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Obras de teatro listas para montar, estudiar o interpretar — acceso digital inmediato.

  • En el interior de un teatro venido a menos, mientras se ensaya una nueva revista musical, Sexy Boom desnuda —con humor feroz y humanidad cruda— la trastienda del espectáculo chileno de los años ochenta.

    Tres bailarinas y su coreógrafo sobreviven entre lentejuelas, música nostálgica y órdenes gritadas. Ensayan, se provocan, se confiesan y se hieren. Aquí el camarín es ring, confesionario y trinchera. El cuerpo es herramienta de trabajo, moneda de cambio y campo de batalla. El arte, una excusa frágil para no hundirse.

    Lalo, el coreógrafo, sueña con el reconocimiento que nunca llegó. Se burla del sistema mientras lo obedece. Las bailarinas cargan historias de hambre, abuso, ambición y deseo de dignidad. Fabiola exige respeto; Rebeca se aferra al pasado glorioso; Soledad, la más joven, comienza a entender que la injusticia no se resuelve sola.

    Entre números musicales, discusiones violentas y risas obscenas, emerge una pregunta incómoda:
    ¿hasta dónde se puede ceder para seguir trabajando?

    Sexy Boom es una comedia amarga, una sátira social y un retrato feroz del poder, la precariedad y la resistencia femenina. Una obra que hace reír mientras aprieta la garganta. El espectáculo continúa, sí… pero el precio es alto.

  • “La Independencia de Chile” es un drama vibrante que nos transporta al corazón palpitante de la lucha por la libertad. Escrita en verso y situada en 1818, tras la devastadora derrota en Cancha Rayada, la obra nos revela un país tambaleante entre la desesperanza y la esperanza, donde el coraje de unos pocos definirá el destino de toda una nación.

    En el palacio de Santiago, el Director interino Luis de la Cruz se enfrenta al caos político, al miedo del pueblo y a las traiciones que amenazan desde dentro. Mientras la sombra del ejército español se cierne sobre la ciudad, los corazones de los patriotas se mantienen firmes, decididos a no rendirse. En medio del conflicto surge una historia íntima y poderosa: Clementina, hija de un sospechoso simpatizante realista, se debate entre el amor filial y su pasión patriótica. Su amor secreto por Alberto, un joven capitán patriota, encarna la fuerza redentora del amor y la juventud en tiempos de guerra.

    Con una mezcla de heroísmo, conspiración, fervor nacional y poesía, esta obra no solo celebra la victoria militar, sino también el espíritu inquebrantable del pueblo chileno. La tensión política, las intrigas en los salones del poder, los estallidos de coraje en el campo de batalla y los dilemas morales de los personajes hacen de esta pieza un retrato conmovedor de la libertad conquistada.

    Un espectáculo que emociona y enaltece, ideal para públicos escolares, conmemoraciones patrióticas o cualquier montaje que desee revivir con intensidad teatral uno de los momentos fundacionales de la historia de Chile.

  • En el bullicioso Valparaíso del siglo XIX, un misterioso joven llamado Florentino ha ascendido con esfuerzo y talento en una prestigiosa casa comercial. Admirado por su integridad y discreción, su presencia inquieta tanto a sus compañeros como a sus superiores, especialmente cuando empieza a despertar afectos y sospechas por igual.

    Pero Florentino guarda un secreto que podría hacerlo caer en desgracia en una sociedad gobernada por prejuicios y normas implacables. A su lado está su hermana Luisa, una mujer lúcida y apasionada que sueña con amar libremente, y que al mismo tiempo se ve atrapada por los límites que le impone su género. Cuando el amor, la envidia y la traición comienzan a enredar a todos los personajes, lo que está en juego ya no es solo una reputación, sino la posibilidad de vivir con dignidad y libertad.

    “La Mujer-Hombre” es una obra sorprendentemente moderna, audaz en su crítica al patriarcado y emocionante en su retrato de las pasiones humanas. Una historia de sacrificio, identidad y valentía, donde los papeles tradicionales se invierten y las máscaras sociales comienzan a caer. ¿Puede una mujer fingir ser hombre sin traicionarse a sí misma? ¿Hasta dónde es capaz de llegar por amor o justicia? Descúbrelo en esta emocionante y conmovedora pieza del teatro chileno del siglo XIX.

  • En el Chile del futuro imaginado por el siglo XIX —¡el año 2000!—, el ingenuo Inocencio Peñafiel llega al corazón del poder con una caja misteriosa bajo el brazo. Cree que contiene una fortuna, pero al entrar al Ministerio de Hacienda, se encontrará con algo más peligroso que la pobreza: la burocracia y la codicia.

