La primera vez que hablaron Edith Aron y Julio Cortázar fue cuando se reconocieron en una librería de París. “Él estaba muy influido por los surrealistas, que creían que las coincidencias eran algo importante”, contó Aron al revelar por primera vez su historia en La Nación, el año 2004, “así que me invitó a tomar algo, me leyó un poemita y hablamos de amigos comunes en Buenos Aires”.

La pareja se había visto por primera vez de lejos, en 1950, cuando coincidieron en un viaje en barco entre Buenos Aires y Europa. Ella había nacido 27 años antes en el Sarre alemán y emigró hacia Argentina poco antes de la Segunda Guerra Mundial.

“Cortázar trabajaba en una exportadora de libros en la esquina de mi casa en París, y venía a verme para almorzar”, recordó Aron al medio argentino, aunque reconoció que en esa época el escritor ya había iniciado una relación con la mujer que luego sería su esposa, Aurora Bernárdez, que aún estaba en Buenos Aires.

¿Estaba enamorada? Sentada en su pequeño departamento del barrio londinense de St. John’s Wood, la también escritora contó que “no lo sabía. Cierta noche Cortázar me dijo que Aurora vendría a pasar fin de año a París, y me preguntó qué era más importante para mí, Navidad o Año Nuevo. No sé por qué le dije que Año Nuevo, que Navidad la iba a pasar con mi papá. Cuando nos volvimos a ver, él había pasado Navidad con Aurora y se había decidido por ella. Fue solo al perderlo que me di cuenta de que lo quería”.

Compartir En: