“El Ginecólogo de la Legua” es una obra demoledora y visceral que nos sumerge en la mente de un personaje tan perturbador como inquietantemente reconocible. A través de una confesión aparentemente trivial, un profesional de la salud abre las puertas a su mundo interior, donde el lenguaje amable oculta un oscuro desprecio por sus pacientes más vulnerables.
Con una dramaturgia feroz y provocadora, Ramón Griffero nos enfrenta a un discurso cargado de hipocresía, clasismo y violencia encubierta bajo el manto de la ética médica. La obra desnuda, sin filtros, las contradicciones de un sistema que dice proteger mientras ejerce un control brutal sobre los cuerpos.
A través de este monólogo, el espectador se convierte en confidente involuntario de una práctica médica contaminada por prejuicios y resentimientos. La tensión crece palabra a palabra, hasta alcanzar un punto en que ya no hay vuelta atrás: el personaje se ha desnudado, y su verdad es tan perturbadora como imposible de ignorar.
“El Ginecólogo de la Legua” no busca complacer. Busca sacudir. Es un testimonio incómodo, pero necesario, que expone con crudeza la violencia estructural disfrazada de compasión. Una obra breve, pero que deja una huella imborrable.










