Estoy despierta desde las 6.20 am. Anoche me costó dormir, soñé con máscaras, gente vestida de negro y una procesión.

Es un día martes 11 de mayo y se celebra el natalicio de Andrés Pérez, por segunda vez en medio de una pandemia mundial. En esta ocasión, se desplegaron diversas actividades en su conmemoración en distintos puntos del país y tuve el honor de participar en dos de ellas.

La primera, organizada por Compañías Teatrales en Red, quienes se propusieron coordinar una acción inspirada en la performance que realizó la compañía El Gran Circo Teatro tras la expulsión de Pérez de las Bodegas Teatrales de Matucana, hace 20 años. Esto, con el fin de visibilizar la precarización que ha sufrido el sector de las artes escénicas producto de la pandemia.

A esta actividad fui invitada por Vicente, diseñador sonoro de la  compañía La Familia teatro, quienes también son parte de esta organización. Tuvimos un ensayo de la acción vía Zoom la noche anterior, a la que también se sumó Simón, hermano menor de Vicente, quien está cursando su segundo año virtual en la carrera de actuación teatral.

La cita fue a las 07:15 am en Plaza Ñuñoa, al frente del Teatro de la Universidad Católica. Los primeros en llegar son Eduardo Luna, el director de la compañía, junto a su familia desde San Bernardo: Paulina Pavez (actriz y su compañera), Valeria  de 19 años (hija de Eduardo) y Emilia de 11 años (hija de Paulina), quien trae en sus manos una foto de Andrés. De a poco fue llegando el resto y entre tallas nos contamos que varios tuvimos problemas para dormir la noche anterior, que estamos  nerviosos, que sentimos un dolor en la guata, similar al que se sentía en la escuela de teatro antes de presentar una muestra para la cual no ensayaste suficiente. Estamos todos vestidos de negro, con fotocopias en las manos, viendo cómo se maquilla los ojos con sombra negra Alexis, el actor que interpretará a Andrés.

Iniciamos la procesión a las 08:00 am, luego de unos cafés, tabacos, sopaipillas y una clásica italiana (una pasada rápida revisando los hitos principales de la escena o acción a realizar), los nervios solo aumentan: Y si me pego un furcio, no estudie la décima lo suficiente, pucha que soy mala para recordar textos, dislexia no me juegues una mala pasada otra vez, por favor, por favorcito.

Prende el parlante”, me dice Paly interrumpiendo la voz de mi cabeza y Vicente inicia la procesión con su trompeta, citando la canción principal de la obra La Negra Ester.

Paly, micrófono en mano, parte con su texto y delante de nosotras van: Valeria, Felipe y Simón, cargando a Alexis que va vestido como Andrés en la protesta por la administración de las bodegas de Matucana. En este preciso momento, otros 140 trabajadores y trabajadoras de 29 Compañías Teatrales intervienen 9 regiones del país y la ciudad de Wuppertal, Alemania, para conmemorar el Día Nacional Del Teatro.

Eduardo va transmitiendo por Zoom nuestra acción, que luego será retransmitida durante la tarde y detrás del falso muerto también va Emilia cargando la foto de  Andrés.

La acción no dura más de 10 minutos y la cierra Valeria acompañada por su hermana pequeña: En el día Nacional del teatro, recordamos a Andrés Pérez Araya constatando tristemente que después de 20 años de la salida de Andrés de las Bodegas Teatrales de Matucana, hoy M100, muy pocas cosas han cambiado y los trabajadores de la cultura seguimos viviendo en la precariedad. Andrés, Compañías Teatrales Chilenas en Red te recuerda. ¡¡Viva el teatro!!

Aplausos. Aplaudimos junto al resto de la compañía observándolas desde la intersección de Jorge Washington con Irarrázaval. La escena es gris, aún no salía el sol y el frontis del teatro estaba grafiteado con algunas consignas que nacieron de la revuelta que inició el 18 de octubre de 2019, sin cartelera y sin vestigios de que ese edificio es un teatro.

