Premiada en el Festival de Venecia, la cinta con Alfredo Castro que se estrena este fin de semana en Punto Ticket alude a la matanza del pueblo originario de Tierra del Fuego a fines del siglo XIX.

Un fotógrafo de voz leve, modales pausados y mirada anónima entra a una gran casona del extremo sur de Chile que cruje por sus cuatro costados. Los árboles son abundantes y las casas de los poderosos son de madera, como la que Pedro acaba de conocer. Sólo que él no es un hombre de dinero y, por el contrario, lo necesita: por eso fue hasta el fin del país, a ganarse una paga decente por las fotos que le tomará en esa casa a la novia del potentado mister Porter en la película Blanco en blanco.

A quienes sí se les verá el semblante en repetidas ocasiones será a los habitantes selknam que van quedando en el lugar y que son cazados, hechos prisioneros o simplemente asesinados por los hombres de Porter. Pedro, el fotógrafo que Alfredo Castro interpreta en el filme de Théo Court (1980), será testigo de este genocidio, pero también y tal vez a su pesar, un cómplice pasivo.

Poseedora de imponentes fotografía y paisaje natural (los exteriores se filmaron en la Patagonia y los interiores en Islas Canarias), Blanco en blanco es una puesta al día sobre aquel pecado originario de la “colonización” austral y al mismo tiempo es una obra frágil y poética, sin proclamas ni panfletos en su agenda. Aquí la masacre es exhibida sin énfasis, como corriente oculta y omnipresente en el estilo de vida de esta tierra sin ley.

La película de Théo Court se parece en ese sentido a un western, aunque de connotaciones existenciales y políticas. Por este trabajo el realizador ganó el premio a Mejor Director en la sección Orizzonti del Festival de Venecia 2019. Después de exhibirse en otros encuentros y de estrenarse en España, la película llega a Punto Play, la plataforma que la exhibirá este sábado 29 y domingo 30 de mayo.

Instalado en nuestro país desde hace unos meses, el director chileno-español entrega algunas pistas sobre la génesis de una película que a través de la figura de mister Porter (un personaje fantasma y del que sólo se habla) alude a Julius Popper, el feroz aventurero de origen rumano que encabezó las matanzas selknam en Argentina y Chile.

¿Qué representa mister Porter?

Es un personaje que no vemos y que domina la moral de los otros. Es como un sistema bajo el que se rige ese micromundo y que también tiene expresión en nuestras propias vidas: hay una serie de normas intangibles que nos dominan y que no sabemos de dónde emanan. En la película todos los que aparecen en escena pueden ser también mister Porter, pues son los que ejecutan sus órdenes. Ellos son el sistema.

¿Qué le atrajo de la Patagonia?

Me gusta trabajar con territorios que tengan una memoria específica, en este caso una memoria invisibilizada. Da la sensación de que por ahí pasó un ángel exterminador y sólo quedan ovejas y cercas. Es un paisaje indómito sobre el que se abalanzó la civilización occidental. Yo llamo a la masacre selknam nuestro propio y pequeño Auschwitz.

¿Por qué introduce la figura de un fotógrafo?

Las fotografías de la época de Julius Popper son bastante conocidas y siempre me pregunté quién podía haber tomado esta serie de imágenes tan violentas (suelen mostrar a los asesinos con sus víctimas). En esa época se hacían fotografías de placas, no de exposición directa, lo que significa que tomaba un tiempo lograrlas y de cierta manera se arreglaba la realidad, se representaba. A partir de ahí viene la idea del personaje de Pedro, este fotógrafo perfeccionista que maquilla y estetiza lo que presencia.

Pero es un tipo pusilánime.

Pedro es un personaje que se mueve de acuerdo a las circunstancias, una especie de gelatina moral. Sin forma. Es un “voyeur” bastante timorato que sólo logra manifestar alguna voluntad cuando toma fotografías y se expresa a través de estas imágenes.

¿Hay un interés de realizar una denuncia de este episodio en la película?

Nunca quise hacer una película historiográfica sobre el pueblo selknam y en ese sentido si un espectador va a buscar eso puede sentir algo de decepción. Quise exponer más que denunciar. Se trata a veces de hablar del presente a partir del pasado y del territorio. En este sentido me interesaba la idea de la nieve y de cómo se derrite. De cómo va dejando al descubierto las sombras de nuestra sociedad. O las bases estructurales de esa sociedad.

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