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Obras de teatro listas para montar, estudiar o interpretar — acceso digital inmediato.

  • Una familia se muda a la casa de sus sueños.
    Pero algo no entra con ellos.

    Un hombre que lo consiguió todo… menos paz.
    Una mujer que perdió más de lo que ganó.
    Un hijo que no cree en el sacrificio.
    Una hija que aún quiere creer.

    Entre cajas, recuerdos y muebles nuevos, se desata una batalla invisible:
    la del origen contra la ambición, la memoria contra el progreso.

    Él construyó su mundo desde la nada—recogiendo lo que otros desechan, viendo valor donde nadie lo ve.
    Pero ahora que tiene dinero, espacio, status… descubre que lo más difícil no es subir.

    Es sostenerse sin romperlo todo.

    Con humor ácido, lenguaje directo y una crudeza profundamente chilena, esta obra revela el precio del ascenso social:
    la familia se convierte en campo de batalla,
    el amor en reproche,
    y el éxito… en una forma silenciosa de soledad.

    Porque no basta con cambiar de casa.
    Hay cosas que no se mudan.

    Y otras… que nunca te sueltan.

  • En un Santiago lluvioso de los años sesenta, una casa elegante esconde un campo de batalla íntimo.
    Una joven prostituta entra por error —o por destino— al living de una familia que vive de las apariencias. Lo que comienza como una solución práctica se convierte en una grieta irreparable.

    Nancy, vital, irónica y brutalmente honesta, acepta reemplazar a una empleada doméstica. Allí conoce a Lola, una mujer olvidada, antigua cupletista, madre incómoda, memoria viva de un pasado que nadie quiere recordar. Entre tragos, canciones y confesiones, ambas descubren que comparten algo más profundo que la marginalidad: la lucha por no desaparecer.

    Mientras tanto, Paula, dueña de casa, construyó su identidad negando sus orígenes. Su obsesión por el estatus la ha llevado a encerrar a su madre y a vaciar de sentido su propio matrimonio. Carlos Alberto, su marido, sobrevive refugiado en el billar y en recuerdos de un tiempo donde soñó ser otra cosa.

    La obra cruza con humor ácido y crudeza temas incómodos: la prostitución visible y la invisible, la hipocresía de clase, la maternidad fallida, la memoria artística como amenaza, y la violencia simbólica del “buen vivir”.

    Rivano no juzga: expone.
    Y lo hace con una lengua viva, popular, musical, ferozmente chilena.

    ¿Dónde estará la Jeannette? no busca respuestas fáciles.
    Golpea donde duele.
    Y obliga a mirar de frente aquello que se esconde bajo el mantel bien planchado.

  • ¿Qué pasaría si un hombre sabio, en la cima de su conocimiento, sintiera que nada de lo aprendido puede llenar su alma? ¿Y si, en ese abismo de frustración, apareciera el mismísimo diablo ofreciéndole el universo a cambio de su alma?

    Fausto, obra monumental de Goethe, es el retrato de una humanidad hambrienta de sentido, placer y trascendencia. El doctor Fausto, erudito consumido por la desesperación, se siente traicionado por los límites de la ciencia y la religión. En su desesperación, invoca a los poderes oscuros y sella un pacto con Mefistófeles, espíritu burlón y astuto que le promete todo lo que desee: conocimiento sin límites, placeres mundanos, juventud, amor. Pero hay una condición: si alguna vez dice "¡Detente, instante, eres tan bello!", su alma pertenecerá al infierno.

    La obra nos lleva desde lo filosófico hasta lo trágicamente humano: Fausto recobra la juventud y se enamora de la inocente Gretchen, a quien arrastra a la ruina. Muerte, culpa, fe y redención se entrelazan en un descenso que es tanto espiritual como emocional. Gretchen, víctima y símbolo, atraviesa el dolor más desgarrador, pero es también quien resplandece con mayor luz al final.

