga simbólica y política.
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¿Y si tu hermana dulce no puede casarse porque tú, con carácter de tormenta, no tienes pretendientes?
Así comienza esta hilarante comedia de enredos, engaños y conquistas donde la lengua afilada de Catalina se convierte en el mayor obstáculo para el amor de su hermana Blanca. Ambientada en la ciudad de Padua, La fierecilla domada es una obra chispeante de William Shakespeare que combina humor físico, ironía social y reflexión sobre los roles de género.Todo cambia cuando aparece Petruchio, un caballero con ambiciones... y paciencia. Mientras todos huyen del genio de Catalina, él la busca con determinación, desatando un juego de voluntades y estrategias entre ambos. En paralelo, un desfile de galanes, sirvientes disfrazados y padres negociantes da vida a un torbellino de identidades cambiadas, secretos y falsas apariencias, donde nada es lo que parece y el amor debe enfrentarse a las reglas de la conveniencia.
Con un ritmo ágil y personajes memorables, esta obra es una sátira que combina romance, teatro dentro del teatro y una crítica humorística sobre el matrimonio y la obediencia. Ideal para públicos que disfrutan de los clásicos universales con un toque de picardía, esta versión mantiene la esencia original con un lenguaje accesible y lleno de teatralidad.
La fierecilla domada es una obra que invita a reír, reflexionar y dejarse seducir por los juegos de poder y amor. Perfecta para montajes contemporáneos o lecturas con perspectiva crítica.







