    Entre plumas, sellos y decretos interminables, tres funcionarios —el solemne Ministro, el servil Oficial de Pluma y el calculador Oficial de Partes— rodean al ingenuo visitante con una mezcla de curiosidad y avaricia. ¿Qué habrá en la caja? ¿O acaso lo que brilla es el reflejo del engaño?

    Con humor punzante y una ironía brillante, Juan Rafael Allende convierte la oficina pública en un escenario de comedia política y farsa social, donde el poder, la corrupción y la inocencia se cruzan en un juego absurdo de apariencias.

    Una obra tan hilarante como lúcida, que anticipa un futuro ridículamente parecido a nuestro presente.
    💡 “El Cuento del Tío” es una radiografía de la eterna trampa entre el ingenuo que cree y el poderoso que se aprovecha.

  • Una noche oscura. Un campo de batalla. Un guerrero valiente recibe una profecía imposible: “Serás rey.” Desde ese momento, Macbeth, uno de los más nobles soldados de Escocia, se transforma en el protagonista de una espiral de ambición, sangre y delirio.

    Impulsado por una mujer de voluntad implacable, Macbeth se debate entre el deber y el deseo, entre lo que ve y lo que imagina, entre la profecía y la propia decisión. Los susurros de unas brujas misteriosas, los gritos en la noche y la mirada de los muertos lo acompañan en una escalada sin retorno hacia lo desconocido.

    Macbeth es una tragedia intensa, veloz y llena de imágenes inolvidables. Explora el poder corruptor del deseo, la fragilidad del alma humana y los límites entre lo real y lo fantástico. El lenguaje de Shakespeare en esta obra es afilado, brutal y poético. Cada escena nos hunde más en la oscuridad de un alma atormentada.

    Esta obra es ideal para quienes disfrutan de personajes complejos, giros sobrenaturales y cuestionamientos morales profundos. Una joya del teatro universal que sigue resonando en nuestros tiempos con fuerza devastadora.

  • En un pintoresco pueblo costero de Noruega, las aguas termales son la promesa de progreso, salud y prosperidad. La ciudad entera ha apostado su desarrollo económico a la fama de su balneario, considerado un verdadero tesoro natural. Todo parece ir viento en popa… hasta que un inesperado hallazgo pone en jaque la reputación del pueblo y enfrenta la verdad científica con los intereses de poder.

    “Un enemigo del pueblo”, de Henrik Ibsen, es una obra que arde con la vigencia de un conflicto eterno: ¿qué sucede cuando decir la verdad pone en riesgo el bienestar económico de muchos? ¿Quién defiende lo correcto cuando el precio es el aislamiento total?

    El doctor Stockmann, protagonista de esta historia, es un hombre convencido de su deber moral y científico. Pero su descubrimiento lo lleva a enfrentarse no solo con las autoridades, sino con la prensa, la comunidad y hasta su propio entorno familiar. Lo que comienza como una cruzada por la salud pública se transforma en una tormenta social que desnuda las tensiones entre el individuo y la masa, entre la ética y el pragmatismo, entre la libertad de expresión y la autocensura colectiva.

    Esta obra maestra del teatro moderno, escrita en 1882 pero más actual que nunca, invita a reflexionar sobre el valor de la verdad, el rol de la prensa, el miedo al cambio y el costo de sostener una voz disidente. Ideal para montajes contemporáneos con fuerza política y emocional, Un enemigo del pueblo es un retrato feroz de la sociedad en lucha con su conciencia.

  • No hay historia aquí.
    Hay un cuerpo ardiendo.

    El Ombligo de los Limbos es el grito de Antonin Artaud cuando el pensamiento deja de obedecer, cuando el lenguaje se vuelve insuficiente y el cuerpo toma la palabra. Este libro no se lee: se atraviesa.

    Artaud escribe desde el borde. Desde la enfermedad, la angustia, la lucidez extrema. Cada texto es una descarga: cartas furiosas, descripciones físicas insoportables, ataques contra la ley, la medicina, la literatura, la moral y el falso orden del espíritu. Nada busca consuelo. Nada quiere explicarse.

    Aquí el pensamiento se quiebra, se vitrifica, se congela. El cuerpo aparece como campo de fuerzas: vientre, nervios, cráneo, sangre, piel. La angustia no es un estado psicológico: es una materia activa, un fenómeno físico, una violencia real que corta el cordón de la vida.

