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Ópera, teatro, danza, circo, música, performances, espectáculos en vivo… Las artes escénicas pueden adquirir diversas y muy variadas formas y detrás de cada una de ellas se encuentran los técnicos y diseñadores de las artes escénicas, un grupo humano clave en el desarrollo cultural del país y cuya experiencia, muchas veces aprendida en la práctica y a través de maestros, pasa desapercibida para el espectador. Diseñadores, iluminadores, escenógrafos, vestuaristas, tramoyas, sonidistas, artesanos y tantos otros dan vida a un espectáculo en que cada elemento que aparece en escena es producto de su experiencia, creatividad y saberes que, dentro de un proceso y un lenguaje común, permiten crear una experiencia única e irrepetible. Valorizar, ejemplificar y dar cuenta de su labor, es el principal objetivo de la colección Herramientas para los Técnicos en Artes Escénicas, realizada por el Consejo de la Cultura y las Artes de la Región Metropolitana en conjunto con la Agrupación de Diseñadores, Técnicos y Realizadores Escénicos (ADTRES). Así, para fortalecer las capacidades y competencias de los técnicos de las artes escénicas y establecer un lenguaje común que permita elevar los estándares de un sector altamente dinámico, se abordan como temas de esta colección: el diseño de las áreas creativas; las regulaciones vigentes para la protección social y seguridad de los trabajadores y la habilidades necesarias para despeñarse en este oficio.
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Este no es un libro cómodo.
El teatro y su doble es una herida abierta.Antonin Artaud escribe desde el borde, contra un teatro domesticado, intelectual, obediente al texto y al buen gusto. Para él, el teatro occidental está enfermo porque ha olvidado su origen ritual, su potencia física, su capacidad de actuar sobre el cuerpo antes que sobre la razón.
Aquí, el teatro es comparado con la peste: una fuerza invisible que desarma el orden social, hace caer las máscaras y obliga a los seres humanos a enfrentarse con lo que esconden. Artaud no busca representar la realidad, sino provocarla. Quiere un teatro que ataque los nervios, que queme el lenguaje, que sacuda al espectador como un cataclismo.
El texto proclama el nacimiento del Teatro de la Crueldad, una crueldad entendida como necesidad vital, como rigor sin concesiones. Un teatro hecho de gritos, silencios, música, cuerpos en trance, luces violentas y gestos precisos. Un teatro donde el actor no interpreta: encarna.
Inspirado por rituales orientales, por la alquimia, por la peste, Artaud propone un arte que deje de ser espectáculo y vuelva a ser experiencia. Nada de psicología, nada de literatura muerta. El escenario se transforma en un campo de fuerzas donde se libera lo reprimido y se expone lo imposible.
Leer El teatro y su doble es entrar en una visión extrema del arte escénico. No ofrece respuestas tranquilizadoras. Ofrece una pregunta feroz:
¿y si el teatro aún pudiera cambiar la vida? -
Una conversación donde solo una habla, pero dos se enfrentan en silencio.
En la noche de Navidad, dos actrices se encuentran por casualidad en un café. Una está casada, con hijos, y llega con una cesta llena de regalos; la otra, soltera, sola, silenciosa. Lo que parece ser un saludo amable se convierte en una confesión, un ataque, una necesidad urgente de reafirmar el lugar que se ocupa en el mundo, en el amor y en la vida.
A lo largo de esta obra corta pero intensísima, una sola voz llena el espacio, mientras la otra escucha sin emitir palabra, dejando que la marea de emociones, celos, recuerdos y sospechas se despliegue como un espejo oscuro.
¿Qué es más fuerte: gritar o resistir en silencio? ¿Quién domina cuando una domina la escena y la otra apenas parpadea?
August Strindberg, con maestría psicológica y minimalismo escénico, nos entrega una pieza para dos actrices donde lo que no se dice es tan potente como lo que se dice. Ideal para propuestas íntimas, montajes intensos y trabajos actorales de alto nivel, “La Más Fuerte” es una obra de confrontación silenciosa, dolor profundo y poder invisible. Una joya del teatro moderno que pone a prueba la tensión, la mirada y el juicio del público. -
El General Daza es una farsa política chispeante escrita en pleno 1879 por Juan Rafael Allende, donde la sátira y la picardía se convierten en armas de denuncia y orgullo nacional. Ambientada en un teatro de La Paz durante una noche de máscaras, la obra desenmascara —literal y simbólicamente— la decadencia moral, el autoritarismo grotesco y la ineptitud de las élites militares bolivianas frente a la ocupación chilena de Antofagasta.