    Fausto no es solo una historia de pacto con el diablo. Es una meditación sobre el deseo, la ambición, la pérdida y el precio de la experiencia. Cada escena revela algo profundo: la dualidad humana, el poder destructivo del ego, pero también la posibilidad de redención.

    Un clásico eterno que nos desafía a mirar hacia adentro.

  • En una ciudad donde el vapor de las máquinas se mezcla con el olor de la carne y el dinero, una joven cree que la fe puede detener el hambre.

    Juana Dark marcha con tambor y sopa caliente por los mataderos de Chicago. Cree que Dios aún puede ser escuchado entre cuchillas, reses y obreros exhaustos. Cree que la miseria es un problema del alma. Cree que basta cantar más fuerte.

    Pero el mercado no canta.

    Cuando los frigoríficos cierran y decenas de miles quedan en la calle, Juana da un paso que cambiará su destino: decide mirar de frente al poder. Entra en el mundo de los industriales de la carne, donde la compasión es una debilidad y la conciencia un lujo prescindible.

    Allí conoce a hombres que hablan de moral mientras arruinan ciudades enteras. Ve cómo la pobreza no eleva, sino que aplasta. Cómo obliga a mentir, delatar, traicionar. Cómo el hambre no ennoblece: domestica.

    Cada escena empuja a Juana más abajo. Cada respuesta que busca la hunde un poco más. La fe se agrieta. El lenguaje se vuelve insuficiente. La sopa ya no alcanza.

    Brecht construye aquí una tragedia moderna: no la de una heroína vencida por el mal, sino la de una mujer honesta derrotada por un sistema que no necesita villanos, solo engranajes obedientes.

    Santa Juana de los Mataderos no pregunta si el mundo es injusto. Pregunta algo más incómodo:
    ¿qué valor tiene la bondad cuando no se atreve a cambiar las condiciones materiales de la vida?

  • Baal” es una tempestad humana hecha carne. Un poeta salvaje que convierte su vida en su obra, sin pedir permiso al cielo ni al infierno. Mientras los demás escriben sobre la vida, él la bebe, la rompe, la canta.

    Baal habita buhardillas, tabernas y camas ajenas. Ama a las mujeres con la misma violencia con que desprecia la moral. Habla con mendigos, con curas, con carreteros, con árboles; y en cada encuentro se reconoce un poco más animal, un poco más dios.

    Su genio fascina y asusta: los burgueses lo invitan a sus salones para adorarlo y terminan huyendo de su brutal honestidad. Las mujeres lo buscan, lo siguen, se hunden con él. Su mejor amigo, su doble —Ekart— lo acompaña en un viaje donde el arte, la lujuria y la destrucción se confunden.

    Brecht, con un lenguaje poético y salvaje, pinta al artista como un cuerpo sin redención. “Baal” no es un drama convencional, sino un canto primitivo al exceso, a la libertad absoluta y al abismo que la acompaña.
    Es una tragedia vitalista, una celebración oscura de lo que arde en cada ser que se niega a vivir a medias.

  • En un mundo donde el poder cambia de manos con la violencia de un relámpago, El círculo de tiza caucasiano plantea una pregunta simple y devastadora: ¿a quién pertenece realmente aquello que amamos?

    Cuando un régimen cae y la sangre corre por las calles, una mujer humilde toma una decisión que lo cambia todo. Grusche, sirvienta sin linaje ni fortuna, recoge a un niño abandonado en medio del caos. No es suyo. No debería hacerlo. Y sin embargo, lo hace. A partir de ese instante, su vida se convierte en una larga huida: montañas, hambre, frío, traiciones, renuncias. Amar, aquí, es un acto peligroso.

    Bertolt Brecht entrelaza esta historia íntima con una mirada ferozmente política. El amor maternal no se idealiza: se pone a prueba. La justicia no aparece como un templo sagrado, sino como un espacio frágil donde la inteligencia y la ironía pueden derrotar a la ley ciega. Azdak, juez imprevisible y burlón, desmonta el orden establecido con fallos que parecen absurdos, pero que revelan una lógica profundamente humana.

