Biblioteca

Obras de teatro listas para montar, estudiar o interpretar — acceso digital inmediato.

🎭 N° Actrices 👩

🎭 N° Actores 👨

🎭 N° Total 🌟

Filtrar por precio

  • Ópera, teatro, danza, circo, música, performances, espectáculos en vivo… Las artes escénicas pueden adquirir diversas y muy variadas formas y detrás de cada una de ellas se encuentran los técnicos y diseñadores de las artes escénicas, un grupo humano clave en el desarrollo cultural del país y cuya experiencia, muchas veces aprendida en la práctica y a través de maestros, pasa desapercibida para el espectador. Diseñadores, iluminadores, escenógrafos, vestuaristas, tramoyas, sonidistas, artesanos y tantos otros dan vida a un espectáculo en que cada elemento que aparece en escena es producto de su experiencia, creatividad y saberes que, dentro de un proceso y un lenguaje común, permiten crear una experiencia única e irrepetible. Valorizar, ejemplificar y dar cuenta de su labor, es el principal objetivo de la colección Herramientas para los Técnicos en Artes Escénicas, realizada por el Consejo de la Cultura y las Artes de la Región Metropolitana en conjunto con la Agrupación de Diseñadores, Técnicos y Realizadores Escénicos (ADTRES). Así, para fortalecer las capacidades y competencias de los técnicos de las artes escénicas y establecer un lenguaje común que permita elevar los estándares de un sector altamente dinámico, se abordan como temas de esta colección: el diseño de las áreas creativas; las regulaciones vigentes para la protección social y seguridad de los trabajadores y la habilidades necesarias para despeñarse en este oficio.
  • Este no es un libro cómodo.
    El teatro y su doble es una herida abierta.

    Antonin Artaud escribe desde el borde, contra un teatro domesticado, intelectual, obediente al texto y al buen gusto. Para él, el teatro occidental está enfermo porque ha olvidado su origen ritual, su potencia física, su capacidad de actuar sobre el cuerpo antes que sobre la razón.

    Aquí, el teatro es comparado con la peste: una fuerza invisible que desarma el orden social, hace caer las máscaras y obliga a los seres humanos a enfrentarse con lo que esconden. Artaud no busca representar la realidad, sino provocarla. Quiere un teatro que ataque los nervios, que queme el lenguaje, que sacuda al espectador como un cataclismo.

    El texto proclama el nacimiento del Teatro de la Crueldad, una crueldad entendida como necesidad vital, como rigor sin concesiones. Un teatro hecho de gritos, silencios, música, cuerpos en trance, luces violentas y gestos precisos. Un teatro donde el actor no interpreta: encarna.

    Inspirado por rituales orientales, por la alquimia, por la peste, Artaud propone un arte que deje de ser espectáculo y vuelva a ser experiencia. Nada de psicología, nada de literatura muerta. El escenario se transforma en un campo de fuerzas donde se libera lo reprimido y se expone lo imposible.

    Leer El teatro y su doble es entrar en una visión extrema del arte escénico. No ofrece respuestas tranquilizadoras. Ofrece una pregunta feroz:
    ¿y si el teatro aún pudiera cambiar la vida?

  • ¿Qué ocurre cuando un actor sube al escenario y, aun esforzándose, siente que todo es falso?
    Un actor se prepara responde a esa pregunta con una lucidez brutal.

    A través del viaje íntimo de un estudiante enfrentado a sus propias limitaciones, Stanislavski abre el laboratorio secreto del teatro: ensayos fallidos, nervios, miedo al público, euforia momentánea, caídas estrepitosas. Nada se idealiza. Aquí el arte nace del error.

    El libro nos sumerge en el proceso invisible del actor: cómo una emoción auténtica puede surgir… y desaparecer si se la fuerza; cómo el cuerpo traiciona cuando no está entrenado; cómo el deseo de agradar al público destruye la verdad escénica. Cada lección revela que actuar no es “mostrar”, sino vivir bajo circunstancias imaginarias con absoluta sinceridad.

    Stanislavski desnuda los vicios del teatro: el cliché heredado, la exageración vacía, la emoción fingida, el actor que se mira a sí mismo en lugar de mirar al otro. Frente a ello, propone un camino exigente pero fértil: trabajo consciente para liberar lo inconsciente.

