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Ambientada en la Venecia del siglo XVII, Volpone es una sátira aguda de la codicia humana. La historia gira en torno a Volpone, un adinerado noble sin herederos que finge estar moribundo para aprovecharse de sus pretendidos herederos. Junto a su astuto sirviente Mosca, Volpone manipula a tres codiciosos: Voltore, un abogado; Corbaccio, un viejo avaro; y Corvino, un mercader celoso, quienes le colman de regalos con la esperanza de ser nombrados en su testamento.
Mosca se convierte en el maestro de ceremonias de estas farsas, sacando provecho de todos. El plan se complica cuando Corvino ofrece a su esposa, Celia, para entretener a Volpone, con la esperanza de asegurar la herencia. Volpone, cegado por la lujuria, acepta, lo que termina desencadenando una serie de eventos legales y enredos judiciales que revelan las maquinaciones de todos los personajes.
La sátira alcanza su punto máximo cuando Volpone decide hacerse pasar por muerto para observar las reacciones de los herederos. Sin embargo, Mosca se extralimita en su ambición, y finalmente ambos son descubiertos. La justicia veneciana interviene, castigando severamente a todos los implicados, especialmente a los más corruptos y codiciosos.
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¿Puede una noche sellar el destino de un hombre para toda la eternidad?
En una Salamanca envuelta por la niebla del alma, Don Félix de Montemar —galán, jugador, duelista, y seductor sin escrúpulos— camina con paso seguro por las calles del pecado y el olvido. Ha conquistado a Elvira Pastrana, ha jugado con su corazón, y la ha dejado rota. Pero el amor, cuando es verdadero, no se extingue: florece o maldice. Y Elvira... no ha olvidado.
La Estudiantina es un relato poético, vibrante y estremecedor. Una adaptación contemporánea del clásico romántico de Espronceda, escrita por Amparo Romero, que mantiene la esencia trágica de la obra original y la actualiza con un lenguaje escénico potente, cinematográfico y simbólico. El espectador es arrastrado por las calles nocturnas de una ciudad dormida, por jardines en los que la locura florece, por tabernas donde la muerte apuesta con los vivos, y por cementerios donde las puertas no solo se abren… también esperan.
Narrada desde la voz grave y lírica de un Guardia Civil, esta pieza nos enfrenta con la sombra de nuestros actos, con el precio del desprecio, y con la certeza de que todo amor traicionado deja huellas… incluso más allá de la vida. Elvira no busca venganza: solo espera. Don Félix no teme al duelo, pero ignora que su verdadero enemigo no está afuera… sino en su propia conciencia.
Una obra perfecta para quienes aman la belleza del verso, el misterio de lo sobrenatural y las historias de amor que no mueren: se transforman.
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santaImaginá un mundo donde los sueños no se sueñan: se fabrican. Así arranca El mejor sueño de todos los tiempos, una aventura teatral rebosante de imaginación, ternura y humor.
Nonino, un entrañable ex fabricante de sueños, nos introduce en los Estados del Sueño, un universo paralelo en donde el trabajo de soñar es cosa seria. Sus hijas, Lila y Blanca, heredan el oficio: una se encarga de los sueños bellos, la otra, de las pesadillas. Todo funciona como un perfecto engranaje... hasta que Blanca se rebela. ¿Qué pasa cuando quien fabrica pesadillas quiere empezar a soñar en colores?
Lo que sigue es una travesía fantástica. Lila, decidida a encontrar a su hermana, se lanza en una odisea que cruza distintos mundos dentro del mismo sueño. Se encontrará con una cazadora de ruidos, un portero emocional, un cazador excéntrico y elementos escurridizos como ratones rojos, tortugas mensajeras o globos que estallan sueños.
Con diálogos chispeantes, personajes inolvidables y escenas cargadas de magia, esta obra nos habla de lo invisible: de los vínculos, del valor de elegir un camino propio y de cómo construir en lugar de solo soñar. Ideal para toda la familia, mezcla poesía, comedia y ternura en partes iguales.
El mejor sueño de todos los tiempos no es solo una historia, es una experiencia sensorial que evoca lo que todos necesitamos: un buen sueño que nos despierte a lo mejor de nosotros mismos.