    La obra no busca consuelo, sino lucidez. Con canciones, narración directa y distanciamiento épico, Brecht nos obliga a mirar de frente: lo justo no siempre coincide con lo legal, y la verdadera propiedad nace del cuidado, no del privilegio.

    Una fábula política, poética y brutalmente vigente.

  • Una cárcel de arrugas es una obra conmovedora y delirante que nos recuerda que nunca es tarde para amar, desear, equivocarse... o reírse hasta las lágrimas.

    En un comedor cualquiera, Norma y Ernesto—una pareja de ancianos que lleva cuatro décadas juntos—conversan sobre lo que fue y lo que aún podría ser. Ella quiere reír, bailar, amar. Él quiere leer el diario en paz. Pero cuando aparece un misionero mormón (o eso cree él), todo se trastoca: secretos salen a la luz, el tabaco resulta no ser tan tabaco, y la represión sexual de los personajes se libera entre risas, verdades incómodas y un desbordante deseo de vivir.

    Lo que comienza como una discusión marital cotidiana, se transforma en una explosión hilarante de ternura, confesiones y enredos absurdos, que terminan por enfrentar a los protagonistas con sus propios prejuicios, sus miedos a envejecer, y la más profunda necesidad de afecto.

    Una comedia delirante y mordaz que hace reír, conmueve y estremece. Ideal para públicos que disfrutan de los diálogos filosos, la ironía social, el humor generacional y las historias que mezclan la carcajada con la melancolía.

  • Una cena. Un ídolo. Una familia al borde del colapso.

    En una casa común y corriente, tres mujeres se preparan para recibir al artista más famoso de Chile: Rorostar. La madre, una ex reina del pop barrial venida a menos, está convencida de que esta es su gran noche. La hija, entre vodka con hielo y preguntas existenciales, solo quiere una respuesta: ¿quién es su verdadero padre? La nana, Clarita, la única que guarda silencio, lleva años viendo cómo se desmorona la historia oficial.

    Pero esta no es una obra sobre una estrella. Es una obra sobre lo que construimos para sobrevivir a la ausencia.

    VI AI PI es una comedia negra delirante, deslenguada, absurda y ferozmente chilena. Una crítica descarnada a los ídolos vacíos, a la familia como institución poéticamente disfuncional, y al fanatismo como escape emocional. La obra transita entre lo doméstico y lo grotesco, entre el melodrama y la farsa, entre la ternura y el vómito emocional.

    Cuando finalmente llega el supuesto Rorostar, lo que debía ser una cena mágica se transforma en una escena que nadie olvidará. Una madre que no sabe amar si no es a través del espectáculo. Una hija que busca identidad entre la basura pop. Y una nana que ama en silencio desde el rincón de la historia.

    VI AI PI no es una obra. Es un exorcismo con luces de neón. Un ritual donde se canta, se ríe y se derrumba lo que parecía seguro

  • Un hombre observa el cielo… y el mundo comienza a temblar.

    En La vida de Galileo Galilei, Bertolt Brecht transforma la biografía del gran astrónomo en una obra profundamente humana y política. Galileo no es aquí una estatua de bronce ni un héroe sin fisuras: es un hombre brillante, irónico, apasionado por el conocimiento, que cree en la razón como motor de la historia y en la ciencia como herramienta de liberación.

    Cuando sus observaciones derriban la idea de que la Tierra es el centro del universo, no solo cambia el mapa del cielo: se quiebra el orden sobre el que se sostiene el poder. Las universidades, la Iglesia y los príncipes reaccionan con miedo. La verdad ya no es una revelación divina, sino algo que cualquiera puede comprobar mirando por un telescopio.

    La obra avanza entre descubrimientos luminosos y sombras crecientes. A medida que Galileo se acerca al poder buscando tiempo y protección para investigar, el precio de la verdad se vuelve más alto. La pregunta deja de ser científica y se vuelve moral: ¿qué debe hacer un hombre cuando su saber amenaza a los poderosos?, ¿hasta dónde puede ceder sin traicionarse?

