Dos sacerdotes. Dos viejos amigos. Dos maneras radicalmente distintas de entender a Dios.
Después de años sin verse, Ernesto llega desde Villa Esperanza al elegante despacho de Rodolfo, antiguo compañero de seminario y ahora una figura influyente dentro de la diócesis. Pero aquella reunión está lejos de ser una visita amistosa. Sobre Ernesto pesan demasiadas quejas: eliminó el diezmo porque su pueblo es pobre, cuestionó públicamente el celibato, enfrentó a los grandes propietarios de tierras, juega al fútbol con los jóvenes y utiliza los pocos recursos de su parroquia para ayudar a familias necesitadas.
Para Rodolfo, la Iglesia necesita reglas. Para Ernesto, una Iglesia incapaz de acercarse al sufrimiento ha olvidado aquello que predica.
Lo que comienza como un enfrentamiento entre autoridad y rebeldía pronto abre heridas mucho más profundas. Entre mates, discusiones teológicas, fútbol, recuerdos del seminario, una vieja cumbia, comida y confesiones inesperadas, los dos sacerdotes vuelven a encontrarse con los jóvenes que alguna vez fueron.
Pero detrás de las palabras de Rodolfo existe también un deseo secreto que comienza a consumirlo: la posibilidad de convertirse en el próximo obispo.
Con humor, ternura y una aguda mirada social, Hernán Navall construye un duelo íntimo entre fe y poder, institución y conciencia, ambición y servicio. Una historia donde nadie está completamente libre de contradicciones y donde incluso quienes hablan en nombre de Dios deben enfrentarse a una pregunta profundamente humana:
¿quién puede arrojar la primera piedra?








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