Lamento Y Duelo

  • Cuatro mujeres. Cuatro vidas entrelazadas por el paso del tiempo, los achaques de la edad y una amistad a prueba de pastillas, secretos y licor sudafricano. Bichocanasto —también conocida como La Reunión— es una obra tan desopilante como humana, que convierte una simple tarde de juego en una montaña rusa de emociones, verdades a medias y confesiones tan crudas como hilarantes.

    Rene, Nidia, Amanda y Olga se reúnen en casa para tomar el té, intercambiar anécdotas, quejarse de sus nueras y recordar viejos amores. Pero lo que comienza como un encuentro cotidiano se transforma poco a poco en una tragicomedia vibrante, donde la muerte irrumpe con una ironía brutal y la vejez se vive con rabia, ternura, lucidez y mucho humor ácido.

    Entre canciones de radio, jugadas de cartas inventadas, reflexiones existenciales y la embriaguez que mezcla licor con ansiolíticos, estas mujeres desafían el lugar que la sociedad les impone. No son abuelas dóciles ni viudas silenciosas: son sobrevivientes que encuentran en el delirio colectivo una forma de sostenerse ante el absurdo de lo cotidiano.

    Con diálogos brillantes, humor negro y una visión aguda sobre el rol de la mujer mayor en la familia y en la cultura, Bichocanasto es una obra inolvidable que hace reír, pensar y emocionarse, todo al mismo tiempo. Ideal para ser disfrutada por públicos adultos que buscan una experiencia teatral ácida, empática y profundamente contemporánea.

  • En un patio trasero cualquiera, donde cuelga la ropa y se acumulan recuerdos, tres personajes se enfrentan a la noticia más devastadora: la madre ha muerto. Pero el verdadero temblor no proviene del deceso, sino de las palabras que alcanzó a pronunciar antes de partir. Palabras que derriban certezas, que ponen en duda la sangre, la identidad y los lazos más íntimos.

    Mamá Muerta nos sumerge en un drama cargado de humor ácido, ternura quebrada y estallidos de dolor. Carlos, el hijo solterón que entregó su vida al cuidado de su madre, se ve obligado a escuchar que quizá nunca fue su hijo. A su lado, Susana, la hermana resentida por el favoritismo materno, lidia con la herida de no haber sido suficientemente querida. Entre ellos, Bertolucci, una joven vinculada a la funeraria, oscila entre lo profesional y lo personal, revelando su propia vulnerabilidad mientras se convierte en testigo incómodo de la intimidad familiar.

    Con diálogos que pasan de la risa nerviosa al grito desgarrado, la obra desnuda lo más incómodo de las relaciones familiares: las deudas afectivas, los secretos guardados, las comparaciones hirientes. La muerte, lejos de ser un cierre, abre un abismo: ¿qué es lo que nos une realmente? ¿La sangre, los cuidados, la costumbre, o el amor?

    A medio camino entre el drama social y el absurdo existencial, Mamá Muerta es un espejo oscuro que interpela al espectador sobre el peso de la familia y la fragilidad de la identidad. Un teatro intenso, provocador y conmovedor, donde lo trágico y lo grotesco se abrazan en una ceremonia imposible de olvidar.

  • En un Santiago lluvioso de los años sesenta, una casa elegante esconde un campo de batalla íntimo.
    Una joven prostituta entra por error —o por destino— al living de una familia que vive de las apariencias. Lo que comienza como una solución práctica se convierte en una grieta irreparable.

    Nancy, vital, irónica y brutalmente honesta, acepta reemplazar a una empleada doméstica. Allí conoce a Lola, una mujer olvidada, antigua cupletista, madre incómoda, memoria viva de un pasado que nadie quiere recordar. Entre tragos, canciones y confesiones, ambas descubren que comparten algo más profundo que la marginalidad: la lucha por no desaparecer.

    Mientras tanto, Paula, dueña de casa, construyó su identidad negando sus orígenes. Su obsesión por el estatus la ha llevado a encerrar a su madre y a vaciar de sentido su propio matrimonio. Carlos Alberto, su marido, sobrevive refugiado en el billar y en recuerdos de un tiempo donde soñó ser otra cosa.

    La obra cruza con humor ácido y crudeza temas incómodos: la prostitución visible y la invisible, la hipocresía de clase, la maternidad fallida, la memoria artística como amenaza, y la violencia simbólica del “buen vivir”.

    Rivano no juzga: expone.
    Y lo hace con una lengua viva, popular, musical, ferozmente chilena.

    ¿Dónde estará la Jeannette? no busca respuestas fáciles.
    Golpea donde duele.
    Y obliga a mirar de frente aquello que se esconde bajo el mantel bien planchado.

  • Los Persas de Esquilo es una obra única dentro del teatro clásico griego: en lugar de retratar mitos, dramatiza un hecho histórico reciente desde la perspectiva de los vencidos. Ambientada en la ciudad de Susa, capital del imperio persa, la tragedia nos sitúa tras la expedición militar del rey Jerjes contra Grecia, con una atmósfera cargada de ansiedad, presagios y presentimientos.

    Desde la voz colectiva del Coro de ancianos, hasta la solemne figura de Atosa, madre del rey, la obra despliega una red de emociones: orgullo, temor, desconsuelo y fatalismo. Cuando un mensajero irrumpe con noticias del frente, el esplendor imperial persa comienza a desmoronarse. A través de una narración vívida y brutal, Esquilo retrata el colapso de una potencia ante la resistencia helénica, sin necesidad de mostrar el campo de batalla: lo que estremece es la resonancia del desastre en quienes lo esperan en casa.

    Con la aparición espectral de Darío, símbolo del pasado glorioso, la tragedia adquiere un tono casi profético. ¿Cuál es el precio de la soberbia? ¿Qué ocurre cuando un imperio desafía a los dioses y sobrestima su poder? En un cierre conmovedor, Los Persas nos invita a reflexionar sobre la fragilidad del poder, el respeto a los límites humanos y la dignidad ante la derrota. Una obra profundamente conmovedora, vigente y poderosa en su mensaje.

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