Con personajes caricaturescos, versos ágiles y situaciones absurdas, esta obra retrata cómo un grupo de ciudadanos chilenos, con ingenio y valentía, desafía el poder desde el corazón del absurdo. Entre ellos destaca una mujer audaz, Filomena, y un "roto chileno" que —con humor e irreverencia— se convierte en símbolo de dignidad, coraje y resistencia popular.
La pieza combina crítica política, humor mordaz y aguda observación social, reflejando el sentir popular del pueblo chileno en tiempos de tensión geopolítica. Es una joya de la dramaturgia patriótica satírica, perfecta para montajes contemporáneos que deseen rescatar memoria histórica desde la comedia.
Ideal para públicos que disfrutan del humor político, el teatro popular y la crítica social con tintes de carnaval y rebelión.
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Un cuerpo habla. Pero no es uno.
Son muchos. Son todos.TUS DESEOS EN FRAGMENTOS no cuenta una historia: la desarma.
Un hombre —o lo que queda de él— recorre su mente como si fuera un museo en ruinas. Salas abiertas, recuerdos sin orden, amantes que se confunden, cuerpos que se buscan y se pierden antes de tocarse realmente.
Aquí el amor no es promesa: es intento.
El deseo no es plenitud: es urgencia.
La identidad no es fija: es un reflejo que cambia según quién mira.Entre encuentros sexuales fugaces, fantasías no cumplidas, violencia íntima y memorias que sangran, emergen preguntas incómodas:
¿A quién amamos realmente?
¿A quién imaginamos?
¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?Las escenas se cruzan como sueños: un chat erótico, una despedida que nunca ocurre, un viaje que no fue, un cuerpo que cae, una historia que se repite. Todo sucede al mismo tiempo. Todo se rompe.
Y en el fondo… una certeza silenciosa:
la vida no se vive completa… se vive en fragmentos.Una obra cruda, poética y brutalmente contemporánea que convierte el escenario en un espejo incómodo donde el espectador no observa… se reconoce.
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Un joven camina por la ciudad como si fuera un templo en ruinas.
No busca placer. No busca amor. No busca poder.
Busca pureza. Busca martirio. Busca santidad.Andrés no vive la fe: la sangra.
Se marca el cuerpo. Castiga su deseo. Renuncia al goce. Persigue la perfección como si fuera una herida abierta. En un mundo atravesado por la miseria, la violencia, la represión, la marginalidad y la hipocresía moral, su espiritualidad se transforma en un delirio místico que lo empuja cada vez más lejos de la humanidad.A su alrededor, orbitan figuras tan humanas como rotas:
una abuela fanática, que convierte la religión en control y miedo;
Esteban, el amigo que ama la vida pero teme al vacío;
María, la ternura atrapada entre fe y deseo;
sacerdotes, delincuentes, travestis, clientas, militares, pobres, víctimas y verdugos que construyen un paisaje urbano donde lo sagrado y lo monstruoso conviven sin fronteras.La ciudad se vuelve altar.
La calle se vuelve confesionario.
El cuerpo se vuelve templo.
La fe se vuelve enfermedad.Éxtasis o La Senda de la Santidad es una obra brutalmente poética que cruza misticismo cristiano, erotismo, violencia social, delirio religioso, represión sexual y crítica política. Un viaje al interior de una mente que confunde salvación con destrucción y pureza con aniquilación.
Aquí la santidad no es luz.
Es fiebre.
Es obsesión.
Es abismo.Una dramaturgia intensa, visceral y simbólica, donde la espiritualidad se convierte en carne, la carne en sacrificio, y el sacrificio en una pregunta sin respuesta:
¿qué ocurre cuando alguien intenta ser santo en un mundo enfermo?



