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Ópera, teatro, danza, circo, música, performances, espectáculos en vivo… Las artes escénicas pueden adquirir diversas y muy variadas formas y detrás de cada una de ellas se encuentran los técnicos y diseñadores de las artes escénicas, un grupo humano clave en el desarrollo cultural del país y cuya experiencia, muchas veces aprendida en la práctica y a través de maestros, pasa desapercibida para el espectador. Diseñadores, iluminadores, escenógrafos, vestuaristas, tramoyas, sonidistas, artesanos y tantos otros dan vida a un espectáculo en que cada elemento que aparece en escena es producto de su experiencia, creatividad y saberes que, dentro de un proceso y un lenguaje común, permiten crear una experiencia única e irrepetible. Valorizar, ejemplificar y dar cuenta de su labor, es el principal objetivo de la colección Herramientas para los Técnicos en Artes Escénicas, realizada por el Consejo de la Cultura y las Artes de la Región Metropolitana en conjunto con la Agrupación de Diseñadores, Técnicos y Realizadores Escénicos (ADTRES). Así, para fortalecer las capacidades y competencias de los técnicos de las artes escénicas y establecer un lenguaje común que permita elevar los estándares de un sector altamente dinámico, se abordan como temas de esta colección: el diseño de las áreas creativas; las regulaciones vigentes para la protección social y seguridad de los trabajadores y la habilidades necesarias para despeñarse en este oficio.
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Van Gogh no se mató.
Fue matado.Eso afirma Antonin Artaud en este texto incendiario escrito poco después de salir del encierro psiquiátrico. Aquí no hay biografía ordenada ni análisis académico: hay un grito. Un ajuste de cuentas. Una acusación sin anestesia contra la sociedad moderna.
Para Artaud, Van Gogh no estaba loco. Estaba demasiado lúcido. Veía lo que los demás no podían soportar ver. Su pintura no embellecía el mundo: lo desnudaba, lo hacía convulsionar, lo obligaba a mostrar su podredumbre y su belleza a la vez. Cada pincelada era una amenaza contra el orden establecido.
La psiquiatría, la moral burguesa, la familia, la cultura oficial: todos aparecen como fuerzas de contención, como guardianes de una normalidad enferma. El doctor que debía cuidarlo, según Artaud, fue uno de sus verdugos. No lo golpeó, no lo encerró a la fuerza: le apagó el pensamiento, lo obligó a pintar para no pensar, a producir para no revelarse.
Este texto convierte a Van Gogh en algo más que un pintor: lo vuelve un campo de batalla entre cuerpo, espíritu y sociedad. Su muerte no es un acto privado, sino un ritual colectivo, una ejecución limpia, aceptada, casi invisible.
Leer esta obra es entrar en una zona peligrosa: allí donde el arte deja de ser decoración y se vuelve una fuerza que quema.
Una obra incómoda, feroz, necesaria.
Un manifiesto para todos los que alguna vez fueron llamados “locos” por negarse a obedecer. -
Un cuerpo habla. Pero no es uno.
Son muchos. Son todos.TUS DESEOS EN FRAGMENTOS no cuenta una historia: la desarma.
Un hombre —o lo que queda de él— recorre su mente como si fuera un museo en ruinas. Salas abiertas, recuerdos sin orden, amantes que se confunden, cuerpos que se buscan y se pierden antes de tocarse realmente.
Aquí el amor no es promesa: es intento.
El deseo no es plenitud: es urgencia.
La identidad no es fija: es un reflejo que cambia según quién mira.Entre encuentros sexuales fugaces, fantasías no cumplidas, violencia íntima y memorias que sangran, emergen preguntas incómodas:
¿A quién amamos realmente?
¿A quién imaginamos?
¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?Las escenas se cruzan como sueños: un chat erótico, una despedida que nunca ocurre, un viaje que no fue, un cuerpo que cae, una historia que se repite. Todo sucede al mismo tiempo. Todo se rompe.
Y en el fondo… una certeza silenciosa:
la vida no se vive completa… se vive en fragmentos.Una obra cruda, poética y brutalmente contemporánea que convierte el escenario en un espejo incómodo donde el espectador no observa… se reconoce.



