    Este no es un manual rápido ni complaciente. Es una iniciación.
    Un llamado a la humildad, a la observación profunda de la vida, al dominio del cuerpo y la voz, al respeto por el personaje y por el espectador.

    Leer Un actor se prepara es aceptar que el arte verdadero incomoda, exige y transforma.
    Y que el escenario no tolera la mentira.

  • El Momo no se representa: irrumpe.

    Este texto feroz de Antonin Artaud es un grito lanzado desde el fondo del cuerpo, una obra donde el lenguaje deja de ser herramienta y se convierte en herida. Aquí no hay historia que seguir ni personajes que observar a distancia: hay una presencia que arde frente al espectador, una voz que acusa al mundo de haberle robado el alma a través de la razón, la medicina y la moral.

    Artaud escribe después del encierro, después del electroshock, después de la humillación. Y escribe con todo lo que queda: saliva, hueso, espasmo, blasfemia. El cuerpo aparece como territorio saqueado, atravesado por instituciones que dicen curar pero que en realidad vacían, mutilan, anulan.

    Dios, la psiquiatría, el Estado, la palabra misma son nombrados y escupidos. El texto avanza como una ceremonia oscura donde cada frase es una descarga eléctrica y cada imagen un golpe directo al sistema nervioso del espectador.

    No hay consuelo. No hay metáfora tranquilizadora.
    Hay carne. Hay furia. Hay lucidez en estado salvaje.

    El Momo es teatro llevado a su grado cero: un actor solo frente al público, sosteniendo una lengua rota que se niega a obedecer. Una experiencia escénica que no busca gustar, sino despertar, incomodar y dejar marcas.

    Una obra para cuerpos valientes.
    Un texto que no se lee: se sobrevive.

  • En una vieja sala de cine que se cae a pedazos, un grupo de espectadores se aferra a la oscuridad como quien se aferra a la última trinchera. Cinema Utopía es una obra sobre quienes ya no encajan en el mundo, pero tampoco se resignan a abandonarlo.

    Mientras en la pantalla se proyecta la vida de un joven exiliado que sobrevive en los márgenes de Europa, en la platea se revela otra película igual de intensa: la de seres solitarios, rotos, tiernos y peligrosamente humanos. El cine se transforma en un territorio donde los sueños aún respiran, donde la memoria insiste, donde la ficción es más verdadera que la realidad.

    Ramón Griffero construye un teatro profundamente cinematográfico, poético y político, donde los personajes cruzan la frontera entre espectador y protagonista, entre recuerdo y presente, entre vida y representación. Cinema Utopía habla del amor perdido, de la violencia que marca una época, de la fragilidad de los cuerpos y de la obstinada necesidad de creer que algo —aunque sea una imagen proyectada— todavía puede salvarnos.

    Una obra clave del teatro chileno contemporáneo, lúcida y conmovedora, que invita al público a mirarse en la pantalla… y reconocer lo que aún duele, lo que aún arde, lo que todavía no muere.

  • Un edificio. Un río. Y vidas que se deslizan lentamente hacia el abismo.

    “Río Abajo” no es solo una obra: es una herida abierta. Un retrato crudo, poético y brutal de una generación atrapada entre la memoria, la pobreza y el deseo de escapar.

    Aquí no hay héroes. Hay sobrevivientes.

    Waldo observa el mundo desde la orilla del río, como si entendiera algo que los demás no. Lorena sueña con amor mientras carga un pasado que la persigue en silencio. Marcia arde en la necesidad de ser vista, de ser elegida, de no desaparecer. Cristián busca ternura en un entorno que castiga la diferencia.

    Y mientras tanto, el edificio late: cuerpos que se cruzan, noches que se confunden, música que anestesia… hasta que la violencia se vuelve inevitable.

    El narcotráfico seduce, la marginalidad aprieta, los vínculos se rompen. Cada personaje toma decisiones que parecen pequeñas… pero que los empujan, sin darse cuenta, hacia un destino común.

    “Río Abajo” es una experiencia sensorial y emocional: un montaje coral donde lo íntimo y lo político se funden. Una obra donde el pasado no está muerto, y el futuro… ya está ocurriendo.

