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"Quimera" es una joya breve y enigmática del gran Federico García Lorca, escrita en 1928, donde los límites entre lo real, lo simbólico y lo poético se difuminan en una atmósfera de despedida, deseo y contradicción.
En apenas unas páginas, Lorca nos sumerge en un universo íntimo donde un hombre, Enrique, parte hacia la sierra dejando atrás a su esposa y a sus hijos. Pero este acto cotidiano se transforma en una experiencia cargada de imágenes oníricas y verdades emocionales que flotan entre lo dicho y lo no dicho.
Un Viejo errante acompaña al protagonista como una especie de conciencia distorsionada, filosófica, absurda, que reflexiona sobre el miedo y la memoria. Mientras tanto, las voces de seis hijos y la aparición de una Niña danzan entre el juego, el capricho y la demanda, desdibujando la frontera entre la inocencia infantil y la ansiedad por complacer.
Pero es la Mujer, desde su ventana, quien detona el núcleo pasional de la obra. Su monólogo nos revela una complejidad emocional desgarradora: amor, deseo, necesidad de control y una vulnerabilidad abrasadora. Ella quiere que su esposo la desprecie y la ame, que huya y la persiga, que la consuma sin perder la ternura.
"Quimera" es un poema dramático que evoca la ausencia como una presencia viva. Ideal para montajes íntimos, cargados de simbolismo y poesía, esta obra breve late con la potencia de los sueños y las contradicciones humanas más profundas.
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En un pequeño retablo, donde la luna apenas entra y la risa huele a vino y a tierra, se despliega Retablillo de Don Cristóbal: una farsa despiadada y luminosa. Aquí no hay héroes ni redención. Hay muñecos que dicen la verdad que los hombres callan.
Don Cristóbal es médico, viejo, bruto y poderoso. Cura a golpes, ama a golpes, manda a golpes. En su mundo, el dinero compra cuerpos, el matrimonio es un contrato y la violencia una costumbre. Rosita, joven y deseante, no busca amor: busca vivir, tocar, probar, arder. Su deseo no cabe en un solo hombre ni en una sola noche.
La obra avanza como una canción popular: repetitiva, obscena, musical. El Poeta observa y protesta; el Director manda y censura. El teatro se muestra a sí mismo como una jaula donde los personajes no pueden ver la luna, aunque el público sí.
El humor es feroz. La risa incomoda. Cada escena exagera lo que la sociedad normaliza: el abuso masculino, la complicidad materna, la infantilización del cuerpo femenino, el poder que se ejerce sin castigo. Todo ocurre con la inocencia brutal de los muñecos, donde una cachiporra puede matar y hacer reír al mismo tiempo.
Lorca no moraliza. No salva. Muestra. Y al mostrar, deja al espectador solo frente a su risa. Porque lo que ocurre en el retablo no pertenece al pasado: es una herida que sigue cantando.
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En una ciudad que lentamente parece vaciarse de habitantes, donde los edificios quedan abandonados, las calles se vuelven silenciosas y el mundo conocido comienza a desmoronarse sin explicación, Manuel, un escritor solitario atrapado en su propia mente, vive consumido por la obsesión, el deseo y los fantasmas de una realidad que parece fracturarse ante sus ojos.
Mientras la ciudad cae en decadencia y quienes permanecen intentan comprender qué está ocurriendo, Manuel se aferra a una rutina inquietante marcada por la presencia de Samuel, un joven vecino que encarna todo aquello que él anhela: juventud, compañía, afecto y una segunda oportunidad para reconstruir la vida que siente haber perdido. Pero entre recuerdos deformados, conversaciones repetidas y situaciones que cambian constantemente de forma, la línea entre la realidad, la fantasía y la ficción comienza a borrarse.
A medida que extraños personajes irrumpen en escena, cuerpos aparecen abandonados en terrenos baldíos y la paranoia se instala sobre los pocos habitantes que aún resisten en la ciudad, el relato se transforma en un inquietante juego metateatral donde cada personaje parece cuestionar su propia existencia, su papel dentro de la historia y el valor de ser recordado.
Novela es un thriller psicológico y una experiencia teatral profundamente perturbadora que explora la obsesión, la identidad, el deseo reprimido, la creación artística y la fragilidad de la mente humana. Una obra donde la realidad se descompone frente al espectador y donde cada escena parece arrastrarnos más profundo dentro de la conciencia rota de un hombre incapaz de distinguir entre el amor, la ficción y la locura.