    El libro avanza como un ritual sin escenario fijo. Artaud se expone entero: denuncia el engaño del lenguaje, la traición de las palabras, la hipocresía de los intelectuales, la brutalidad de un mundo que pretende clasificar lo que no puede ser clasificado.

    Este no es un texto para ser entendido. Es un texto para despertar. Para incomodar. Para recordar que el teatro, como la escritura, no nace de la forma, sino de una necesidad vital.

    El Ombligo de los Limbos es el lugar donde el espíritu pierde su máscara y el cuerpo habla sin permiso.

  • En una hacienda rusa, a orillas de un lago, un grupo de personajes busca darle sentido a su existencia a través del arte y el amor.
    Konstantin Treplev, un joven dramaturgo inconforme, sueña con revolucionar el teatro, pero su madre, la célebre actriz Irina Arkádina, rechaza sus intentos con frialdad y desdén. La llegada de Nina Zarechnaya, una joven llena de ilusión que anhela ser actriz, enciende las pasiones: Konstantin la ama intensamente, pero ella se siente atraída por el famoso escritor Boris Trigorin, amante de Arkádina.

    La calma del campo se convierte en un hervidero de emociones: amores no correspondidos, celos, rivalidades artísticas y sueños imposibles. La obra dentro de la obra, escrita por Konstantin y representada por Nina, es interrumpida y ridiculizada, reflejando el choque entre las viejas y nuevas formas de arte.

    A lo largo de los actos, los personajes revelan sus fragilidades: la inseguridad del artista joven, la vanidad de la actriz consagrada, la seducción del éxito literario y la vulnerabilidad de una muchacha que persigue un destino más grande que ella misma.
    El símbolo de la gaviota, abatida en un momento crucial, se convierte en metáfora de los ideales sacrificados, de la pureza quebrada y de la lucha del ser humano por encontrar su lugar.

    Sin necesidad de grandes gestos heroicos, Chéjov muestra que la verdadera intensidad está en lo cotidiano: en las palabras no dichas, en los silencios cargados de tensión, en la melancolía de un amor imposible.
    La Gaviota es un retrato magistral de la fragilidad de los sueños y de la eterna tensión entre la vida que deseamos y la que nos toca vivir.

  • En plena noche, cuando los movimientos se quiebran y las máscaras caen, Antonin Artaud irrumpe con una voz imposible de domesticar.

    El bluff surrealista no es una obra cómoda ni conciliadora. Es un grito escrito desde la fractura, una acusación directa contra un surrealismo que —según Artaud— traicionó su esencia al someterse a ideologías, partidos y consignas. Aquí no hay escenas tradicionales ni personajes múltiples: hay una conciencia en combustión, enfrentada al mundo, al arte y a la idea misma de revolución.

    Artaud desmonta la noción de cambio social como espectáculo externo y propone algo más inquietante: una revolución que comienza y termina en el interior del alma. El texto se mueve entre la lucidez y la rabia, entre la mística y el desprecio, cuestionando toda acción que no nazca de una transformación espiritual real.

    Este monólogo-manifiesto es una experiencia escénica intensa, ideal para montajes minimalistas, performáticos o rituales. Una obra que interpela directamente al espectador, lo incomoda, lo provoca y lo obliga a preguntarse qué significa, realmente, ser libre.

    No es un texto para agradar.
    Es un texto para despertar.

  • En un mundo donde el poder cambia de manos con la violencia de un relámpago, El círculo de tiza caucasiano plantea una pregunta simple y devastadora: ¿a quién pertenece realmente aquello que amamos?

    Cuando un régimen cae y la sangre corre por las calles, una mujer humilde toma una decisión que lo cambia todo. Grusche, sirvienta sin linaje ni fortuna, recoge a un niño abandonado en medio del caos. No es suyo. No debería hacerlo. Y sin embargo, lo hace. A partir de ese instante, su vida se convierte en una larga huida: montañas, hambre, frío, traiciones, renuncias. Amar, aquí, es un acto peligroso.

    Bertolt Brecht entrelaza esta historia íntima con una mirada ferozmente política. El amor maternal no se idealiza: se pone a prueba. La justicia no aparece como un templo sagrado, sino como un espacio frágil donde la inteligencia y la ironía pueden derrotar a la ley ciega. Azdak, juez imprevisible y burlón, desmonta el orden establecido con fallos que parecen absurdos, pero que revelan una lógica profundamente humana.