    Porque algunos ríos no llevan agua.

    Llevan vidas.

  • En el corazón político y emocional del Chile de 1836, un drama de pasiones encendidas y deberes implacables se despliega. "El Tribunal del Honor", obra maestra del romanticismo decimonónico chileno, entrelaza amor, celos, traición y justicia en un hogar marcado por el deber patriótico y las pasiones soterradas.

    María, esposa ejemplar y alma sensible, guarda un pasado que resurge con la llegada de un comandante militar que alguna vez fue el amor de su juventud. Mientras tanto, Dolores, su joven y rebelde sobrina, lucha por un amor prohibido en una sociedad donde la reputación lo es todo.

    En este contexto, los muros del hogar se convierten en trincheras emocionales: los personajes se ven obligados a elegir entre lo que desean y lo que se espera de ellos. Don Juan, militar y esposo, representa el honor institucional, mientras que María encarna la lucha íntima entre el deber y los sentimientos. El pasado no ha muerto, y su sombra amenaza con trastocar todas las certezas.

    Una obra intensa y emotiva, donde los silencios pesan tanto como las palabras, y donde el juicio final no ocurre en tribunales civiles, sino en los recovecos del alma. Una joya olvidada del teatro chileno del siglo XIX, ideal para montajes clásicos con alta carga actoral y emocional.

    Es considerada uno de los primeros dramas costumbristas del teatro chileno. Uno de los grandes montajes del siglo XIX.

  • Una mujer que recuerda haber sido muchas. Una filósofa veneciana exiliada, madre, amante, guerrillera, amiga de iguanas y disidente de todos los sistemas. La iguana de Alessandra, de Ramón Griffero, es una travesía sensorial y poética por distintos territorios geográficos, históricos y emocionales.

    Desde el esplendor melancólico de una Venecia asediada por la guerra, hasta los valles chilenos y los confines revolucionarios de China y Siria, esta obra nos sumerge en un viaje onírico donde el tiempo se pliega y se expande. A través de Alessandra, viajamos con los astros y las lagartijas, con los refugiados y las niñas filósofas, con amantes imposibles y guerrilleros rotos.

    Griffero nos entrega una pieza de teatro político y poético donde conviven las grandes preguntas del siglo XX con el humor, el dolor, la identidad, el deseo, la familia, el género y la revolución. Cada escena es una postal de resistencia frente al olvido. Una obra coral, exuberante y radical, donde lo real se funde con lo mítico y lo íntimo con lo universal.

    Ideal para montajes experimentales, con gran despliegue visual, música, danza, multiescena y voces múltiples. Un canto a la vida en medio del naufragio. Una iguana que sobrevive al fuego, a la nieve y al exilio, para recordarnos que en toda herida también germina una flor.

  • Una voz atraviesa los siglos. No grita… advierte.

    Desde los templos del antiguo Egipto hasta los cerros de Chile contemporáneo, Las Copas de la Ira despliega un viaje brutal por la historia humana, donde cada época revela la misma herida: la incapacidad de escuchar.

    Un faraón que teme a su propio linaje.
    Un niño que presencia mensajes divinos que anuncian el fin.
    Un marginal que transforma la violencia en destino.
    Un oficial que convierte el horror en rutina.

    Y por sobre todos, un profeta que ha vivido mil vidas… y que sigue hablando, aunque nadie quiera oír.

    Esta obra no ofrece consuelo. No promete redención fácil. Es un espejo oscuro donde la humanidad se reconoce —o decide no hacerlo.

    Con una estructura fragmentada, poética y profundamente política, Ramón Griffero construye una pieza que no narra una historia lineal, sino una acumulación de advertencias. Cada escena es un golpe. Cada personaje, una señal.

    Aquí no hay héroes.
    Solo testigos del derrumbe.

    Y tú, espectador…
    ¿Escucharás esta vez?

  • Hay veranos que queman la piel… y otros que queman por dentro.

    En un pequeño departamento frente al mar, una mujer observa. No habla mucho, no se expone, no seduce. Mira. Espera. Imagina.

