En los tiempos gloriosos del cine mudo, una actriz brilló con luz propia, creó tendencias estéticas y escandalizó con sus papeles. Louise Brooks fue una de las estrellas del cine mudo que se negó a adaptarse al cine sonoro cuando este invadió los platós de Hollywood. Rebelde y fiel a sus ideas artísticas, Louise marchó a Alemania donde intentó mantener vivo el antiguo cine sin palabras. Relegada del mundo hollywoodiense, Louise pasó el resto de su vida intentando reflotar sin éxito su carrera. No había querido adaptarse a los nuevos tiempos y eso le costó caro. Aun así, en los años cincuenta, Francia la redescubrió y la convirtió en una artista de culto.

Una niña que quería ser artista
Joan Geraldine Bennett nació el 14 de noviembre de 1906 en Kansas, Estados Unidos. Su padre, Leonard Bennett, era abogado, y su madre Myra era una mujer amante del arte y la cultura que tocaba el piano siempre que podía. Joan creció rodeada de tres hermanos, dos chicos y una chica.

Posiblemente influenciada por el amor de su madre al mundo de la cultura, Joan supo desde bien jovencita que quería ser artista. Sus primeros pasos en el mundo del espectáculo los dio en una compañía de danza moderna y posteriormente como bailarina en las Ziegfeld Follies de Broadway. Fue entonces cuando profesionales de la Paramount la descubrieron.

De Hollywood a Alemania
Su primera película en Hollywood, donde adoptó el nombre artístico de Louise Brooks, se estrenó en 1925 y se titulaba The Street Of Forgotten Men. A partir de entonces empezó a interpretar papeles protagonistas y a codearse con la alta sociedad hollywoodiense. Su peinado, con el pelo corto, llegó a crear tendencia y muchas mujeres la imitaron.

Con la llegada del cine sonoro, Louise se negó a dejar el cine mudo. Así que decidió marchar a Alemania donde rodó varias películas mudas a las órdenes del director expresionista Georg Wilhelm Pabst. Su mayor éxito fue La Caja de Pandora, estrenada en 1928. Con su papel de la vampiresa Lulú se convertía en un mito aunque también provocó un gran escándalo por su contenido sexual. Aunque, a pesar del revuelo provocado por esta y otras películas de Pabst, el cine sonoro eclipsó por completo las pocas películas mudas que aun se resistían.

Cuando Louise Brooks volvió a Hollywood, ya nada volvió a ser como antes. Después de actuar en algunos títulos sin importancia, en 1938, con un western al lado de Jonh Wayne, se despedía definitivamente de la gran pantalla.

Actriz de culto

Retirada del cine y divorciada por dos veces, una del director A. Edward Sutherland, con el que se había casado en 1926 y otra del bailarín Deering Davis, con el que se casó en 1933, Louise intentó abrir sin éxito una escuela de baile y llegó a escribir una autobiografía.

Años después, cuando parecía que había sido olvidada por el mundo, unos historiadores del cine franceses redescubrieron su carrera en el cine mudo. Una retrospectiva de su filmografía en la Filmoteca Francesa reavivó su imagen y animó a otros cineastas a organizar retrospectivas en los Estados Unidos, lo que le valió la posibilidad de dedicarse durante unos años a escribir sobre la época del cine mudo, convertida en actriz de culto.

En 1965 su imagen fue incluso utilizada por el dibujante italiano Guido Crepax para crear el cómic Valentina.

Los últimos años de su vida los pasó sola y sufriendo constantes problemas con el alcohol, dependencia que había arrastrado toda su vida. Fallecía el 8 de agosto de 1985 de un ataque al corazón.

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