Oscura, poética y ferozmente contemporánea, Novela invita al espectador a recorrer un universo donde toda historia puede ser manipulada, toda verdad puede ser inventada y toda mente puede convertirse en su propio escenario de horror.
Freddy Araya Pedrero - Director general - Teatro del Puente.
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En la quietud inquietante de una noche cualquiera, cuando el mundo parece suspender su respiración, dos desconocidos coinciden en un pequeño café que nunca cierra. Uno llega por azar: perdió un tren por culpa de demasiados paquetes. El otro llega por necesidad: perdió la posibilidad de huir de sí mismo.
Así comienza El hombre de la flor en la boca, una obra esencial del genio pirandelliano donde la vida y la muerte se sientan a conversar, disfrazadas de simple charla nocturna.Un hombre aparentemente pacífico se encuentra súbitamente atrapado en el torbellino verbal de un desconocido que observa el mundo con un ardor casi feroz. Ese hombre —tan lúcido que duele— se aferra a la vida ajena como quien intenta beber del último manantial antes del desierto. Admira detalles insignificantes: paquetes, envoltorios, cintas, gestos cotidianos. Cada nimiedad posee para él una vibración intensa, como si cada momento fuese el borde de un abismo.
La obra nos arrastra al interior de ese pensamiento desesperado, poético y punzante, revelando la conciencia de alguien que sabe que su tiempo es breve.
Fuera de escena, pero siempre presente, una mujer —su mujer— es apenas una sombra que vigila desde lejos, símbolo de un amor que se aferra, que sufre, que no sabe cómo despedirse.En este duelo íntimo, Pirandello desnuda la paradoja humana: solo cuando la muerte nos roza, la vida parece arder con una nitidez insoportable.
El hombre de la flor en la boca es una invitación a observar lo diminuto con la intensidad de quien comprende que cada segundo importa. Es una obra breve pero infinita, capaz de quedarse prendida en la memoria como aquella “flor” que anuncia el final, pero también ilumina todo el camino previo. -
Un joven camina por la ciudad como si fuera un templo en ruinas.
No busca placer. No busca amor. No busca poder.
Busca pureza. Busca martirio. Busca santidad.Andrés no vive la fe: la sangra.
Se marca el cuerpo. Castiga su deseo. Renuncia al goce. Persigue la perfección como si fuera una herida abierta. En un mundo atravesado por la miseria, la violencia, la represión, la marginalidad y la hipocresía moral, su espiritualidad se transforma en un delirio místico que lo empuja cada vez más lejos de la humanidad.A su alrededor, orbitan figuras tan humanas como rotas:
una abuela fanática, que convierte la religión en control y miedo;
Esteban, el amigo que ama la vida pero teme al vacío;
María, la ternura atrapada entre fe y deseo;
sacerdotes, delincuentes, travestis, clientas, militares, pobres, víctimas y verdugos que construyen un paisaje urbano donde lo sagrado y lo monstruoso conviven sin fronteras.La ciudad se vuelve altar.
La calle se vuelve confesionario.
El cuerpo se vuelve templo.
La fe se vuelve enfermedad.Éxtasis o La Senda de la Santidad es una obra brutalmente poética que cruza misticismo cristiano, erotismo, violencia social, delirio religioso, represión sexual y crítica política. Un viaje al interior de una mente que confunde salvación con destrucción y pureza con aniquilación.
Aquí la santidad no es luz.
Es fiebre.
Es obsesión.
Es abismo.Una dramaturgia intensa, visceral y simbólica, donde la espiritualidad se convierte en carne, la carne en sacrificio, y el sacrificio en una pregunta sin respuesta:
¿qué ocurre cuando alguien intenta ser santo en un mundo enfermo? -
Un cuerpo habla. Pero no es uno.
Son muchos. Son todos.TUS DESEOS EN FRAGMENTOS no cuenta una historia: la desarma.
Un hombre —o lo que queda de él— recorre su mente como si fuera un museo en ruinas. Salas abiertas, recuerdos sin orden, amantes que se confunden, cuerpos que se buscan y se pierden antes de tocarse realmente.
Aquí el amor no es promesa: es intento.
El deseo no es plenitud: es urgencia.
La identidad no es fija: es un reflejo que cambia según quién mira.Entre encuentros sexuales fugaces, fantasías no cumplidas, violencia íntima y memorias que sangran, emergen preguntas incómodas:
¿A quién amamos realmente?
¿A quién imaginamos?
¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?Las escenas se cruzan como sueños: un chat erótico, una despedida que nunca ocurre, un viaje que no fue, un cuerpo que cae, una historia que se repite. Todo sucede al mismo tiempo. Todo se rompe.