    Abajo, en la playa, el mundo sucede: cuerpos jóvenes, risas, deseo inmediato. Su amiga vive ese mundo sin pudor, devorando noches, hombres y experiencias como si el tiempo no existiera. Pero ella no. Ella habita otro territorio: el del anhelo.

    Cada día, desde su silla, contempla al salvavidas. Fuerte, distante, casi mítico. Él no sabe que existe… pero ella ya ha construido una historia entera entre ambos. Una historia donde él la ve, la elige, la salva.

    Porque a veces amar no es tocar. Es imaginar hasta que duele.

    Entre silencios, fantasías y pequeñas osadías, esta mujer se enfrenta a su mayor enemigo: la certeza de no ser mirada. Y entonces decide hacer algo que lo cambia todo… o al menos, eso cree.

    “La Gorda” es un retrato crudo y delicado sobre el deseo no correspondido, la invisibilidad social y la necesidad brutal de ser amado. Una obra donde lo más importante no ocurre afuera… sino dentro.

    Y ahí es donde realmente arde.

  • En un modesto taller de sastrería de Santiago, entre tijeras gastadas, telas descoloridas y sueños que no cotizan en el mercado, vive Casimiro Vico, un hombre bueno, excesivamente bueno. Sastre de oficio, artista de vocación, Casimiro cree —con fe casi infantil— que el teatro ennoblece, salva y redime.

    Cuando una compañía teatral aparece prometiéndole gloria, aplausos y un nuevo destino, Casimiro acepta sin medir consecuencias. Junto a su esposa Carmen —práctica, sensible y dueña de una voz que sorprende a todos— abandona la seguridad del trabajo para lanzarse a una gira incierta. Él quiere ser actor. Ella, sin buscarlo, empieza a serlo de verdad.

    Pero el teatro no es solo telón y ovaciones. Es ensayo interminable, egos heridos, contratos difusos, hambre, trenes que no esperan y estaciones donde nadie escucha. A medida que el viaje avanza, la ilusión se agrieta. Casimiro no es el gran actor que imaginó, pero sigue siendo el hombre generoso que sostiene a todos. Carmen, en cambio, crece, se afirma, y ve con claridad lo que su marido se niega a aceptar.

    Casimiro Vico, Primer Actor es una obra profundamente humana, divertida y dolorosa, que retrata el mundo teatral desde adentro: sus miserias, su ternura y su brutal honestidad. Una tragicomedia donde el sueño artístico se enfrenta a la realidad social, y donde el verdadero heroísmo no está en el aplauso, sino en la dignidad de quien se atreve a creer.

  • Rucacahuiñ es una zarzuela chilena escrita en 1912 que nos transporta a los paisajes indómitos de la Araucanía, donde conviven tensiones coloniales, identidades cruzadas y una dignidad indígena que resiste. Entre montañas y rucas, emerge la historia de Juana Castañeda: una mujer chilena criada desde niña por mapuches tras ser rescatada en un asalto militar. Con el tiempo, se convierte en la esposa del cacique Puelpán y madre de sus hijos, simbolizando la unión entre dos mundos.

    La obra comienza como un encuentro casual entre comerciantes y viajeros, pero rápidamente revela los engranajes de un conflicto más profundo: la codicia del colono Miguel Rojas, quien no solo comercia con los bienes indígenas, sino que también codicia a Juana. Su plan para conquistarla desata una cadena de tensiones, resistencias y afectos cruzados que alcanzan su punto más alto durante el rucacahuiñ, la gran fiesta mapuche que da nombre a la obra.

    Con diálogos vibrantes, pasajes en mapudungun, humor popular y canto, la zarzuela fusiona comedia costumbrista, drama social y lirismo poético. Filuñamco, el sirviente astuto y narrador oral, se roba las risas del público mientras teje con sabiduría los relatos del pasado. Chávez, el mozo simplón y pícaro, sirve de espejo de la transformación cultural. La música de Alberto García Guerrero aporta emoción y ritualidad, acompañando cada escena con canto y ritmo.

    Rucacahuiñ no es solo una obra; es un testimonio de identidad, resistencia y humanidad. Una celebración dramática de la memoria viva del pueblo mapuche.