    Brecht construye un drama lúcido, tenso y actual, donde la ciencia, la fe, el dinero y el miedo chocan en escena. La vida de Galileo no habla solo del pasado: interroga nuestro presente y nos enfrenta a una verdad incómoda que sigue orbitando sobre nosotros.

  • Una mujer empuja una carreta a través del infierno europeo. Dentro no lleva esperanza: lleva mercancía. Madre Coraje es comerciante, madre y superviviente en un mundo donde la guerra no es una tragedia ocasional, sino una industria constante.

    Mientras los ejércitos avanzan y retroceden, ella vende botas, aguardiente y pan. Vive de la guerra, la necesita, la maldice y la defiende. A su lado viajan sus hijos: uno temerario, otro honesto, una hija muda que observa en silencio cómo la humanidad se desmorona. Cada uno encarna una respuesta distinta al conflicto: la violencia glorificada, la obediencia ciega, la compasión inútil.

    Brecht construye una obra despiadadamente lúcida. No hay héroes, no hay épica. La guerra aparece como un negocio que exige víctimas constantes, y la moral se vuelve un lujo que nadie puede permitirse. Las canciones interrumpen la acción para recordarnos que estamos mirando un mecanismo, no un melodrama.

    Madre Coraje avanza siempre, aun cuando todo a su alrededor se derrumba. No es una villana ni una heroína: es una mujer atrapada en un sistema que ella misma alimenta. Su tragedia no es perder, sino seguir.

    Una obra fundamental del teatro moderno: política, brutal, irónica y profundamente humana.

  • La ópera de los tres centavos es una sátira feroz sobre la corrupción, la hipocresía social y el capitalismo, ambientada en los barrios bajos de Londres. La historia gira en torno a Macheath, alias “Mackie Navaja”, un criminal carismático que se casa en secreto con Polly Peachum, hija del empresario de mendigos Jonathan Peachum. Este matrimonio desata el conflicto central, ya que Peachum, ofendido por la deshonra familiar, decide vengarse denunciando a Macheath a la policía. Sin embargo, Macheath mantiene una amistad secreta con el jefe de policía, el corrupto Brown, lo que complica su arresto.

    A lo largo de la obra, se revela la decadencia de todas las instituciones: la religión (a través del reverendo Kimball), la policía, el matrimonio, la caridad y el orden social mismo. Las prostitutas, los mendigos y los criminales aparecen como figuras más reales y humanas que las autoridades. Brecht rompe con las convenciones teatrales tradicionales usando canciones que interrumpen la acción dramática para distanciar emocionalmente al espectador y fomentar una reflexión crítica.

    La obra culmina con un giro irónico: justo cuando Macheath va a ser ejecutado, un mensajero real aparece, lo indulta y le concede un título y una pensión, denunciando así el absurdo de la redención burguesa y el oportunismo institucional.

    La obra se mueve entre la sátira y la farsa, desenmascarando la doble moral de la sociedad moderna. ¿Quién es más criminal: el ladrón que actúa en la calle o el empresario que explota la miseria humana? ¿Dónde termina el delito y empieza el negocio?

    Brecht lanza estas preguntas al escenario con una música irresistible, personajes que quiebran la cuarta pared, y una serie de canciones inolvidables que convierten cada acto en una reflexión punzante. La ópera de los tres centavos no busca hacerte llorar, sino despertar tu pensamiento. Es un espectáculo lleno de humor oscuro, belleza grotesca y una crítica directa a las estructuras sociales que siguen vigentes hasta hoy.

    Ideal para compañías con interés en el teatro político, el teatro musical crítico y propuestas escénicas que buscan impactar, conmover… y hacer pensar.

  • En una ciudad donde la pobreza se respira como polvo, tres dioses bajan a la Tierra buscando una prueba desesperada: una persona verdaderamente buena. La encuentran en una mujer sola, frágil y valiente, que vive al margen y aun así abre su puerta cuando nadie más lo hace.