Y en el fondo… una certeza silenciosa:
la vida no se vive completa… se vive en fragmentos.Una obra cruda, poética y brutalmente contemporánea que convierte el escenario en un espejo incómodo donde el espectador no observa… se reconoce.
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Una tierra dormida.
Unos hombres que deciden despertarla.“Viva la República” no es solo una obra histórica: es una explosión de ideas, cuerpos y sueños en medio de una colonia que no sabe que está a punto de quebrarse.
Desde Europa llegan palabras peligrosas: libertad, igualdad, razón. Pero al tocar América, esas palabras cambian. Se ensucian con barro, con sangre, con deseo.
Tres hombres —un soñador, un ambicioso y un estratega— se atreven a imaginar lo imposible: una república en un mundo donde todo pertenece al rey. No tienen ejército. No tienen poder. Solo tienen una idea… y eso basta para encender el fuego.
A su alrededor, mujeres que sienten antes de entender. Que observan cómo el mundo tiembla. Que tejen, aman, temen… mientras algo invisible se acerca.
Pero toda revolución tiene su sombra.
La traición no llega con estruendo. Llega suave. Cercana. Inevitable.
Y entonces… todo cae.
O quizás no.
Porque en esta obra, la historia no termina: se repite, se mezcla, se sueña. Los muertos siguen hablando. Las ideas no se hunden. Flotan.
“Viva la República” es teatro vivo, poético y brutal.
Una obra que no cuenta el pasado… lo hace estallar en el presente. -
Ópera, teatro, danza, circo, música, performances, espectáculos en vivo… Las artes escénicas pueden adquirir diversas y muy variadas formas y detrás de cada una de ellas se encuentran los técnicos y diseñadores de las artes escénicas, un grupo humano clave en el desarrollo cultural del país y cuya experiencia, muchas veces aprendida en la práctica y a través de maestros, pasa desapercibida para el espectador. Diseñadores, iluminadores, escenógrafos, vestuaristas, tramoyas, sonidistas, artesanos y tantos otros dan vida a un espectáculo en que cada elemento que aparece en escena es producto de su experiencia, creatividad y saberes que, dentro de un proceso y un lenguaje común, permiten crear una experiencia única e irrepetible. Valorizar, ejemplificar y dar cuenta de su labor, es el principal objetivo de la colección Herramientas para los Técnicos en Artes Escénicas, realizada por el Consejo de la Cultura y las Artes de la Región Metropolitana en conjunto con la Agrupación de Diseñadores, Técnicos y Realizadores Escénicos (ADTRES). Así, para fortalecer las capacidades y competencias de los técnicos de las artes escénicas y establecer un lenguaje común que permita elevar los estándares de un sector altamente dinámico, se abordan como temas de esta colección: el diseño de las áreas creativas; las regulaciones vigentes para la protección social y seguridad de los trabajadores y la habilidades necesarias para despeñarse en este oficio.
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Una conversación donde solo una habla, pero dos se enfrentan en silencio.
En la noche de Navidad, dos actrices se encuentran por casualidad en un café. Una está casada, con hijos, y llega con una cesta llena de regalos; la otra, soltera, sola, silenciosa. Lo que parece ser un saludo amable se convierte en una confesión, un ataque, una necesidad urgente de reafirmar el lugar que se ocupa en el mundo, en el amor y en la vida.
A lo largo de esta obra corta pero intensísima, una sola voz llena el espacio, mientras la otra escucha sin emitir palabra, dejando que la marea de emociones, celos, recuerdos y sospechas se despliegue como un espejo oscuro.
¿Qué es más fuerte: gritar o resistir en silencio? ¿Quién domina cuando una domina la escena y la otra apenas parpadea?
August Strindberg, con maestría psicológica y minimalismo escénico, nos entrega una pieza para dos actrices donde lo que no se dice es tan potente como lo que se dice. Ideal para propuestas íntimas, montajes intensos y trabajos actorales de alto nivel, “La Más Fuerte” es una obra de confrontación silenciosa, dolor profundo y poder invisible. Una joya del teatro moderno que pone a prueba la tensión, la mirada y el juicio del público. -
Una tragedia vibrante de pasiones desbordadas, poder absoluto y secretos que arden en silencio.
Castigo sin venganza es una de las obras más audaces de Lope de Vega. Ambientada en la corte de Ferrara, nos introduce en un mundo donde las apariencias lo son todo y el honor pesa más que la vida misma. Allí, el poderoso conde Don Fernando contrae matrimonio con la joven y noble Cásandra, sin imaginar que el verdadero drama no vendrá de sus enemigos, sino desde el corazón de su propia casa.
