Las conexiones entre arte y cartografía son muy profundas. A lo largo de la historia la creación de mapas no ha estado separada de lo que hoy consideramos disciplinas humanísticas, como el arte. Tampoco de las científicas.

La escisión de ciencia y arte es moderna y detrás de un cartógrafo está muchas veces lo que hoy consideramos un pintor.

Es el caso de Cresques Abraham, autor mallorquín de cartas náuticas del siglo XIV, conocido por ser responsable de la Biblia Farḥi, la biblia hebrea de mayor valor artístico.

Artistas como Hans Holbein el Jóven o Alberto Durero también hicieron mapas, como es el caso del primer mapa celeste conocido en el mundo occidental.

La doctora en Historia del Arte Sandra Saénz López lo tiene claro: “la cartografía debe de ser considerada parte de la disciplina artística”.

“Aún a día de hoy hacer mapas, o muchos de ellos, sigue siendo un arte si tenemos en cuenta el cuidado estético que muchos de ellos guardan, explica.

Pero más allá de ser arte en sí mismo, los mapas también han inspirado obras de arte. Hay muchas obras artísticas en las que se insertan mapas. Así, estos mapas desempeñan un papel importante en las obras y no son meros elementos decorativos de las mismas.

A continuación se repasan una serie de obras de arte que a lo largo de la historia han utilizado a los mapas como recurso fundamental.

Retablo de San Cristóbal

En este retablo de San Cristóbal exponente del estilo gótico lineal se aprecia la presencia de la representación del mundo. El retablo es prácticamente pentagonal, forma que se dio en la Corona de Castilla durante los siglos XIII y XIV. 

San Cristóbal transporta al Niño, sentado a horcajadas sobre sus hombros. Su iconografía, tal y como se explica en este artículo, es muy semejante a la de muchos Pantocrátor: sedente, bendice con Su mano derecha, mientras sostiene el orbe tripartito con la izquierda que se podría referir a los tres continentes co

nocidos en aquella época, citados por San Isidoro en sus Etimologías.

Pero en este caso no se trata de los tres continentes, sino de las distintas partes del mundo, es, por tanto, un orbe que podríamos denominar cosmográfico. Así, el hemisferio norte corresponde a la realidad celeste con el Sol y la Luna, las grandes luminarias del Génesis.

Por su parte, el cuadrante derecho, representa la realidad acuática con sus peces y anguilas mientras que el izquierdo muestra a la realidad terrestre que se muestra en clave pseudo heráldica y castellano céntrica como un campo de color rojo con dos castillos blancos estilizados. El globo terráqueo en vez de una esfera parece un círculo debido a la forma de dibujar del gótico lineal.

La creación del mundo del fresco del Baptisterio de Padua

El artista del Trecento italiano Giusto de’ Menabuoi muestra en este fresco fechado entre 1375 y 1376 “La creación del mundo”. Situado en el Baptisterio de Padua fuera de la esfera de las estrellas fijas y representados por los signos del zodiaco se encuentra el creador, entronizado sobre querubines y serafines, ante un telón de fondo de oro y una esfera de cristal.

En la zona circular dentro de los cielos están las órbitas de los planetas, y en el círculo más interno muestra un mapa del mundo en el que aparecen no sólo Italia y la zona del Mediterráneo, sino también del resto de Europa, África del Norte y Asia.

El Geógrafo de Johannes Vermeer

Un ejemplo muy claro es El Geógrafo de Johannes Vermeer. Estaría realizado entre 1668 y 1669 (fecha representada en la obra). La obra, que se conserva en la colección del Instituto Städel en Fráncfort, es una de las únicas tres pinturas de Vermeer firmadas y fechadas (las otras dos son El astrónomo y La alcahueta).

El geógrafo, que aparece vestido con una túnica de estilo japonés, era por entonces una figura popular entre los estudiosos. Se muestra así como una persona excitada por la investigación intelectual. Presenta una actitud activa, que queda reforzada por la presencia de mapas, cartas, un globo terráqueo y libros. Además, cuenta en su mano derecha con un compás.

Los Embajadores de Hans Holbein el Joven

El cuadro de los Embajadores de Hans Holbein el Joven representa a Jean de Dinteville (a la izquierda), embajador de Francia en Inglaterra hacia finales de 1533, y su amigo Georges de Selve, obispo de Lavaur, que había sido embajador francés ante el Emperador romano germánico, la república de Venecia y la Santa Sede.

En la obra, ambos están acodados sobre una consola de dos tableros sobre la que hay dispuestos varios objetos relacionados con el quadrivium, las cuatro ciencias matemáticas entre las siete artes liberales: la aritmética, la geometría, la música y la astronomía.