  • El General Daza es una farsa política chispeante escrita en pleno 1879 por Juan Rafael Allende, donde la sátira y la picardía se convierten en armas de denuncia y orgullo nacional. Ambientada en un teatro de La Paz durante una noche de máscaras, la obra desenmascara —literal y simbólicamente— la decadencia moral, el autoritarismo grotesco y la ineptitud de las élites militares bolivianas frente a la ocupación chilena de Antofagasta.

    Con personajes caricaturescos, versos ágiles y situaciones absurdas, esta obra retrata cómo un grupo de ciudadanos chilenos, con ingenio y valentía, desafía el poder desde el corazón del absurdo. Entre ellos destaca una mujer audaz, Filomena, y un "roto chileno" que —con humor e irreverencia— se convierte en símbolo de dignidad, coraje y resistencia popular.

    La pieza combina crítica política, humor mordaz y aguda observación social, reflejando el sentir popular del pueblo chileno en tiempos de tensión geopolítica. Es una joya de la dramaturgia patriótica satírica, perfecta para montajes contemporáneos que deseen rescatar memoria histórica desde la comedia.

    Ideal para públicos que disfrutan del humor político, el teatro popular y la crítica social con tintes de carnaval y rebelión.

  • Un cuerpo habla. Pero no es uno.
    Son muchos. Son todos.

    TUS DESEOS EN FRAGMENTOS no cuenta una historia: la desarma.

    Un hombre —o lo que queda de él— recorre su mente como si fuera un museo en ruinas. Salas abiertas, recuerdos sin orden, amantes que se confunden, cuerpos que se buscan y se pierden antes de tocarse realmente.

    Aquí el amor no es promesa: es intento.
    El deseo no es plenitud: es urgencia.
    La identidad no es fija: es un reflejo que cambia según quién mira.

    Entre encuentros sexuales fugaces, fantasías no cumplidas, violencia íntima y memorias que sangran, emergen preguntas incómodas:
    ¿A quién amamos realmente?
    ¿A quién imaginamos?
    ¿Quiénes somos cuando nadie nos ve?

    Las escenas se cruzan como sueños: un chat erótico, una despedida que nunca ocurre, un viaje que no fue, un cuerpo que cae, una historia que se repite. Todo sucede al mismo tiempo. Todo se rompe.

    Y en el fondo… una certeza silenciosa:
    la vida no se vive completa… se vive en fragmentos.

    Una obra cruda, poética y brutalmente contemporánea que convierte el escenario en un espejo incómodo donde el espectador no observa… se reconoce.

  • Un joven camina por la ciudad como si fuera un templo en ruinas.
    No busca placer. No busca amor. No busca poder.
    Busca pureza. Busca martirio. Busca santidad.

    Andrés no vive la fe: la sangra.
    Se marca el cuerpo. Castiga su deseo. Renuncia al goce. Persigue la perfección como si fuera una herida abierta. En un mundo atravesado por la miseria, la violencia, la represión, la marginalidad y la hipocresía moral, su espiritualidad se transforma en un delirio místico que lo empuja cada vez más lejos de la humanidad.

    A su alrededor, orbitan figuras tan humanas como rotas:
    una abuela fanática, que convierte la religión en control y miedo;
    Esteban, el amigo que ama la vida pero teme al vacío;
    María, la ternura atrapada entre fe y deseo;
    sacerdotes, delincuentes, travestis, clientas, militares, pobres, víctimas y verdugos que construyen un paisaje urbano donde lo sagrado y lo monstruoso conviven sin fronteras.

    La ciudad se vuelve altar.
    La calle se vuelve confesionario.
    El cuerpo se vuelve templo.
    La fe se vuelve enfermedad.

    Éxtasis o La Senda de la Santidad es una obra brutalmente poética que cruza misticismo cristiano, erotismo, violencia social, delirio religioso, represión sexual y crítica política. Un viaje al interior de una mente que confunde salvación con destrucción y pureza con aniquilación.

    Aquí la santidad no es luz.
    Es fiebre.
    Es obsesión.
    Es abismo.

    Una dramaturgia intensa, visceral y simbólica, donde la espiritualidad se convierte en carne, la carne en sacrificio, y el sacrificio en una pregunta sin respuesta:
    ¿qué ocurre cuando alguien intenta ser santo en un mundo enfermo?