Cásandra, atrapada en un matrimonio por conveniencia, comienza a experimentar una pasión tan inesperada como peligrosa: el hijo del conde, Federico, es tan gallardo como prohibido. ¿Puede el deseo resistirse cuando la virtud se convierte en una prisión? ¿Hasta dónde puede llegar la justicia para encubrir la deshonra?
Con una prosa ágil y poética, Lope de Vega construye una historia que atrapa desde el primer momento y que nos confronta con los dilemas morales más profundos: ¿quién merece el castigo? ¿Qué es peor: el crimen o el silencio que lo rodea?
Castigo sin venganza no es solo una obra de época: es una tragedia moderna sobre los peligros del poder, el peso del honor y la imposibilidad del amor cuando las reglas las dicta el miedo. Ideal para lectores que buscan emociones intensas, conflictos éticos y un final que deja sin aliento.
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En un jardín metafórico donde antes florecían las pasiones, ahora crecen sólo las espinas de la memoria. En Diálogo entre el Amor y un Viejo, Rodrigo de Cota nos presenta una feroz y deslumbrante batalla verbal entre dos personajes universales: un anciano, desgastado por el tiempo y la experiencia, y la encarnación del Amor, astuto y seductor, que no se resigna a dejarlo en paz.
El Viejo, irónico y cáustico, ha cerrado para siempre las puertas de su corazón. Acusa al Amor de ser ladrón de la juventud, sembrador de celos, dolores y locura. Pero Amor, tan insistente como encantador, despliega todas sus armas: dulces promesas, memorias de gozos pasados y un catálogo casi mágico de placeres que, según él, aún pueden revivir.
Con diálogos cargados de poesía, humor y profundidad filosófica, esta obra breve pero intensa nos enfrenta a una pregunta eterna: ¿puede el deseo sobrevivir a la vejez? ¿Es ridículo el amor en los cuerpos marchitos o es precisamente allí donde el Amor más se regocija en su crueldad?
Esta pieza, a medio camino entre la comedia moral y la tragedia burlesca, nos deja una amarga sonrisa. El Viejo, finalmente vencido, se entrega a la pasión... sólo para descubrir que su castigo será amar lo inalcanzable. Una joya del teatro medieval español que sigue interpelando, con mordacidad y belleza, a todos los tiempos.
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Una mujer contra el poder absoluto. Antígona, hija de Edipo, se alza sola en defensa de lo justo, desafiando el mandato de un rey que prohíbe enterrar a su hermano. En una ciudad quebrada por la guerra y el dolor, la joven se convierte en símbolo de coraje, enfrentando la muerte con la frente en alto y el corazón fiel a las leyes no escritas que protegen la dignidad humana.
Sófocles nos entrega una de las tragedias más intensas y conmovedoras de la literatura universal, donde el conflicto entre el deber moral y la ley política alcanza un clímax desgarrador. Antígona no es solo una heroína trágica, es la encarnación de la voz que se atreve a decir “no”, incluso cuando todo está en su contra.
Ideal para montajes potentes, con un personaje femenino central de gran fuerza dramática, Antígona interpela tanto al público como a los actores, y nos recuerda que el amor, la justicia y la valentía pueden brillar incluso en los momentos más oscuros.
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Ambientada en la Venecia del siglo XVII, Volpone es una sátira aguda de la codicia humana. La historia gira en torno a Volpone, un adinerado noble sin herederos que finge estar moribundo para aprovecharse de sus pretendidos herederos. Junto a su astuto sirviente Mosca, Volpone manipula a tres codiciosos: Voltore, un abogado; Corbaccio, un viejo avaro; y Corvino, un mercader celoso, quienes le colman de regalos con la esperanza de ser nombrados en su testamento.
Mosca se convierte en el maestro de ceremonias de estas farsas, sacando provecho de todos. El plan se complica cuando Corvino ofrece a su esposa, Celia, para entretener a Volpone, con la esperanza de asegurar la herencia. Volpone, cegado por la lujuria, acepta, lo que termina desencadenando una serie de eventos legales y enredos judiciales que revelan las maquinaciones de todos los personajes.
La sátira alcanza su punto máximo cuando Volpone decide hacerse pasar por muerto para observar las reacciones de los herederos. Sin embargo, Mosca se extralimita en su ambición, y finalmente ambos son descubiertos. La justicia veneciana interviene, castigando severamente a todos los implicados, especialmente a los más corruptos y codiciosos.