Vicente me abraza y le digo: Feliz día del teatro. Es nuestro tercer día del teatro juntos, y estoy contenta de estar compartiendo este momento nuevamente con él y su hermano Simón -que es su primera actividad del día del teatro presencial-, pero, a la vez, me invade una emoción que me cuesta describir. Creo que estoy emocionada, le digo a Vicente y él me responde: Creo que yo igual, es normal, es un día extraño.

11:00 am, tengo la siguiente intervención. El domingo recibí un mensaje de X al dm de Instagram:

X: Hola Reina

(Adjunta foto con indicaciones para la acción)

Para ti. Dudas y consultas por acá

(Le doy like corazón)

B: Hola querido, voy, aceptó el desafío.

X: Sos de las mías.

(Adjunta foto de la coordenada a la que debo llegar el martes a las 11:00 am)

Llego a la coordenada acompañada nuevamente por Simón, Vicente y su tascam (grabadora portátil) y las primeras personas con las cuales nos encontramos son Alfredo Castro y Nona Fernández.

Siento nervios. A qué me invito X, pienso. Lo busco entre la gente, que a esa altura ya es harta (más de 30 personas en su mayoría actores y actrices) y lo encuentro cerca de un árbol. Me saluda y me pasa un perchero negro con una fotocopia pegada al frente, y un plumón. Puedes poner tu nombre y una obra de teatro que te haya marcado o pon el nombre de una actriz o actor que quieras conmemorar, me dice X.

Agarro mi perchero y con mis chaperones seguimos a Alfredo Castro que toma la iniciativa para partir el asunto. No sé dónde vamos, pero los sigo, ya a unas pocas cuadras nos detenemos en el frontis de un departamento, veo a un conocido dramaturgo con un megáfono, lo prende y grita: BUENOS DÍAS MINISTRA.

Mis colegas comienzan a colgar sus percheros en la reja del departamento y los sigo. Miro impactada a Vicente que está prendiendo su grabadora y parte a registrar el suceso. Aplausos, gritos, vuelan panfletos por el aire. Siento una emoción similar a la de la mañana ¿Quiero llorar?

Busco a mis compañeros y  Vicente está cubriendo con su grabadora a X que lee uno de los panfletos que hace poco volaron por el aire. Saludo a un par de amigxs y le pido a Simón que me acompañe a sacar fotos a los percheros y registro nombres como: Andrés Pérez (La Negra Ester), Diana Sanz (La Remolienda), Alejandro Sieveking (Víctor sin Víctor Jara), Bélgica Castro (Coronación) y Héctor Morales (Prat).

Estoy despierta desde las 06.20 am. Anoche me costó dormir, soñé con máscaras, gente vestida de negro y una procesión.

¿El teatro muere? ¿Dónde están nuestros teatros? ¿Dónde están sus trabajadorxs? ¿Dónde están sus vestuarios? ¿Dónde está la imaginación? ¿Dónde está la memoria?

Son las preguntas que volaban a través del panfleto en la denominada #ACCIÓN1 ¿EL TEATRO MUERE?

El teatro está pasando un momento oscuro, al igual que todas las disciplinas artísticas en nuestro país. Hay una gran parte de nuestro rubro cesante, muchas de ellas personas que sostienen familias. No son solo actores y actrices quienes estamos siendo duramente golpeadxs por esta pandemia, también son diseñadorxs, técnicxs, dramaturgxs, directorxs, boleterxs, productorxs, gestorxs culturales, entre otrxs.  ¿Hasta cuándo tendremos que gritar que NO TENEMOS MINISTRA? ¿Cuándo se cumplirán las demandas que leyó Andrés Pérez Araya colgado de las bodegas de Matucana?

Tengo rabia, sí, pero también tengo esperanza, no estamos solxs, aún nos tenemos compañerxs. EL TEATRO NO MUERE y no va a morir. Ya hay nuevas generaciones cargando la foto de Andrés y esa foto es revuelta, esa foto es rabia y también es profundo amor por hacer de nuestro oficio un espacio más justo.

SI DEJAMOS DE IMAGINAR. DEJAMOS DE HACER HISTORIA, UN PUEBLO SIN CULTURA, ES UN PUEBLO SIN MEMORIA.

Registro sonoro de las dos intervenciones por Vicente Cuadros Infante.

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