Cuando nos creamos pioneros en algo, vayamos a las enciclopedias a buscar información sobre el viñetista Fredillo.

Frédillo (o Fredillo) fue un caricaturista e ilustrador francés que trabajó a finales del siglo XIX. Su obra apareció en La Lanterne (1874-1876), L’Écho des jeunes y La Plume (después de 1889). La “F” con la que firmó muchas de sus obras representaba a Frédillo y no, como dicen los libros de historia, a uno de los temas clave de su erótica (felación, flagelación, etc.). Este es su trabajo de 1880 titulado Fantaisies Parisiennes. Presenta la mayoría de las emociones humanas habituales, al menos un acto de coito acrobático.

Durante la Ilustración, muchos de los librepensadores franceses empezaron a explotar la pornografía como medio de crítica y sátira social, dirigida a menudo contra la Iglesia Católica y la represión sexual. Las clases altas pusieron el grito en el cielo, y se preocuparon por la moral de las clases más pobres, de las mujeres y de los analfabetos y débiles mentales.
Las historias e ilustraciones eran a menudo anticlericales, llenas de sacerdotes, monjes y monjas indecorosos, una tradición que en Francia se prolongó hasta el siglo XX. La monarquía era a menudo objeto de fantasías que incluían orgías y actividades lésbicas.

Durante y tras la Revolución francesa se imprimieron las famosas obras del Marqués de Sade, que a menudo fueron acompañadas por ilustraciones y sirvieron de comentario político o filosófico para su autor. No obstante, el Marqués marcó un hito en la historia de la literatura erótica y es principalmente conocido por sus obras en el género.

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