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"El Cíclope" es una obra satírica de Eurípides, basada en el famoso episodio de la Odisea de Homero, donde Ulises y sus hombres son capturados por el Cíclope Polifemo en su cueva. En la obra, Ulises, conocido por su astucia, debe ingeniárselas para escapar del monstruo caníbal que desprecia a los dioses y las costumbres humanas. Con humor y sagacidad, Ulises emborracha al Cíclope y, junto con sus hombres, lo ciega con una estaca ardiente, logrando finalmente escapar. Aunque el tema es serio, Eurípides lo transforma en una sátira, mezclando el drama con elementos cómicos, como la aparición de Sileno y un coro de sátiros, lo que da un tono irónico y juguetón a la narrativa.
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En Hipólito, Eurípides nos sumerge en un devastador drama sobre el deseo prohibido, el orgullo divino y la destructiva fuerza de la mentira. Fedra, esposa del rey Teseo, es consumida por una pasión ilícita hacia su virtuoso hijastro, Hipólito, joven dedicado a la pureza y ferviente seguidor de Artemis, diosa de la caza y la castidad. Cuando Hipólito rechaza indignado sus sentimientos, Fedra, desesperada por la vergüenza y el rechazo, toma una fatídica decisión: se suicida, dejando atrás una carta que acusa falsamente a Hipólito de seducirla. Engañado por la mentira, Teseo condena brutalmente a su inocente hijo, invocando una maldición mortal que desata una terrible cadena de sucesos. Esta apasionante tragedia explora la complejidad moral, los peligros del orgullo y la crueldad del destino manipulado por los dioses. Con personajes profundamente humanos y conflictos intensos, Hipólito es una obra desgarradora que retrata con crudeza la fragilidad humana ante fuerzas incontrolables. Ideal para aquellos que buscan drama clásico con resonancia eterna.
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Un hombre común sube a un escenario con la misión de dictar una conferencia “científica” sobre los efectos nocivos del tabaco. El público lo observa con expectación, pero lo que comienza como una charla torpe pronto se transforma en una confesión desgarradora.
Iván Ivánovich Niujin, obligado por su autoritaria esposa, revela sin quererlo la tragedia de su propia vida: treinta y tres años de matrimonio infeliz, siete hijas que no pueden casarse, la pobreza moral de un hogar sin amor y la asfixia de quien ha perdido toda dignidad.
Entre guiños nerviosos, divagaciones absurdas y un humor involuntario que hace reír y doler al mismo tiempo, Niujin intenta mantener la compostura, pero cada frase lo hunde más en la verdad que pretende ocultar: la de un hombre vencido.
Cuando finalmente arremete contra su vieja levita —símbolo de su prisión doméstica— y sueña con escapar hacia la luna, Chéjov nos regala uno de los momentos más intensos y humanos del teatro universal.
“Sobre el daño que hace el tabaco” es una joya del monólogo contemporáneo: sencilla en apariencia, profunda en su psicología, y capaz de llevar al actor a una travesía entre la risa y el llanto.
Ideal para intérpretes que buscan un texto de lucimiento técnico y emocional, esta obra es una invitación a desnudar el alma en escena. -
Un hombre escapa de la muerte… pero el precio es insoportable.
En un reino donde los dioses aún negocian con la vida de los mortales, un rey recibe un regalo imposible: vivir más allá de su destino. Pero ese privilegio exige un sacrificio. Alguien debe morir en su lugar.
Cuando todos retroceden, una mujer avanza.
Alcestis no es obligada. No es víctima. Es decisión pura. Amor llevado al límite. Se entrega a la muerte con una lucidez desgarradora, dejando atrás hijos, hogar y futuro. Pero su sacrificio no es limpio: deja una herida abierta en quienes sobreviven.
Admeto, el hombre salvado, deberá cargar con una verdad insoportable: vivir gracias a la muerte de quien más lo amaba.
Mientras el duelo consume la casa, un huésped llega. La hospitalidad obliga a ocultar el dolor. La tragedia se disfraza. Pero cuando la verdad emerge, el destino cambia de forma inesperada.
Entre dioses indiferentes, héroes impulsivos y decisiones irreversibles, Alcestis no es solo una historia de amor: es una pregunta brutal.
¿Hasta dónde vale una vida?
¿Y qué precio tiene seguir respirando cuando alguien más dejó de hacerlo por ti?







