    Ese gesto cambia su destino… y lo complica todo.

    Gracias a una recompensa inesperada, la mujer intenta rehacer su vida con honestidad. Sueña con ayudar, con compartir, con ser justa. Pero en un mundo hambriento, la bondad es un imán: todos se acercan, todos reclaman, todos exigen. Muy pronto, aquello que parecía una oportunidad se transforma en una trampa moral.

    Para no desaparecer, la mujer se ve obligada a inventar una segunda piel: una figura dura, pragmática, sin compasión, capaz de decir no donde ella solo sabe decir sí. Entre ambas identidades se abre un abismo. Cada decisión pesa. Cada gesto tiene consecuencias.

    Bertolt Brecht construye una fábula moderna, irónica y feroz, donde la pregunta no es si la bondad existe, sino si puede sobrevivir. La obra avanza como un juicio silencioso al espectador, sin moralejas fáciles ni consuelos.

    “El alma buena de Se-Chuan” no ofrece respuestas tranquilizadoras. Ofrece algo más incómodo: un espejo.
    Y en ese reflejo, la pregunta es inevitable: ¿qué haríamos nosotros para seguir vivos sin dejar de ser humanos?

  • En medio de un escenario abandonado, entre luces rotas, música de circo y ecos de aplausos muertos, una mujer irrumpe como una herida abierta frente al mundo.

    “Violeta” no es una biografía.
    Es una explosión.

    Inspirada en la figura inmortal de Violeta Parra, esta obra nos arrastra por un viaje visceral hacia el corazón de una mujer indomable: cantora, madre, amante, poeta, revolucionaria… y bestia herida.

    Aquí no hay homenaje limpio ni retrato decoroso.
    Hay carne, rabia, sudor, música y sangre.

    Atrapada dentro de un grotesco espectáculo donde todos intentan convertirla en producto, reliquia o monstruo de exhibición, Violeta lucha contra quienes buscan domesticar su arte, callar su voz o embellecer su miseria. Frente a productores, amantes, críticos, patriotas y oportunistas, ella responde con guitarra en mano y el alma hecha cuchillo.

    La obra recorre sus pasiones, sus pérdidas, sus amores devastadores, su maternidad, su lucha política y su obsesiva necesidad de crear belleza desde el dolor. Cada escena se transforma en poema, canción, protesta o delirio mientras la protagonista se hunde cada vez más en la contradicción de ser admirada por todos… pero verdaderamente comprendida por nadie.

    “Violeta” es una experiencia teatral intensa, feroz y profundamente latinoamericana que retrata el precio de vivir con demasiada pasión en un mundo que castiga a quienes sienten demasiado.

    Una obra sobre el arte, el dolor, la libertad y la inmortalidad de quienes nacieron demasiado grandes para este mundo.

  • En una vieja oficina salitrera abandonada, donde aún parecen resonar los ecos de un Chile obrero olvidado, un grupo de actores se reúne para representar la vida de uno de los hombres más influyentes y controversiales de la historia nacional: Luis Emilio Recabarren. Pero lo que comienza como una simple puesta en escena pronto se transforma en un intenso viaje entre la memoria, la política y los fantasmas del pasado.

    Recabarren es una obra poderosa y profundamente humana que revive la figura del fundador del movimiento obrero chileno, mostrando no solo al líder revolucionario, al periodista, al educador y al incansable defensor de los trabajadores, sino también al hombre detrás del símbolo: un ser apasionado, brillante y agotado por el peso de sus convicciones.

    Entre discusiones, rupturas teatrales y momentos cargados de humor, ironía y emoción, la obra recorre episodios fundamentales de su vida: su despertar intelectual, la creación de la prensa obrera, la organización sindical, sus enfrentamientos con el poder político y religioso, y el alto costo personal de dedicar la vida a una causa mayor que uno mismo.

