La obra se desarrolla frente al pórtico de una catedral gótica y presenta un conflicto alegórico que satiriza la relación entre el poder civil (Estado), el poder religioso (Iglesia) y la Libertad.
Satanás, como narrador-manipulador, planea impedir el matrimonio entre Estado y Libertad, temiendo que esta unión limite su influencia. Para lograrlo, llama a sus sirvientes Fanatismo, Intolerancia y Cojuelo, quienes, mediante engaños y provocaciones, intentan desacreditar a Libertad.
Cojuelo administra “dosis de opio” metafóricas para alterar la conducta de la joven, provocando que Estado la vea como una persona inestable, impulsiva y poco fiable. Ante este espectáculo, Estado comienza a dudar del casamiento.
Satanás aprovecha la ocasión para convencer a Estado de que su verdadero destino es unirse con Iglesia. Primero intenta persuadir a Iglesia resaltando supuestas amenazas a la fe y al orden religioso: la decadencia de las costumbres, la pérdida de privilegios eclesiásticos y el avance de ideas liberales. Iglesia, aunque inicialmente rechaza la propuesta, acaba reconsiderándola al leer (sin saberlo) un libro manipulado por Satanás.
Finalmente, Iglesia y Estado se comprometen públicamente, intercambiando promesas de apoyo mutuo: él defenderá a la religión con su fuerza militar y ella respaldará al gobierno con su autoridad moral y espiritual. El pueblo, influenciado por Fanatismo e Intolerancia, aprueba la unión, olvidando su anterior entusiasmo por Libertad.
La obra concluye con la unión simbólica de Iglesia y Estado, mientras Libertad queda desplazada y Satanás celebra su victoria, anticipando que la mezcla de intereses mundanos y religiosos generará conflictos que seguirán alimentando su poder.










