El pasado 10 de marzo los 121 integrantes del coro de Skagit Valley, en Washington, recibieron un correo electrónico en el que se les comunicó que pese al virus, el ensayo seguiría de acuerdo a lo previsto. Imprudente decisión.

El pasado 6 de marzo los 121 integrantes del coro de Skagit Valley, en el estado de Washington, recibieron un mensaje de correo electrónico de Adam Burdick, director del coro: “en medio del estrés y la tensión de las preocupaciones sobre el virus, la práctica continua según lo programado en la Iglesia Presbiteriana Mount Vernon”. Y agregó: “Estoy planeando estar allí este martes 10 de marzo, y espero que muchos de ustedes también lo estén”.

Uno días después del ensayo del que participaron 66 cantantes, 45 de ellos fueron diagnosticados con Covid-19 y dos fallecieron. 

Los 66 cantantes que acudieron evitaron abrazos, usaron abundante desinfectante de manos y mantuvieron cierta distancia entre uno y otros al cantar. El ensayo duró 2 horas y media.

Uno días después del ensayo del que participaron 66 cantantes, 45 de ellos fueron diagnosticados con Covid-19 y dos fallecieron.

Días después ante variados síntomas, varios miembros del coro se sometieron a pruebas y el diagnóstico fue claro: fue un “superbrote” de COVID-19.

El contagio tan rápido y extenso que se dio en ese coro causó gran sorpresa, pues al parecer ninguno de los presentes mostró síntomas el día que se congregaron y por lo general mantuvieron distancia y evitaron el contacto físico.

Ruth Backlund, copresidenta del Coro de Skagit Valley, dijo a The New York Times que pidieron a sus integrantes que nadie que tuviera algún síntoma, así fuese leve, asistiera al ensayo. Y que todos los presentes lucían sanos.

 

 

 

 

 

 

 

Ruth Backlund, copresidenta del Coro de Skagit Valley, dijo que pidieron a sus integrantes que nadie que tuviera algún síntoma, así fuese leve, asistiera al ensayo. Y que todos los presentes lucían sanos.

“Nadie estaba enfermo. Nadie tocó a nadie ni se dio la mano. Nadie abrazó a nadie, como uno haría en un grupo. No hubo nada de eso”, comentó Blacklund al Times.

Según el LA Times, el COVID-19 puede esparcirse vía aerosoles, micropartículas que pueden flotar en el aire hasta por cinco minutos o más, una posibilidad que hasta ahora la Organización Mundial de la Salud ha minimizado. El acto de cantar, que implica un importante esfuerzo de respiración, pudo haber producido una expulsión extraordinaria de micro secreciones como en aerosol que, al difuminarse en el lugar del ensayo habían sido suficientes para difundir el coronavirus e infectar a muchos de los cantantes.

“Eso es todo lo que podemos pensar en este momento”, dijo Polly Dubbel, gerente de salud ambiental y enfermedades transmisibles del condado.

 

 

 

 

 

 

El Skagit Valley Chorale es una organización voluntaria de artes escénicas sin fines de lucro dedicada a brindar música coral. A menudo vende sus conciertos de invierno y primavera en el McIntyre Hall de 650 asientos en Mount Vernon. Los cantantes tienden a ser mayores, pero el grupo incluye algunos adultos jóvenes.

 

Linsey Marr, ingeniera ambiental de Virginia Tech y experta en transmisión de virus en el aire, dijo que algunas personas son especialmente buenas para exhalar material fino, produciendo 1.000 veces más que otras.

El Skagit Valley Chorale es una organización voluntaria de artes escénicas sin fines de lucro dedicada a brindar música coral. A menudo vende sus conciertos de invierno y primavera en el McIntyre Hall de 650 asientos en Mount Vernon. Los cantantes tienden a ser mayores, pero el grupo incluye algunos adultos jóvenes.

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