    La obra no busca consuelo, sino lucidez. Con canciones, narración directa y distanciamiento épico, Brecht nos obliga a mirar de frente: lo justo no siempre coincide con lo legal, y la verdadera propiedad nace del cuidado, no del privilegio.

    Una fábula política, poética y brutalmente vigente.

  • En una ciudad que se cree el centro del universo, un joven moribundo entra en escena como quien cruza un umbral invisible. Luca Fazio no grita, no milita, no discute: observa. Y al observar, revela. En el despacho sucio de un periódico político, los hombres vociferan consignas, celebran la violencia, opinan sobre la muerte ajena como si fuera una columna editorial más. Todo parece normal. Todo está podrido.

    Luca viene de Roma. Viene de la enfermedad. Viene del límite. No busca compasión ni redención. Busca coherencia. Mientras los otros hablan de patria, de honor y de enemigos, él recuerda que el cuerpo duele, que el aire falta, que la vida se agota. Y que cuando uno está cansado de vivir, no debería ser usado como herramienta por los que aún juegan a la política.

    La obra se convierte entonces en un duelo asimétrico: no entre dos ideologías, sino entre la retórica vacía y la verdad desnuda. Luca enfrenta a Paroni sin discursos grandilocuentes, sin proclamas. Lo enfrenta con lógica, con ironía, con una calma aterradora. El poder cambia de manos sin un solo disparo.

    Pirandello construye aquí una tragedia seca, casi quirúrgica, donde la violencia mayor no es física sino moral. Nadie queda a salvo: ni el político, ni el periodista, ni el espectador. Porque la pregunta final no es quién tiene razón, sino quién se atreve a mirar su propia miseria sin convertirla en bandera.

  • Una tierra dormida.
    Unos hombres que deciden despertarla.

    “Viva la República” no es solo una obra histórica: es una explosión de ideas, cuerpos y sueños en medio de una colonia que no sabe que está a punto de quebrarse.

    Desde Europa llegan palabras peligrosas: libertad, igualdad, razón. Pero al tocar América, esas palabras cambian. Se ensucian con barro, con sangre, con deseo.

    Tres hombres —un soñador, un ambicioso y un estratega— se atreven a imaginar lo imposible: una república en un mundo donde todo pertenece al rey. No tienen ejército. No tienen poder. Solo tienen una idea… y eso basta para encender el fuego.

    A su alrededor, mujeres que sienten antes de entender. Que observan cómo el mundo tiembla. Que tejen, aman, temen… mientras algo invisible se acerca.

    Pero toda revolución tiene su sombra.

    La traición no llega con estruendo. Llega suave. Cercana. Inevitable.

    Y entonces… todo cae.

    O quizás no.

    Porque en esta obra, la historia no termina: se repite, se mezcla, se sueña. Los muertos siguen hablando. Las ideas no se hunden. Flotan.

    “Viva la República” es teatro vivo, poético y brutal.
    Una obra que no cuenta el pasado… lo hace estallar en el presente.

  • La puesta en escena, que cuenta con el apoyo del Fondart Bicentenario, entrecruza canto y bailes, colores y texturas para representar distintos pasajes de nuestro patrimonio teatral, con diez actores en escena que dan vida a más de cuarenta personajes. “Camila, la patrióta de Sud-América”, de Camilo Henríquez (1810), “La Independencia de Chile”, de José Antonio Torres (1840), “La batalla de Tarapacá”, de Carlos Segundo Lathrop (1880), y “La República de Jauja”, de Juan Rafael Allende (1900) son las obras escogidas como punto de partida para este festivo montaje. Algunas de ellas fueron publicadas en una antología de dramaturgia que encargara el presidente Montt con motivo del centenario de la República, pero ninguna ha vuelto a presentarse después de su estreno en alguno de los teatros nacientes de nuestra ciudad.
  • En un país suspendido frente a las cámaras, a minutos de un anuncio histórico, algo falta. No es un discurso. No es una orden. Es la Roza.

    Fotosíntesis por “No” la Roza es una obra feroz y visionaria que cruza política, sexualidad, religión y medios de comunicación en una puesta en escena fragmentada y simultánea. Mientras un General ensaya su victoria televisiva, la transmisión se contamina. Un joven quiere ser estrella mirando pornografía. Una mujer sangra y recuerda. Otra gana la lotería y predica la pureza. Un ángel no logra bajar a la tierra. Un niño corre con un objeto que nadie puede recuperar.