    Pero Recabarren no es solo una reconstrucción histórica; es también una reflexión aguda sobre el presente. A través de un lenguaje metateatral y poético, la obra cuestiona el verdadero legado de las revoluciones, el desgaste de los ideales y la fragilidad de aquellos hombres que la historia transforma en monumentos.

    Con una atmósfera cargada de simbolismo, tensión ideológica y memoria social, Recabarren se convierte en una experiencia teatral intensa, emotiva y provocadora, que invita al espectador a mirar de frente el pasado político de Chile y preguntarse qué queda hoy de aquellos sueños de justicia, igualdad y transformación social.

  • En una noche suspendida entre la memoria, la furia y la muerte, un anciano Pablo de Rokha se enfrenta a los fantasmas de su propia existencia. Rodeado de papeles, vino, piedras y recuerdos, el legendario poeta chileno revive los episodios que marcaron su vida: el amor feroz por Winétt de Rokha, la tragedia de sus hijos perdidos, las luchas políticas que incendiaron su pensamiento, las disputas con la intelectualidad de su tiempo y la incansable batalla de un hombre que jamás supo doblarse ante nadie.

    “De Rokha” no es una biografía convencional: es una inmersión visceral en la mente y el corazón de uno de los personajes más intensos, contradictorios y apasionados de la literatura chilena. A través de una puesta en escena profundamente poética, la obra transforma al célebre escritor en un mito viviente; un toro herido, un profeta maldito, un padre devastado, un amante feroz, un revolucionario que convirtió la palabra en arma y la poesía en piedra.

    Entre recuerdos fragmentados, apariciones fantasmales y diálogos cargados de crudeza, humor y lirismo, el espectador presencia la construcción y destrucción de un hombre monumental que dedicó su vida a escribir con rabia, amar con violencia y vivir sin pedir permiso. Cada escena revela el precio de su genialidad, el peso de sus convicciones y la soledad inevitable de quien elige enfrentarse al mundo entero antes que traicionar su verdad.

    Con una estética intensa y profundamente teatral, “De Rokha” es un homenaje feroz al artista indomable, al hombre político, al padre quebrado y al poeta inmortal. Una obra sobre la creación, el dolor, la memoria y la lucha de un hombre cuya voz fue demasiado grande para su tiempo… y demasiado salvaje para ser olvidada.

  • En un rincón olvidado de la ciudad, donde la infancia se pudre antes de florecer, una familia lucha —o se destruye— bajo el peso de su propia sangre.

    Un padre quebrado, una madre que se apaga, dos niños que aprenden demasiado pronto lo que nadie debería saber… y una muerte que lo cambia todo.

    Malacrianza no es solo una obra: es un golpe seco al pecho. Un viaje crudo por la marginalidad, donde el amor se confunde con la violencia y la inocencia se deforma hasta volverse irreconocible.

    A través de escenas fragmentadas, voces que se cruzan y recuerdos que sangran, el espectador entra en un mundo donde no hay refugio. Donde la calle educa, el hambre enseña, y el cuerpo paga.

    Pancho y Girlén no juegan: sobreviven. Cantan en micros, esquivan manos, inventan futuros que nunca llegan. Mientras tanto, el padre —fantasma de sí mismo— se hunde en la culpa, la negación y el deseo más oscuro.

    Pero toda violencia deja huella.
    Y toda herida, tarde o temprano… responde.

    Una obra intensa, incómoda y profundamente humana, que expone sin filtros la fractura de la familia y la crudeza de una realidad que muchos prefieren no mirar.

     
  • En un patio trasero cualquiera, donde cuelga la ropa y se acumulan recuerdos, tres personajes se enfrentan a la noticia más devastadora: la madre ha muerto. Pero el verdadero temblor no proviene del deceso, sino de las palabras que alcanzó a pronunciar antes de partir. Palabras que derriban certezas, que ponen en duda la sangre, la identidad y los lazos más íntimos.

