Ella tenía sangre en los ojos

Ella tenía sangre en los ojos

Sangre en la boca

Surcando venas corrientosas que no olvidan

como llanto dormido e invisible

lengua roja y abyecta

Anudada al tiempo

Que aún no quiere soltar

Porque está tibia su condena

Ella tenía sangre en los ojos

porque estuvo rota y desfigurada

bajo difamación absurda del viento.

Signo de tierra

Hemos nacido bajo el signo de la tierra

nuestros colores irradian desprecio

nuestros ojos son aceitunas que borran de los carteles

La raza duele en este continente

Como aquel niño que llora silencioso

en el rincón oscuro y olvidado de la escuela

porque le llaman indio

como si fuese un pecado lamentable de la historia

Vomitan sobre el espanto de la sangre regada

No estamos en la lista de los nuevos tiempos

la sangre regada se hizo raíz y clamor

que se vierte como lluvia azul sobre el horizonte

 

 

Para salir del infierno

Para salir del infierno

Hay que quemar el silencio

Deberán brotar de mi boca espasmos de sangre

Para dibujar en la nada con este juego macabro

Para salir del inferno

Debemos vociferar en escupitajos

Hacer al aire cantar

Debemos morir en un suspiro

Renunciando al aire

Zona Oscura

Mi zona oscura me llama

Es blasfema y cautivante

Como el vino tinto sobre mis labios

Como la lluvia desde mi cama

Y ese vaivén borroso de sus ojos

Que no me dicen nada

Memoria de susurros de pájaros

Sedienta de susurros

de soliloquios ancestrales

que habitaban las estrellas

mi memoria se vuelve queja

de aquel sueño de campo y tierra

de la danza de queltehues

de susurros de abuelos

en mis oídos de infancia

ajena e inocente

cantando sonidos de cultrunes

prohibidos en sus feudos

como un pacto clandestino

de pasado y presente

fui hechizada en un runrún

de pájaros bravíos

de su canto acallado

devorado, despreciado

de mi deuda pendiente

con aquel mi idioma ausente

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