Por Marcelo Ruggeroni Llano

Tras un periodo de exacerbación total por las películas lanzadas bajo el alero del MCU, alcanzando su punto más álgido con el lanzamiento de Avengers: Infinity War y Avengers: Endgame, el interés por las producciones del estudio cayó en una cuesta, manteniéndose en el top de las discusiones en internet, pero ajeno al hype que alguna vez gozó, y que hizo de los superhéroes, verdaderas estrellas a nivel mundial.

En gran parte, este declive se debió a la desconexión que las películas de la fase siguiente tenían con el universo original, agregando narrativas enfocadas más hacia la expansión de multiversos y presentación de personajes, que a seguir desarrollando el existente y, de esta forma, aportar tridimensionalidad a las historias y personajes ya conocidos.

No obstante, en una galaxia muy lejana, los guardianes aún tenían algo que contar. ¡Y qué historia! Guardianes de la Galaxia volumen 3 es la mejor película del MCU desde Endgame.

Este filme, el último de James Gunn antes de cambiarse de bando (nuevamente), cuenta en primera instancia el viaje de los guardianes para lograr salvar la vida de su amigo Rocket, quien sufrió un furioso ataque de Adam Warlock, personaje interpretado por Will Poulter con tremendo potencial dentro del MCU, pero con un escaso desarrollo en esta entrega.

Así también, existe una historia paralela, la de los orígenes del mapache, la cual resulta ser incluso más interesante y emotiva. En ambas líneas narrativas la premisa gira en torno a la amistad. Primero, con la incondicionalidad del grupo liderado por Star Lord para con su amigo Rocket, quienes buscan salvarle la vida y, segundo, con la relación fraterna que Rocket forma con sus pares animales en los inicios de éste, historia que nuevamente se lleva toda la atención porque conmueve y es desarrollada íntegramente.

Y es que, en efecto, Rocket era un mapache normal hasta que cayó en manos del Alto Evolucionador, personaje interpretado por Chukwudi Iwuji, villano que realiza experimentos con animales, buscando “evolucionarlos” y así crear la sociedad perfecta, compuesta por seres perfectos, en un mundo perfecto. Por esta razón Rocket tiene habilidades superiores y puede hablar. Sin embargo, Rocket Racoon sigue sin ser perfecto, los experimentos realizados por el Alto Evolucionador y sus secuaces malograron el aspecto físico del animal, provocando que este fuese mandado a una jaula sucia y descuidada junto a otros animales que también habían pasado por el laboratorio del villano. Estos animales eran Lylla, Theet y Floor, quienes junto a Rocket formaron una familia y que a pesar de sus defectos, se mantuvieron unidos para hacer de aquél espacio un mundo seguro y lleno de esperanza.

La dinámica de este grupo y su relación con Rocket aportan una interesante profundidad al personaje, ya que no se limitan sencillamente a acompañar al protagonista en sus orígenes, sino que también comparten los mismos dolores y deseos del mapache, entre ellos conocer más allá de su jaula, o como ellos llaman, “el cielo”.

Esta alegoría, quizás a la caverna de Platón, sumada a la imagen del Alto Evolucionador como un individuo que juega a ser Dios buscando la perfección a partir de modificaciones genéticas en animales salvajes, enriquecen robustamente la historia de Rocket, la cual insisto, es la línea argumental más interesante y conmovedora de la película. Además, le da un propósito, el de la redención, pues todo lo que hará más adelante en su vida será para proteger a sus seres queridos.

La segunda premisa presente en el filme es la autoaceptación. A partir de la búsqueda de su creador por la perfección de las especies, Rocket llega a sentirse confundido con respecto de su propia identidad, debido al trato cruel del Alto Evolucionador, pues cuando consigue exprimir las capacidades cognitivas del mapache, ya no lo necesita más. Y es ahí cuando Rocket cae en un limbo, renegando de su propia especie. Él no se siente un mapache, toda su esencia como tal la ha perdido en aquel laboratorio, y ahora al tener “poderes” mayores, sus responsabilidades son también mayores. Pero tampoco es un humano, ni un ser perfecto, porque en aquel mismo laboratorio donde adquirió habilidades sobrehumanas, perdió también toda pulcritud e inocencia con la que llegó a este mundo.

Aquí, nuevamente aparece el propósito de la redención, pero consigo mismo, en el momento exacto en el que dice orgullosamente que es un mapache, y que su nombre es Rocket Racoon.

En cuanto a los guardianes, nuevamente se nos presentan como estos seres weirdos, muchas veces carentes de habilidades sociales, pero que, tanto en la individualidad como en su dinámica dentro del grupo, son extremadamente graciosos y afables al final de todo. Además, es inevitable comparar a esta pandilla de inadaptados del espacio con la pandilla de inadaptados que resuelve misterios en las películas de Scooby-Doo de principios de este siglo, escritas por el mismo James Gunn, pues además de la presencia de arquetipos de personaje similares en ambas películas (como Peter Quill y Fred, o Cosmo y el propio Scooby-Doo), el cierre de Guardianes de la Galaxia volumen 3, en donde el grupo toma caminos diferentes tras una serie de aventuras juntos, es muy parecido al comienzo de la Scooby-Doo del 2002.

Y es que esta película no puede desprenderse del factor emocional que implica la partida de James Gunn, un director con sello propio y gusto por historias con personajes extravagantes y divertidos, en las cuales siempre resalta el valor de la amistad y de la unión de equipo, aquél que hizo de los Guardianes de la Galaxia una de las mejores sagas dentro del MCU, y logró darle un cierre más que digno a este grupo de extraños que cuando no están defendiendo la galaxia de algún villano con ambiciones destructivas, están tirando uno que otro chiste mientras tratan de no autodestruirse a sí mismos.

Ficha Técnica

Título: Guardianes de la Galaxia volumen 3

Duración: 149 minutos

Año de Estreno: 2023

País de origen: Estados Unidos

Director: James Gunn

Reparto: Chris Pratt, Zoe Saldaña, Chukwudi Iwuji, Will Poulter

Distribuidora: Cinecolor

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