Ellis Marsalis, en el festival de jazz de San Sebastián en 2016.

 

El educador, pianista y compositor Ellis Marsalis falleció ayer miércoles, 1 de abril, a consecuencia de una neumonía provocada por el Covid-19. Tenía 85 años. Marsalis, una de las figuras más importantes de la cultura musical en Nueva Orleans, era quizá más conocido por ser patriarca de uno de los linajes familiares más populares de la historia del jazz, que por su propia obra musical.

Esta no es desdeñable, si bien es menos interesante y significativa que su decisiva influencia y labor como educador: a lo largo de su carrera docente fue mentor y padrino musical de algunos de los máximos exponentes del jazz salidos de Nueva Orleans en las dos últimas décadas del pasado siglo, como Terence Blanchard, Donald Harrison, Nicholas Payton, Irvin Mayfield, Harry Connick Jr, los hermanos Marlon y Kent Jordan, Reginal Veal o Victor Goines, entre muchos otros. Aparte, por supuesto, sus alumnos más importantes serían cuatro de sus seis hijos, que acabaron dedicándose profesionalmente a la música: por un lado, el destacable percusionista Jason Marsalis y el trombonista y productor Delfeayo Marsalis; por otro, dos de los nombres más importantes del jazz norteamericano en las últimas décadas: el saxofonista Branford Marsalis y el trompetista Wynton Marsalis.

Nacido en 1934, Ellis Marsalis tocó el clarinete y el saxo tenor en los primeros años de su carrera, antes de concentrarse definitivamente en el piano a mediados de los años cincuenta. Aunque el ecosistema musical de su Nueva Orleans natal estaba más centrado en el jazz tradicional, Marsalis fue uno de los pocos músicos que enraizaron su lenguaje en el bebop, juntándose con músicos locales afines. A finales de los cincuenta formó un grupo en el que también militaban nombres como Harold Batiste o Ed Blackwell (que pronto se iría a tocar con Ornette Coleman), en 1962 participó en un disco de Nat Adderley grabado en directo en Nueva Orleans y poco después publicó su primer disco como líder en un efímero sello local. Sin conseguir llamar la atención de la escena fuera de su ciudad, Marsalis pasó los siguientes años tocando en todo tipo de contextos, desde clubes —incluida una larga residencia en el Playboy Club, en donde acompañó a cantantes como Jimmy Rushing o Ernestine Anderson— hasta diferentes shows televisivos, pasando por trabajos en grupos como el del trompetista Al Hirt (que fue quien, en esta época, regaló su primera trompeta a un hijo del pianista llamado Wynton).

Fue en estos años cuando Marsalis empezó a centrarse sus labores educativas, hasta unirse en 1975 al profesorado del NOCCA (New Orleans Centre for the Creative Arts), consagrando una trayectoria docente, siempre paralela a su carrera musical, que le llevó a trabajar en en National Endowment of Arts desde 1983, a dirigir el departamento de estudios de jazz en la Universidad de Nueva Orleans desde 1989 e incluso a tomar el cargo de vicepresidente en la Asociación Internacional de Educadores de Jazz en 1990. Su dedicación a la enseñanza fue, probablemente, y hasta su retiro como docente en 2003, su mayor aportación al jazz y a la cultura de Nueva Orleans.

Ellis Marsalis (izquierda)toca con su hijo Wynton.

Cuando, a primeros de los años ochenta, sus hijos Wynton y Branford adquirieron una gran fama internacional, la carrera musical de Ellis Marsalis fue enormemente impulsada. El álbum Fathers & Sons, publicado por Columbia en 1982, partía precisamente del concepto de linaje familiar, reuniendo en el estudio a los dos hermanos Marsalis con su padre y al saxofonista Chico Freeman, muy popular en aquel momento, con su padre, el extraordinario —pero poco conocido— saxofonista Von Freeman.

A partir de entonces, la proyección de Marsalis, aunque siempre a la sombra de la enorme figura de Wynton y Branford, fue internacional y constante. Grabó junto a músicos como Courtney Pine, David “Fathead” Newman o Eddie Harris, además de numerosos discos como líder, a menudo con implicación de sus hijos, con quienes también colaboró en álbumes como Standard Time vol. 3: The Resolution Of Romance o Joe Cool’s Blues, con Wynton, y Loved Ones, con Branford. En 2003 la familia publicó el álbum A Jazz Celebration, primer encuentro discográfico de Marsalis padre con sus cuatro hijos músicos, que tuvo una puntual continuación en 2009 con el álbum Music Redeems.

Quizá porque su legado educativo, no como un simple profesor, sino como mentor e inspiración de varios músicos que han acabado pasando a la historia del jazz por su propio peso, la figura musical de Ellis Marsalis ha quedado ensombrecida. Aunque no se puede decir que haya firmado obras maestras dentro del genero, es innegable que era un pianista refinado y luminoso, con un lenguaje rico, versatilidad y gran conocimiento de diferentes corrientes jazzísticas. Desde el piano solo, formato en el que grabó algunos de sus discos más destacables, hasta capitaneando una jam session estelar como la que recoge su excelente álbum A Night At Snug Harbor, New Orleans, Marsalis siempre facturó música de gran nivel que, con los años, afianzó su talla artística como la de alguien que fue, y es, mucho más que “el padre de Wynton y Branford”.

Precisamente en el club Snug Harbor, un centro neurálgico del jazz en Nueva Orleans, Ellis Marsalis actuó durante décadas, cada viernes por la noche, hasta finales del año pasado. La muerte del pianista representa, en cierta forma, el fin de una era. La ciudad no volverá a ser la misma.

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