    La obra no explica: expone. Los cuerpos hablan antes que las ideas. La televisión se vuelve altar. El sexo, mercancía. La flor, herida. Todo ocurre al mismo tiempo, como un país que no logra ordenar su memoria.

    Ramón Griffero construye un teatro de imágenes, de choque, de poesía violenta, donde la dictadura no se nombra: se filtra. La Roza irrumpe en la pantalla, en el cuerpo, en la historia, desarmando el lenguaje oficial y obligando al espectador a mirar aquello que fue ocultado.

    Una obra indispensable del teatro chileno contemporáneo. Incómoda. Bellísima. Radical. Un ritual escénico donde la vida insiste incluso bajo las bombas.

  • "Como en Santiago" es una comedia de costumbres tan vigente como mordaz. Ambientada en un tranquilo pueblo chileno del siglo XIX, nos adentra en el mundo de una familia que, empeñada en aparentar lo que no es, cae en los enredos del amor, el arribismo y la ignorancia ilustrada.

    Doña Ruperta, matriarca voluntariosa, vive obsesionada con transformar su hogar en una imitación perfecta de la capital. Su hija Dorotea, criada en ese delirio de grandeza, sueña con galanes refinados, vestidos parisinos y matrimonios a la velocidad del vapor santiaguino. Todo parece ir sobre ruedas hasta que aparece Faustino Quintalegre, un diputado capitalino cuya labia encantadora desata el caos.

    En una sola noche, Dorotea abandona a su prometido provincial, Silverio, y apuesta todo a Faustino, un hombre que la halaga pero oculta intenciones más convenientes que románticas. Entre tanto, Inés —la sobrina huérfana y olvidada— observa en silencio y desde la sombra, cargando con un amor que no puede confesar y una dignidad que eclipsa a todos los personajes.

    Con diálogos filosos, personajes ridículos y situaciones hilarantes, esta obra retrata con agudeza la imitación absurda de los hábitos urbanos, el clasismo encubierto en la vida provinciana y el eterno conflicto entre apariencia y autenticidad. Una joya del teatro chileno decimonónico que todavía hace reír —y pensar— sobre quiénes somos y a quiénes queremos parecer.

  • En las sombras del Chile de comienzos del siglo XX, un hombre llamado Emilio Dubois se convierte en el símbolo de un país desgarrado entre la miseria y la moral.
    Este drama, inspirado en hechos reales, recorre su descenso desde el crimen hasta la redención imposible. Lo vemos asesinar, ocultarse entre cuecas y borrachos, burlar la policía y enfrentarse al destino con la calma de quien ya lo ha perdido todo.
    Pero en la cárcel, Dubois se revela humano: ama, se casa, reza, reniega de los curas y pide solo una cosa antes del fusilamiento: que su mujer y su hijo sean protegidos por el país que lo condena.
    Captura y Fusilamiento de Dubois” es más que una historia policial: es un espejo de la sociedad chilena de su tiempo.
    Su último grito —“¡Justicia, pero para todos!”— resuena más allá del cadalso, exigiendo igualdad ante la ley en un país que aún hoy parece no haberla alcanzado.
    Una tragedia moderna con corazón obrero y voz de denuncia.  
  • En la oscura corte de Dinamarca, un joven príncipe se debate entre la razón y la locura cuando el fantasma de su padre asesinado le encomienda una misión imposible: vengar su muerte. Hamlet es mucho más que una historia de venganza; es una profunda exploración de la conciencia humana, la traición, el amor frustrado, y la decadencia de la moral en los pasillos del poder.

    Con un lenguaje poético, lleno de imágenes potentes y reflexiones filosóficas, esta obra de Shakespeare nos sitúa frente a los dilemas más íntimos del alma: ¿Qué es la justicia? ¿Dónde termina el deber y comienza la venganza? ¿Podemos confiar en lo que vemos? A través de un protagonista agudo, melancólico y contradictorio, el espectador recorre un paisaje emocional lleno de intrigas, juegos de poder y preguntas sin respuestas.

    Hamlet es, sin duda, una de las piezas más universales y conmovedoras del teatro clásico. Su genialidad reside en que, aunque se desarrolla en una corte lejana y aristocrática, toca fibras profundamente humanas. Acompaña a este príncipe en su búsqueda de sentido, en su dolor por una madre que ha vuelto a casarse demasiado pronto, en su rabia por un mundo podrido de mentiras y apariencias. Una historia donde cada palabra importa, donde cada gesto oculta una intención, y donde la muerte no es el final, sino el principio de todo.