En el tablero superior puede verse una esfera celeste, objetos de medición del tiempo y un libro, dispuestos sobre una alfombra roja con complicados motivos geométricos. En el tablero inferior hay un globo terráqueo que constituye una imagen muy fiel del globo de Johann Schöner de 1523, junto a dos libros, un laúd y cuatro flautas en un estuche.

Vanitas vanitatum de Antonio de Pereda

Otro cuadro en el que la geografía está claramente visible a través de un globo terráqueo esla  Alegoría de la Vanidad o Vanitas vanitatum (1640-1645) de Antonio de Pereda, que se conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena.

En esta obra la Fama sostiene un camafeo con la efigie de Carlos V y señala hacia un globo en alusión a las amplias posesiones imperiales.

Antonio de Pereda fue un pintor barroco español, formado en el naturalismo tenebrista y el color veneciano. Se mostró especialmente apto para captar con objetividad las cualidades pictóricas de los objetos y naturalezas muertas.

Las trataba de forma independiente, como bodegones o vanitas o incorporadas a los cuadros de composición. Unos cuadros principalmente de asunto religioso.

El cardenal Bandinello Sauli, su secretario y dos geógrafos de Sebastiano del Piombo

Otro cuadro con presencia geográfica desde su propio título es el Retrato del cardenal Bandinello Sauli, su secretario y dos geográfos (National Gallery of Art, Washington, D.C. (Samuel H. Kress Collection 1961.9.37). La obra es toda una exhibición de símbolos personales.

El texto geográfico abierto sobre la mesa enfatiza los intereses intelectuales del cardenal mientras que los integrantes de la escena parecen estar discutiendo sobre temas geográficos, con el libro abierto, en el que se puede apreciar la representación de lo que quizá sea un mapa.

La alfombra simboliza la riqueza, el estatus social de élite y el gusto artístico refinado del cardenal. Sus flecos retorcidos indican un desgaste mínimo. Los italianos usualmente guardaban sus mejores alfombras en cofres, exhibiéndolas en ocasiones especiales. Esta es la primera representación conocida de este patrón de alfombra turca en particular.

Las ciencias y las artes de Adriaen van Stalbent

En las ciencias y las artes, un grupo de sabios discute alrededor de varias mesas, mientras que el otro grupo contempla los cuadros que cuelgan de las paredes de la cámara. Es obra de Adriaen van Stalbent, pintor flamenco especializado en pintura de gabinete, con gran diversidad de temas, desde paisaje hasta representaciones de gale­rías pictóricas.

La obra muestra en el centro a dos personajes contemplando una cuadro que representa la destrucción de obras de arte por los protestantes a finales del siglo XVI. Una mesa de madera, en la parte derecha de la imagen muestra álbumes con grabados, mapas marítimos, escudos, medallas, bares y un globo terráqueo.

La pintura tiene la intención de mostrar la protección que el catolicismo en los Países Bajos españoles se hacía de la cultura y de las artes, mientras que en las protestantes Provincias Unidas norteñas esta protección no existía

Retrato de Isabel I de Inglaterra de Sir Henry Lee

Conocido como el ‘Retrato de Ditchley’, esta pintura muestra a Elizabeth de pie sobre el globo del mundo, con los pies sobre Oxfordshire.

La obra fue producida por Sir Henry Lee, quien fue entre 1559 y 1590 “Queen’s champion”, un título oficial hereditario en las coronaciones británicas, que representa al monarca que está siendo coronado y que originalmente tenía la función de desafiar a un combate mortal a cualquier persona que dispute el derecho del nuevo soberano a gobernar.

Mapas que fueron obras artísticas importantes

Asimismo, existieron mapas que fueron obras artísticas importantes, además de cartográficas. Es el caso del desaparecido mapamundi circular que Ambrogio Lorenzetti pintó en 1345 para el palacio comunal de Siena. Lo mismo ocurre con la también desaparecida representación circular del mundo a cargo de Jan Van Eyck.

Una obra que Bartolomeo Facio (ca. 1400-1457) describió como “la más perfecta de nuestro tiempo, en la que se pueden distinguir no solo los lugares y continentes, sino también las distancias que lo separan” en su De viris illustribus.

Lo cierto es que a lo largo de la Historia, “los cartógrafos han sido conscientes de la importancia del elemento artístico, así como igualmente los artistas que han utilizado mapas lo han sido del elemento cartográfico”.

No obstante hablar de arte, cartografía, artista o cartógrafo debe tomarse siempre “con precaución” pues se aplican a conceptos que “en su momento no tenían el valor o la connotación que hoy les damos”.

Por ejemplo, según Sandra Saénz-López, “daría para mucho el hablar en la Edad Media de un cartógrafo o artista, cuando en ese momento no existen ninguna de esas acepciones como las entendemos hoy”. Pero eso ya lo dejamos para otro día.

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