    Mamá Muerta nos sumerge en un drama cargado de humor ácido, ternura quebrada y estallidos de dolor. Carlos, el hijo solterón que entregó su vida al cuidado de su madre, se ve obligado a escuchar que quizá nunca fue su hijo. A su lado, Susana, la hermana resentida por el favoritismo materno, lidia con la herida de no haber sido suficientemente querida. Entre ellos, Bertolucci, una joven vinculada a la funeraria, oscila entre lo profesional y lo personal, revelando su propia vulnerabilidad mientras se convierte en testigo incómodo de la intimidad familiar.

    Con diálogos que pasan de la risa nerviosa al grito desgarrado, la obra desnuda lo más incómodo de las relaciones familiares: las deudas afectivas, los secretos guardados, las comparaciones hirientes. La muerte, lejos de ser un cierre, abre un abismo: ¿qué es lo que nos une realmente? ¿La sangre, los cuidados, la costumbre, o el amor?

    A medio camino entre el drama social y el absurdo existencial, Mamá Muerta es un espejo oscuro que interpela al espectador sobre el peso de la familia y la fragilidad de la identidad. Un teatro intenso, provocador y conmovedor, donde lo trágico y lo grotesco se abrazan en una ceremonia imposible de olvidar.

  • Tres personas suben a un ascensor.
    Solo una tenía un plan.

    En el corazón de una empresa fría y vertical, donde el éxito se firma sin mirar y las sonrisas son parte del uniforme, un hombre invisible ha sido elegido “Empleado del Mes”… todos los meses. Sin mérito. Sin razón. Sin ser visto.

    Alejo Rivademar observa. Calla. Piensa. Y espera.

    Cuando el ascensor se detiene, el tiempo también lo hace. Encerrados sin señal, sin salida clara, lo que comienza como una incomodidad cotidiana se transforma en una radiografía brutal del mundo moderno: el poder heredado, la sumisión elegante, el resentimiento silencioso.

    Pero Alejo no está atrapado.

    Está ejecutando.

    Con una calma inquietante, convierte la conversación en disección. Habla de filosofía, de teorías absurdas, del caos… y desliza una idea peligrosa: ¿y si el mundo pudiera arreglarse eliminando a unos pocos?

    Romina duda. Patricio se burla.
    Demasiado tarde.

    El aire pesa. El cuerpo cede. Las palabras se vuelven veneno antes que el veneno mismo.

    “EL EMPLEADO DEL MES” no es solo una obra: es un descenso elegante hacia lo inevitable. Un thriller psicológico donde el verdadero encierro no es el ascensor… sino el sistema que lo construyó.

    Y donde el más invisible…
    es el más peligroso.

  • En un departamento cualquiera, donde el silencio pesa más que los muebles, tres hombres conviven… después de haber muerto.

    No se ven en los espejos.
    No pueden tocar todo.
    No pueden irse.

    Pero pueden recordar.

    “Los Cucos” es una tragicomedia inquietante y profundamente humana que nos sumerge en la vida cotidiana de tres presencias atrapadas entre el mundo de los vivos y algo que aún no comprenden. Con reglas absurdas, humor filoso y diálogos cargados de memoria, la obra transforma lo sobrenatural en algo íntimo, casi doméstico.

    Caito es el más joven. Inquieto. Incómodo. Algo en él no encaja.
    Ulises arrastra un amor que lo mató.
    Rolo observa, entiende… y calla lo necesario.

    Todo fluye hasta que el cuerpo de Caito comienza a desaparecer.

    No es enfermedad.
    No es castigo.
    Es otra cosa.

    Mientras la realidad se fisura, los recuerdos emergen como golpes: la violencia, los errores, los nombres mal dichos… y las vidas que se pierden por ellos.

    “Los Cucos” no trata de fantasmas.
    Trata de lo que queda cuando nadie dice tu nombre correcto.
    De lo que pasa cuando la memoria falla.
    Y del momento exacto en que alguien, en algún lugar… te recuerda como realmente fuiste.

    Y entonces… algo se abre.

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