  • La ópera de los tres centavos es una sátira feroz sobre la corrupción, la hipocresía social y el capitalismo, ambientada en los barrios bajos de Londres. La historia gira en torno a Macheath, alias “Mackie Navaja”, un criminal carismático que se casa en secreto con Polly Peachum, hija del empresario de mendigos Jonathan Peachum. Este matrimonio desata el conflicto central, ya que Peachum, ofendido por la deshonra familiar, decide vengarse denunciando a Macheath a la policía. Sin embargo, Macheath mantiene una amistad secreta con el jefe de policía, el corrupto Brown, lo que complica su arresto.

    A lo largo de la obra, se revela la decadencia de todas las instituciones: la religión (a través del reverendo Kimball), la policía, el matrimonio, la caridad y el orden social mismo. Las prostitutas, los mendigos y los criminales aparecen como figuras más reales y humanas que las autoridades. Brecht rompe con las convenciones teatrales tradicionales usando canciones que interrumpen la acción dramática para distanciar emocionalmente al espectador y fomentar una reflexión crítica.

    La obra culmina con un giro irónico: justo cuando Macheath va a ser ejecutado, un mensajero real aparece, lo indulta y le concede un título y una pensión, denunciando así el absurdo de la redención burguesa y el oportunismo institucional.

    La obra se mueve entre la sátira y la farsa, desenmascarando la doble moral de la sociedad moderna. ¿Quién es más criminal: el ladrón que actúa en la calle o el empresario que explota la miseria humana? ¿Dónde termina el delito y empieza el negocio?

    Brecht lanza estas preguntas al escenario con una música irresistible, personajes que quiebran la cuarta pared, y una serie de canciones inolvidables que convierten cada acto en una reflexión punzante. La ópera de los tres centavos no busca hacerte llorar, sino despertar tu pensamiento. Es un espectáculo lleno de humor oscuro, belleza grotesca y una crítica directa a las estructuras sociales que siguen vigentes hasta hoy.

    Ideal para compañías con interés en el teatro político, el teatro musical crítico y propuestas escénicas que buscan impactar, conmover… y hacer pensar.

  • En una elegante casa noruega, Nora Helmer parece tenerlo todo: una familia amorosa, una vida cómoda y la promesa de una nueva estabilidad económica. Sin embargo, bajo esa aparente perfección, se oculta un secreto que desafía las normas sociales, las leyes y los límites del amor conyugal.

    Casa de muñecas, obra cumbre del realismo moderno, nos introduce en un mundo de apariencias, manipulaciones y sacrificios silenciosos. Nora, tierna y vivaz, ha cometido una falta en nombre del amor, pero ese acto de devoción amenaza con volverse en su contra cuando su pasado llama a la puerta en forma de chantaje. A medida que los días festivos se acercan y la felicidad conyugal se ve amenazada, las grietas en la estructura del matrimonio se hacen cada vez más visibles.

    Henrik Ibsen nos entrega una historia intensa, donde las pequeñas acciones adquieren una magnitud devastadora, y donde la verdadera revolución ocurre en el alma de una mujer que se atreve a pensar por sí misma. Esta obra no solo retrata el rol de la mujer en la sociedad del siglo XIX, sino que lo cuestiona radicalmente, dejando en el espectador una inquietud que traspasa el tiempo.

    Una joya del teatro universal que conmueve, incomoda y transforma.

  • El enfermo imaginario es una comedia ingeniosa y aguda de Molière que mezcla sátira, amor, engaños y muchas lavativas. La historia sigue a Argan, un hombre completamente convencido de estar gravemente enfermo, aunque su único síntoma real parece ser su dependencia de los médicos y medicamentos. Su mundo gira en torno a recetas, enemas y diagnósticos dudosos, mientras que su criada Antonia intenta, con sarcasmo y picardía, devolverle un poco de sentido común.

    A este caos se suma Angélica, su hija, enamorada de un joven que su padre rechaza por no ser médico, y Belisa, la segunda esposa de Argan, que lo cuida con devoción… o al menos eso aparenta. El deseo de Argan de tener un yerno doctor da pie a un desfile de personajes ridículos, discursos científicos absurdos y una crítica feroz al sistema médico de la época.

    Llena de escenas delirantes, música, bailes, y hasta intermedios cómicos, esta obra no solo ofrece risas, sino también una mirada inteligente sobre el poder, la hipocresía y la confianza ciega en la autoridad. Ideal para públicos que disfrutan del teatro clásico, la sátira social y las historias de amores contrariados con un fondo de crítica brillante.

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