  • En el caos luminoso del teatro, donde la ficción y la realidad se entrelazan sin aviso, un ensayo se convierte en un espectáculo en sí mismo.

    "El Ensayo de la Comedia" nos traslada al corazón palpitante de una compañía dramática que intenta preparar una obra a días de su estreno. Bajo la dirección del sufrido Ambrosio, actores extravagantes, egos teatrales y amores contrariados se entrecruzan entre bastidores, donde nada parece salir como estaba planeado.

    La poderosa Rita, actriz veterana con aires de diva, impone sus caprichos, mientras su hija Serafina busca su libertad emocional en los brazos del apasionado Rafael. Entre celos, amenazas de abandono, improvisaciones absurdas, y discursos sobre el arte y las musas, la comedia se dispara hacia niveles insospechados. Las interrupciones del ensayo se vuelven el alma de la historia: amores frustrados, locuras simuladas y falsas apariciones que desafían cualquier lógica.

    Con humor agudo, crítica social disfrazada de risa y una estructura que desarma la propia idea de “ensayo”, esta pieza es una joya del teatro chileno decimonónico. Una comedia sobre hacer comedia, donde todos actúan… incluso cuando creen no estar actuando.

  • En un edificio de muros verdes y puertas metálicas, donde los cuerpos llegan sin nombre y se van con certificados impecables, la muerte trabaja en horario de oficina.
    Ese lugar es 99 La Morgue.

    Aquí, la autopsia no es ciencia: es discurso.
    La ficha no es verdad: es silencio firmado.

    Germán, un joven interno que pinta para no volverse piedra, empuja camillas mientras observa cómo la muerte es administrada con eficiencia y cinismo. A su lado, Fernanda limpia, canta y cree; el Director brinda con champagne y dicta lecciones morales mientras decide qué cadáver merece existir y cuál será borrado.

    Pero la morgue no está sola.
    La habitan fantasmas: mujeres coloniales encerradas por deseo, próceres paralíticos, madres que buscan a sus hijas, dioses antiguos, vírgenes tutelares y cadáveres que no aceptan la versión oficial de su muerte.

    El tiempo se quiebra. Las escenas se repiten como una pesadilla burocrática. Las voces del pasado irrumpen en el presente. El poder se disfraza de médico, de emperador romano, de patriota. La violencia se justifica con palabras técnicas, latín, protocolos y aplausos.

    En medio de este engranaje, Germán intenta algo imposible: mirar.
    Mirar los cuerpos.
    Mirar la historia.
    Mirar lo que todos prefieren negar.

    99 La Morgue no cuenta un crimen: lo disecciona.
    No acusa con consignas: invoca con imágenes, cantos y visiones.
    Es una obra donde el teatro se convierte en autopsia del país y el escenario en una fosa común iluminada.

    Aquí, la pregunta no es quién murió.
    La pregunta es: quién firmó el informe.

  • Ebenezer Scrooge es un hombre que ha renunciado al amor, a la amistad y a la compasión, todo en nombre del dinero. Frío como el invierno londinense y más duro que sus propias cuentas, vive ajeno a la alegría de la Navidad y desprecia todo gesto de bondad. Pero todo cambiará en una sola noche.

    En "Los fantasmas de Scrooge", un relato lleno de emoción, fantasía y redención, el pasado regresa para herir, el presente para conmover y el futuro para aterrar. Tres espíritus guiarán a Scrooge por un viaje inolvidable a través de los momentos clave de su vida: su infancia abandonada, su juventud ambiciosa y su vejez solitaria.

    La obra nos sumerge en un mundo encantado donde las calles nevadas de Londres esconden corazones cálidos, y donde incluso el alma más endurecida puede descubrir el poder de la compasión. Con escenas conmovedoras, personajes entrañables como el pequeño Tiny Tim y una ambientación mágica, esta historia atemporal nos recuerda que nunca es tarde para cambiar y que el verdadero espíritu navideño vive en nuestras acciones.

    Una obra para toda la familia, llena de esperanza, emociones y segundas oportunidades.

Go to Top